reneCuando la cuerda asesina del poder del dinero cegó las vidas de los anarquistas Engel, Fisher, Parsons, Spice y Lingg, más conocidos como “Los Mártires de Chicago”, el mundo cambió para siempre. No en vano trabajadores y trabajadoras a lo largo y ancho del mundo celebran ese día como el suyo propio y reivindican en él, el fin de la explotación y el lugar que les corresponde en la historia.

No obstante, el recuerdo colectivo del Primero de Mayo y de la lucha de los/as obreros/as de la Plaza de Haymark se centra casi de manera exclusiva en la jornada de ocho horas de trabajo. De hecho, el movimiento obrero a partir de entonces, a través de su forma más legítima de organización que son los sindicatos, se ha centrado casi de manera exclusiva en esas ocho horas, es decir que la lucha se ha dado en enfrentar a la patronal en cómo se distribuyen, cómo se pagan y en qué condiciones se realizan las horas de trabajo cuando, probablemente el campo de lucha más importante no sean esas sino, las otras ocho horas, que se lograron arrebatarle al patrón para que con ellas, el trabajador o la trabajadora pueda hacer lo que viera conveniente.
Pongámonos en la situación de un/a obrero/a de la revolución industrial, con una jornada laboral de entre 14 y 16 horas, vale decir que, su tiempo de vida se dividía, casi por completo, entre trabajar y dormir, sin que por ello se garantice siquiera las necesidades vitales básicas de las familias de la clase trabajadora. Este esquema, implicaba la alienación total de la vida de los obreros y obreras al no dejarles tiempo alguno no solamente para dedicarle a la familia, sino menos aún para formarse, instruirse y reflexionar sobre su misma situación de vida. Es por eso que la idea de una jornada dividida en tres, ocho horas para dormir, ocho para trabajar y ocho para “vivir” no es una mera demanda reformista, sino que implica arrebatarle al empresario ocho horas de la vida del trabajador o trabajadora, para que este pueda con ellas, dedicarlas a lo que quiera, lo cual puede incluir, actividades como el arte, la lectura y la reflexión que cambien por completo su percepción de la vida y eleven su nivel de conciencia.
A partir de ese momento, las clases dominantes, además de la batalla en los centros de trabajo por las condiciones en que se desarrollan las ocho horas laborales, han dado una batalla sin cuartel para volver a alienar y controlar las otras ocho horas libres de la clase trabajadora. Toda la industria del cine, la televisión y el entretenimiento en general está en tanto, orientada a la alienación por embrutecimiento y consumo de los trabajadores y trabajadoras para que estas horas de vida, lejos de servirles para elevar su grado de conciencia sirvan para afianzar en nosotros y nosotras como clase los valores e intereses del sistema, convirtiendo paradójicamente a los/as mismos/as obreros/as en los/as mayores defensores/as del sistema capitalista.
En general, salvo honrosas excepciones, los sectores movilizados y organizados de la clase trabajadora, no hemos dado la importancia debida a esta batalla ideológica por el control de esas otras ocho horas, y cuando nos hemos venido a dar cuenta de su importancia, nos vemos ante una maquinaria de alienación tan gigantesca y multimillonaria que, nos resulta una batalla enormemente desigual pero que, de todos modos será probablemente la clave para revertir el dominio capitalista a nivel mundial.
Hoy se pueden dar el lujo de, progresivamente y con su propaganda, volvernos a arrebatar horas para el trabajo sin que hagamos mayor resistencia, dado que nuestras horas de vida no laboral se dividen en dormir y consumir hasta el hartazgo toneladas de propaganda del sistema, orientada a anular cualquier espíritu crítico, a fomentar un individualismo que para los/as empobrecidos/as resulta suicida, desestructurando cualquier vinculo de relación basada en la solidaridad y ayuda mutua, para reemplazarlo por un “sálvese quien pueda” que, cual si se tratase de uno de esos reality shows donde triunfa el que elimina al resto, peleamos entre trabajadores y trabajadoras y aspiramos a parecernos a los/as supuestos/as triunfadores/as que por supuesto y con las cartas debidamente marcadas, son siempre los/as mismos/as.
Recuperar las ocho horas de vida para la lucha, para soñar, para existir...
En esta batalla desigual para que la clase trabajadora recupere estas ocho horas enajenadas por el capital a través del coctel explosivo que, combina televisión basura, cine de Hollywood, pornografía, consumismo y violencia gratuita, aunque parezca ilusorio, la principal arma que tenemos es, fue y será el arte.
El arte es como expresión del ansia de libertad del ser humano y su comunidad, debe ser arrancado de las garras del mercado que a título de “industria cultural” intenta desvirtuarlo y convertirlo en mercancía para devolvérselo a las clases populares, hay que inundar nuestros barrios de teatro callejero, de conciertos y murales. Hay que recuperar la tradición de los ateneos, llenar las paredes de poesía. Si los medios masivos de comunicación nos cierran el paso, nuestra comunicación alternativa, sin despreciar las radio comunitarias y los portales de internet, debe tener la capacidad de tomar el territorio que siempre ha sido de la clase trabajadora y que ha dinamizado al movimiento obrero y popular, este no es otro que la calle.
Y en la calle nada abre más la mente a otras ideas, nada construye pensamiento crítico y rebeldía como el arte, pero hay que sacarlo de nuestros típicos lugares de encuentro, de nuestros reductos para “intelectuales de izquierda” y dejar que florezca como hierba rebelde abriendo grietas en el asfalto.

