Con diferencia, los canarios sufrimos el peor presidente de Gobierno que ha pasado por esta colonia. Y esta afirmación la avala, no sólo lo que a política interior se refiere con los paupérrimos indicadores laborales y sociales que se nos imponen, sino también y principalmente a la imagen que de los canarios Clavijo proyecta al exterior. Aquellos de invitar a los empresarios extranjeros a invertir en las islas porque nuestros trabajadores cobran menos y trabajan más, merecería la mutilación lingual. Nada digamos entonces, de la actitud servil y humillante con la que Clavijo acompaña las visitas presidenciales a la monarquía o a la presidencia del Gobierno de España y que le han hecho merecedor del calificativo de "genuflexo".  Ahora, contra todo pronóstico el presidente se supera a sí mismo y se despacha con un viaje al Líbano con gastos a cuenta del contribuyente para visitar a la tropa profesional de "canarios" allí desplazados, y no lo hace sólo para emular competencias del ministerio de Defensa que no le son propias, sino lo que es peor, como otro acto de ultraje a los canarios, lamiendo la bota del militarismo y el colonialismo español. Todo un modelo, con el que el pintor Velázquez hubiese podido inspirar cualquiera de sus  miserables  bufones.