Además del histórico fraude inversor que los diferentes gobiernos de España cometen con Canarias y del que los trabajadores son también principal víctima, están además las lagunas e incoherencias en las cuentas del Gobierno criollo de Coalición Canaria y sus parejas del PSOE o el PP. Aquello de condonar a Madrid la deuda histórica en Sanidad -deducimos que también lo ha hecho con el resto de servicios esenciales-, no casa mucho con el consabido lloriqueo de Clavijo y Cia a Madrid por la falta de euros para atender las demanda sociales básicas de Canarias. La negativa del Ejecutivo canario a la creación de un canon turístico que alivie la presunta escasez de euros inversores o para utilizarlo como herramienta para reponer al menos parcialmente el daño territorial que infringen los 14 millones de turistas anuales que visitan Canarias, resulta del todo inaudito cuando otras muchas comunidades del ámbito internacional han demostrado sobradamente los benignos efectos de esta carga impositiva. Por ejemplo, los canarios que viajen a Bruselas, pagan complementariamente de canon, entre 42 y 72 euros más por una estancia de siete días en hotel, bastante alejado de los solo 14 euros que se ha propuesto cobrar en la Nación Canaria.