Ruyman

 

Origen de la conmemoración

Los hechos que dieron lugar a esta celebración están contextualizados en los albores de la Revolución Industrial en los Estados Unidos. A fines del siglo XIX Chicago era la segunda ciudad en número de habitantes de EE. UU. Del oeste y del sudeste llegaban cada año por ferrocarril miles de ganaderos desocupados, creando las primeras villas humildes que albergaban a cientos de miles de trabajadores. Además, estos centros urbanos acogieron a emigrantes llegados de todo el mundo a lo largo del siglo XIX.

 

La reivindicación de la jornada laboral de 8 horas de trabajo

Fotografía de un taller de Indiana, Estados Unidos, de Lewis Hine, 1908. Las malas condiciones laborales de los trabajadores en plena Revolución Industrial contribuyeron al surgimiento del movimiento obrero y sus reivindicaciones

Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de ocho horas. Uno de los objetivos prioritarios era hacer valer la máxima de: «ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y ocho horas de descanso».1 En este contexto se produjeron varios movimientos; en 1829 se formó un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, «salvo caso de necesidad». Si no había tal necesidad, cualquier funcionario de una compañía de ferrocarril que hubiese obligado a un maquinista o fogonero a trabajar jornadas de 18 horas diarias debía pagar una multa de 25 dólares.

La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, pero tenía más preponderancia la American Federation of Labor (Federación Estadounidense del Trabajo), inicialmente socialista (aunque algunas fuentes señalan su origen anarquista). En su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, ésta había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas, yéndose a la huelga si no se obtenía esta reivindicación y recomendándose a todas las uniones sindicales que tratasen de hacer leyes en ese sentido en sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de las organizaciones, que veían la posibilidad de obtener mayor cantidad de puestos de trabajo con la jornada de ocho horas, reduciendo el paro.

En 1868, el presidente Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll,2 estableciendo la jornada de ocho horas. Al poco tiempo, diecinueve estados sancionaron leyes con jornadas máximas de ocho y diez horas, aunque siempre con cláusulas que permitían aumentarlas a entre 14 y 18 horas. Aun así, debido a la falta de cumplimiento de la Ley Ingersoll, las organizaciones laborales y sindicales de EE. UU. se movilizaron. La prensa generalista de Estados Unidos, reaccionaria y alineándose con las tesis empresariales, calificaba el movimiento como «indignante e irrespetuoso», «delirio de lunáticos poco patriotas», y manifestó que era «lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo».3

 

El día 1 de mayo, la huelga:

El 1 de mayo de 1886, 200 000 trabajadores iniciaron la huelga mientras que otros 200 000 obtenían esa conquista con la simple amenaza de paro.

En Chicago, donde las condiciones de los trabajadores eran mucho peor que en otras ciudades del país, las movilizaciones siguieron los días 2 y 3 de mayo. La única fábrica que trabajaba era la fábrica de maquinaria agrícola McCormick que estaba en huelga desde el 16 de febrero porque querían descontar a los obreros una cantidad de sus salarios para la construcción de una iglesia. La producción se mantenía a base de esquiroles. El día 2, la policía había disuelto violentamente una manifestación de más de 50 000 personas y el día 3 se celebraba una concentración en frente de sus puertas; cuando estaba en la tribuna el anarquista August Spies, sonó la sirena de salida de un turno de rompehuelgas. Los concentrados se lanzaron sobre los scabs (amarillos) comenzando una pelea campal. Una compañía de policías, sin aviso alguno, procedió a disparar a quemarropa sobre la gente produciendo 6 muertos y varias decenas de heridos.

El periodista Adolf Fischer, redactor del Arbeiter Zeitung, corrió a su periódico donde redactó una proclama (que luego se utilizaría como principal prueba acusatoria en el juicio que le llevó a la horca) imprimiendo 25 000 octavillas. La proclama decía:

“Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza!

¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria.

Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo.

Es la necesidad lo que nos hace gritar: ¡A las armas!.

Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden...

¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís!

¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!

La proclama terminaba convocando un acto de protesta para el día siguiente, el cuatro, a las cuatro de la tarde, en la plaza Haymarket. Se consiguió un permiso del alcalde Harrison para hacer un acto a las 19.30 en el parque Haymarket. Los hechos que allí sucedieron son conocidos como la Revuelta de Haymarket.

 

La revuelta de Haymarket

Uno de los más célebres grabados de la revuelta de Haymarket, que muestra, de forma inexacta, a Fielden dirigiéndose al público al mismo tiempo que estalla el explosivo y empiezan los disturbios.

Artículo principal: Revuelta de Haymarket

Se concentraron en la plaza de Haymarket más de 20 000 personas que fueron reprimidas por 180 policías uniformados. Un artefacto explosivo estalló entre los policías produciendo un muerto y varios heridos. La policía abrió fuego contra la multitud matando e hiriendo a un número desconocido de obreros.

Se declaró el estado de sitio y el toque de queda deteniendo a centenares de trabajadores que fueron golpeados y torturados, acusados del asesinato del policía.

Estos hechos represivos fueron apoyados por una campaña de prensa con citas como:

Qué mejores sospechosos que la plana mayor de los anarquistas. ¡A la horca los brutos asesinos, rufianes rojos comunistas, monstruos sanguinarios, fabricantes de bombas, gentuza que no son otra cosa que el rezago de Europa que buscó nuestras costas para abusar de nuestra hospitalidad y desafiar a la autoridad de nuestra nación, y que en todos estos años no han hecho otra cosa que proclamar doctrinas sediciosas y peligrosas!

La Prensa reclamaba un juicio sumario por parte de la Corte Suprema, responsabilizando a ocho anarquistas y a todas las figuras prominentes del movimiento obrero.

El 21 de junio de 1886, se inició la causa contra 31 responsables, que luego quedaron en ocho. Las irregularidades en el juicio fueron muchas, violándose todas las normas procesales en su forma y fondo, tanto que ha llegado a ser calificado de juicio farsa. Los juzgados fueron declarados culpables. Tres de ellos fueron condenados a prisión y cinco a muerte, los cuales serían ejecutados en la horca. El detalle de las condenas es el siguiente:

Prisión

Samuel Fielden, inglés, 39 años, pastor metodista y obrero textil, condenado a cadena perpetua.

Oscar Neebe, estadounidense, 36 años, vendedor, condenado a 15 años de trabajos forzados.

Michael Schwab, alemán, 33 años, tipógrafo, condenado a cadena perpetua.

A muerte

George Engel, alemán, 50 años, tipógrafo.

Adolf Fischer, alemán, 30 años, periodista.

Albert Parsons, estadounidense, 39 años, periodista, esposo de la mexicana Lucy González Parsons aunque se probó que no estuvo presente en el lugar, se entregó para estar con sus compañeros y fue juzgado igualmente.

August Vincent Theodore Spies, alemán, 31 años, periodista.

Louis Lingg, alemán, 22 años, carpintero para no ser ejecutado se suicidó en su propia celda.

Las condenas fueron ejecutadas el 11 de noviembre de 1887.3 José Martí, que en ese tiempo estaba trabajando como corresponsal en Chicago para el periódico argentino La Nación lo narro así;

...salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: "la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable...3

Los sucesos de Chicago además costaron la vida de muchos trabajadores y dirigentes sindicales; no existe un número exacto, pero fueron miles los despedidos, detenidos, procesados, heridos de bala o torturados. La mayoría eran inmigrantes europeos: italianos, españoles, alemanes, irlandeses, rusos, polacos y de otros países eslavos.

Consecución de la jornada laboral de ocho horas

Karl Marx y Friedrich Engels, en la década de 1880, intelectuales clave en establecer las bases del socialismo científico y el marxismo, pilares fundamentales de una parte significativa del movimiento obrero

A finales de mayo de 1886 varios sectores patronales accedieron a otorgar la jornada de 8 horas a varios centenares de miles de obreros. El éxito fue tal, que la Federación de Gremios y Uniones Organizadas expresó su júbilo con estas palabras: «Jamás en la historia de este país ha habido un levantamiento tan general entre las masas industriales. El deseo de una disminución de la jornada de trabajo ha impulsado a millones de trabajadores a afiliarse a las organizaciones existentes, cuando hasta ahora habían permanecido indiferentes a la agitación sindical».

La consecución de la jornada de 8 horas marcó un punto de inflexión en el movimiento obrero mundial. El propio Federico Engels en el prefacio de la edición alemana de 1890 de El manifiesto comunista dice:

Pues hoy en el momento en que escribo estas líneas, el proletariado de Europa y América pasa revista a sus fuerzas, movilizadas por vez primera en un solo ejército, bajo una sola bandera y para un solo objetivo inmediato: la fijación legal de la jornada normal de ocho horas, proclamada ya en 1866 por el Congreso de la Internacional celebrado en Ginebra y de nuevo en 1889 por el Congreso obrero de París. El espectáculo de hoy demostrará a los capitalistas y a los terratenientes de todos los países que, en efecto, los proletarios de todos los países están unidos. ¡Oh, si Marx estuviese a mi lado para verlo con sus propios ojos!

Consolidación y extensión durante el siglo XX.

Tras los sucesos en Estados Unidos, la Segunda Internacional dio un gran impulso a los intentos por convertir el 1º de mayo en un día festivo, siempre reivindicando simultáneamente la reducción a ocho horas de la jornada laboral. En 1904, la II Internacional reunida en Ámsterdam pidió a «todos los partidos, sindicatos y organizaciones socialdemócratas luchar energéticamente en el Primero de Mayo para lograr el establecimiento legal de la jornada de 8 horas y que se cumplieran las demandas del proletariado para conseguir la paz universal». Al mismo tiempo el congreso hizo «obligatoria a las organizaciones proletarias de todos los países dejar de trabajar el 1 de mayo, siempre que fuera posible y sin perjuicios para los trabajadores».6 De esta forma, en todo el mundo las organizaciones trataron de hacer del Primero de Mayo un día festivo oficial en honor a la clase obrera, lo cual se logró paulatinamente en la mayoría de países.

La bandera roja con la hoz y el martillo, símbolo tradicional de los partidos comunistas en el mundo, y antiguamente de la URSS. Representa al campesinado y a los trabajadores industriales, respectivamente.

En Europa durante la segunda década del siglo se fueron sucediendo algunos hitos. El 23 de abril de 1919, el senado de Francia ratificó la jornada laboral de ocho horas e hizo que por primera vez el 1 de mayo de 1919 fuera un día no laborable. Dos meses antes en España, la célebre huelga de La Canadiense, dirigida por los movimientos anarquistas en Barcelona, había conseguido que se aprobara en todo el país el Decreto de la jornada de ocho horas de trabajo,7 haciendo de España el primer país de Europa en promulgar esta reivindicación,8 9 si bien años después, entre 1923 y 1930, el día del trabajo se celebró sin manifestaciones, debido a la privación de este derecho durante la dictadura militar del general Primo de Rivera, aunque de 1931 a 1936, durante la República, se conmemoró en las principales ciudades españolas.10 8

Manifestación del Primero de Mayo de 1950 en Berlín Este, República Democrática Alemana.

Tras la Segunda Guerra Mundial y la adopción del socialismo como sistema económico en numerosos países de Europa y Asia, y más tarde en África y América, se dio un nuevo impulso al Día de los Trabajadores, al tiempo que en los países capitalistas de Europa, la influencia de los partidos de izquierdas crecía, y con ellos las celebraciones en este día. Por tanto, el Primero de Mayo se convirtió durante la segunda mitad del siglo XX en un día de grandes celebraciones oficiales, manifestaciones populares y desfiles militares en países como la Unión Soviética —donde se hicieron célebres los grandes desfiles frente al Kremlin de Moscú y el mausoleo de Lenin,11 la República Democrática Alemana o China. En 1954, el papa Pío XII declaró el 1 de mayo festividad de San José Obrero, en la Plaza de San Pedro de Roma, añadiendo un mensaje católico a este día, y abriendo un nuevo concepto de "obreros católicos", con reivindicaciones sociales y fe, siempre en oposición a los métodos e ideas de organizaciones comunistas, y socialistas, principales organizadores de la celebración y hostiles en general a la religión. Por contra, sobre todo en Estados Unidos se desalentaron tanto desde las empresas como desde el gobierno las celebraciones del 1º de mayo, para evitar una mayor influencia de los partidos y sindicatos de izquierda en el país en plena Guerra Fría con el bloque socialista. En Portugal por ejemplo, el Día Internacional de los Trabajadores se comenzó a celebrar libremente tras el triunfo de la Revolución de los claveles el 25 de abril de 1974 y en España no se celebró entre 1939 y 1977, durante la dictadura de Francisco Franco.

Debido al clima de reivindicación por un lado y la división del mundo por otro durante la segunda mitad del siglo XX, las celebraciones del Día Internacional de los Trabajadores derivaron en algunas ocasiones en numerosos enfrentamientos, disturbios y masacres, que provocaron o fueron motivo de cambios políticos con relevancia nacional e internacional en algunos casos.

Mapa del mundo, diviendo a los países según el estatus del 1º de mayo como día de los trabajadores:

     El día de los trabajadores cae o puede caer el 1 de mayo.

     Hay otro festivo oficial el 1 de mayo.

     El 1 de mayo no es festivo, pero se celebra el día de los trabajadores en otra fecha.

     No hay celebración del día de los trabajadores, ni el 1 de mayo ni en otra fecha.

Por ejemplo, en Turquía se produjo el 1 de mayo de 1977 la masacre de la Plaza Taksim en Estambul, con un saldo de decenas de muertos;12 la masacre se produjo en medio de clima de enfrentamiento entre izquierda y derecha a lo largo de toda la década de 1970 que finalizó con el golpe de Estado de 12 de septiembre de 1980.

Siglo XXI y actualidad

En la actualidad, muchos países rememoran el Primero de Mayo como el origen del movimiento obrero moderno. Hay algunos que no lo hacen, siendo en general países de colonización británica, como los Estados Unidos de América y Canadá, que celebran el Labor Day (Día del Trabajo) el primer lunes de septiembre; Nueva Zelanda, el cuarto lunes de octubre. En Australia, cada estado federal decide la fecha de celebración: el primer lunes de octubre en el Territorio de la Capital Australiana, Nueva Gales del Sur y Australia Meridional; el segundo lunes de marzo, en Victoria y Tasmania; el primer lunes de marzo, en Australia Occidental; y el primero de mayo en Queensland y el Territorio del Norte. Debido a que la festividad tiene un carácter oficial en muchos países, actualmente parte de la población continúa participando en las celebraciones y sus reivindicaciones, mientras que otra parte toma el día de descanso para actividades de ocio, etc.

FranciscoNi que decir tiene que en la Administración pública hay muchos profesionales que ejercen sus funciones desde las buenas prácticas de su profesión y desarrollan con celo su actividad. Pero hemos visto en los procesos judiciales por corrupción que muchos también actúan con conciencia de ciudadanos. Bueno, algunos que lean esto pueden decirme que ya el ejercicio de la buena práctica es ejercer de ciudadano. Sí, efectivamente, pero hay algo más, que sólo emerge en situaciones críticas y determinadas: cuando observas que lo que está ocurriendo afecta al interés general y altera la legalidad o el buen hacer. Ahora bien, se presupone que el medidor de estas situaciones determinadas es muy personal, pero tienen en común una vivencia, y es que la conciencia del profesional es violentada. Y luego, cuando los asuntos llegan al terreno judicial, ya se sabe, el más débil de la cadena carga con la prueba, pero el fuerte, "no sé", "no recuerdo, ha pasado tiempo desde los hechos", "no era mi función", "venía con todos los informes favorables", o le aparecen nuevas enfermedades. Por lo tanto, el umbral de tolerancia a lo que se ve, a lo que se oye, a lo que se lee, o a lo que se firma, y a lo que se calla, es muy variable, generalmente, proporcional a cuantas situaciones pueden presentarse en el desarrollo de la actividad y más aún, se rompe cuando la verdad de la memoria es salpicada en la ausencia de conocimiento. El gestor actúa como si los que estuvieran alrededor suyo hubiesen llegado a ese espacio por primera vez, cuando el último en llegar ha sido él. La sociedad actual necesita de ejemplos de compromiso, de defensa del bien común, desde dentro de la burocracia administrativa, como diría Weber, y más aún, cuando parece que no hay valores. Y esos ejemplos también se han venido produciendo. Digamos que el bien común pertenece a la ciudadanía. 

Los profesionales no se deben ni al lobby de turno ni a sus gestores. Pero es verdad que a veces aspiran a ascender en sus responsabilidades y en su categoría profesional, y les lleva a ser más comedidos, a esperar, a dar más tiempo a la inoperancia, aunque lo sepan. Sin embargo, esta posición a veces les puede comprometer; por ejemplo: imaginen un arquitecto o un ingeniero que tuviera que dar el visto bueno a un proyecto donde sabe que hay una operación fraudulenta. Él lo sabe y lo denuncia a su jefe, pero él tiene que firmar. Lo he vivido en mi consulta y acuden rotos por la encrucijada ética en la que otros le hacen vivir. O el médico que trabaja en urgencias y porque no reúnen condiciones las instalaciones ni cuenta con personal suficiente somete a sus pacientes a sujeción física, vulnerando sus derechos. Lo denuncia a sus responsables y no hacen nada, continuando todo igual. Verdad es que al comunicarlo a sus jefes superiores ya ha actuado como profesional, pero ser ciudadano exige algo más, ¿no les parece? El profesional no debe identificarse a sí mismo con la institución, aunque debe ser leal a ella, pero leal precisamente no es callar, es ejercer el derecho a la libertad de expresión, maniatado hoy día por todo lados, más aún en un clima de mucha incertidumbre.

Miren lo que puede ocurrir cuando un profesional olvida que su lealtad no es a la institución sino al ciudadano. Suele ocurrir que la mayoría de quienes reconocían haber participado en horribles crímenes contra la Humanidad manifiestan ante los tribunales haber actuado por órdenes; pero no se opusieron a casi ninguno de los horrores implícitos en sus acciones de guerra. Algunos de ellos declararon luego que no podían hacer otra cosa, y especialmente, que tenían miedo. En la sociedad, cuando los funcionarios coraje denuncian, ya sea un interventor, una técnico, un gerente, etc, suelen sufrir la venganza de aquellos a quienes han denunciado, y son arrinconados con demandas pagadas, paradójicamente, con el dinero público que ellos defienden. Lo peor es que los compañeros de trabajo miran para otro lado, por diversas circunstancias. ¿Y qué no será lo que sucede a una escala inferior, en lo cotidiano? Somos capaces de argumentar cualquier cosa. Muchos sobrevivirían sin mirar hacia otro lado si tuvieran una instancia u órgano superior al que elevar sus informes de ilegalidad y si además supieran que serán protegidos de presiones y amenazas.

chema hernandezCC afirma que Canarias está “en mala posición” para la financiación. Con este presidente siempre cabe la duda de si es negligente, malintencionado o simplemente débil y lento su encefalograma; casi me inclino a pensar que las tres características le son propias. Y que, más que mala posición, habría que decir que no están, que no existen, ni cuentan.

Tal vez la posición es de arrodillados o cuerpo a tierra. Ya hace varios meses, creo que lo recuerdan, en su afán y el de su Gabinete de emborronar páginas de tinta y fotografías, además de una especie de extraña y fanática motivación por salvar a las Españas, que no a Canarias, se le ocurrió al presidente la brillante y estúpida idea de iniciar una especie de camino de Santiago por las Españas para que los presidentes de las autonomías españolas apoyaran su propuesta de que Rajoy convocará una reunión de presidentes para la financiación autonómica.

Dicha genialidad transmitía un solo mensaje, reunámonos los iguales, los que tenemos un mismo estatus, y resolvamos en igualdad de condiciones. En pocas palabras, en un plis plas borró la historia de la fiscalidad de Canarias. Como correctamente ha afirmado Normando Moreno sobre los pactos históricos entre el rey Fernando el Católico y el rey Fernando Guanarteme: “De dichos pactos se derivan, entre otros puntos, las especialidades fiscales que ha tenido Canarias, elementos que en estos momentos de negociación del REF tienen una relevancia especial”. Normando Moreno añade: “La prueba es que estamos en el vagón de cola de todos los parámetros que definen al estado de bienestar y con un veintiocho por ciento de la población bajo el umbral de la pobreza”.

Fernando Clavijo es el máximo responsable de haber asimilado la financiación y, por tanto, la fiscalidad, al sistema autonómico de las Españas. Al primero convocar y luego asistir -no asistieron ni Euskadi ni Cataluña-, ha puesto a Canarias al mismo nivel, en el mismo rango y estatus que Murcia o Cantabria.
Tras este absurdo que iguala a Canarias a la baja y que ignora lo que desde los pactos primigenios de la colonización se establecieron, se queja de que Canarias parte de malas condiciones para obtener resultados positivos en la financiación. Canarias no parte, es este Gobierno y su presidente el que la ha colocado en debilidad, en precario, asemejando e integrándose en un juego de financiación que no nos incumbe. En cualquier caso, es una negociación solo bilateral entre las Españas y Canarias, conforme a los derechos históricos.

Este presidente nacionalista, nacionalista español, está más preocupado de la unidad de las Españas, de lo que acontece en la metrópoli, que en defender los intereses, aunque sean cortoplacistas, de Canarias. Eso sí, se ocupa de satisfacer a los poderes económicos, por ende a las Españas, con la Ley del Suelo, que permite la extracción permanente de recursos de las Islas.
Un dato reciente, Canarias participa con el 33% en los ingresos de turismo en las Españas. La sumisión permanente a las Españas, al Gobierno del PP, inspirada en su gurú Oramas, su iniciadora, lleva, no a negociar, sino a aceptar graciosamente lo que las Españas le otorguen y algún trapicheo que obtenga de propina.
El entreguismo de este presidente coloca a Canarias en el disparadero de la pérdida de cualquier fortaleza para establecer ninguna negociación con las Españas.

En otras palabras más gruesas, traiciona y está traicionando los derechos que, desde la colonización, de una manera u otra, con numerosos menoscabos, se conservaron.

Dicho lo anterior, advirtiendo que para el que suscribe el establecimiento de un estado democrático y libre en Canarias es el objetivo, mientras ello se produce, cualquier retroceso nos aleja y dificulta dicho escenario, ya que desfiguran externamente nuestra realidad, asimilándola a las autonomías españolas, al tiempo que causan un grave perjuicio al aquí y ahora de los canarios y canarias.
En África, a cuatro de marzo del año del kaos.

Jorge DortaCarlos Alonso, el presi del Cabildo de Tenerife, dice en el panfleto de los cinco cabildos contra la reforma de la ley electoral canaria una sarta de mentecatadas y simplonerías que vamos a contestar aquí una por una. Quizás Carlos Alonso piense que todos los canarios somos una sarta de simplones y sanacas a los que puede engañar. Vamos a demostrarle que no es así.

Primero, dicen que el panfleto que han firmado «intenta desarrollar y consolidar un pensamiento político que ha permitido construir la realidad de Canarias" . Pues precisamente Carlitos y compañía ese es el problema. La Canarias actual no es el paraíso idílico que nos quieren vender sino una región subdesarrollada con alto niveles de paro, de pobreza, de marginalidad y con pocas expectativas donde los jóvenes con talento son forzados a emigrar y solo viven bien los cuatro pegados a la teta de las administraciones y a la mamandurria del REF que llevan mucho tiempo con la mano metida en la lata del gofio y comiendo juntos en la misma pileta.

Los datos están ahí y son evidentes. No admiten discusión. Después de tres décadas de REF y de integración en la UE como Región Ultraperiférica ya no hablamos de suposiciones sino de estadística, la de las últimos 30 años. 

Segundo, dicen que el actual sistema es un modelo que ha conseguido «una Canarias mejor, que no ha producido ningún conflicto entre islas y que responde a la generosidad de todas ellas para hacer realidad una fórmula que ha servido para unificar y construir un solo pueblo»....... y tres piedras para el rey. Todo lo contrario. Lo que ha generado son siete reinos de Taifas, corrupción, expolio del territorio, y la creación de mil y un chiringuito extractivo para saquear la riqueza y las oportunidades de desarrollo de este pueblo.

Que Coalición Canaria no tiene un proyecto país a pesar de llevar más de tres décadas gobernando es público y notorio. La política educativa, la política social, la política cultural y la programación de la RTVC es prueba más que suficiente de ello. Da igual que saquen la bandera con las siete verdes en sus Congresos porque hay una clara diferencia entre lo que dicen y lo que hacen. Ustedes, al igual que los españoles, han demostrado con creces que no son dignos de confianza.

El objetivo de todo cacique, de todo oligarca y de todo tirano es eliminar la librecompetencia tanto política como económica para perpetuarse en el poder y poder saquear la riqueza del país y a sus habitantes. En Canarias eso se traduce en el REF, el estatus de Región Ultraperiferica y sobre todo en la Ley Electoral Canaria que es la piedra angular de todo el tinglado.

Tercero, dicen que "algunos expertos bolivarianos que los votos en el Parlamento han servido para afianzar unas élites caciquiles en las islas periféricas". Mire Don Carlos, deje de manipular con propaganda barata tratando de hacer ver que esto es cosa de bolivarianos. Yo no soy bolivariano ni falta que hace para darse cuenta de que la ley electoral canaria genera incentivos, estructuras y comportamientos mas parecidos a las dinámicas de poder de una dictadura que de una democracia, y esto es evidente para cualquiera con un mínimo conocimiento de Ciencias Políticas. 

El actual sistema electoral, al dar a los caciques insulares muchísimo mas poder que el que les corresponde hace que el poder en Canarias se concentre en un puñado de semidictadores que tuercen el sistema para su propio beneficio en esta semicolonia semirepública bananera... y digo lo de "semi" por ser generoso y por hacerlo más suave.

En realidad el sistema que han montado ustedes, chiringuitos extractivos mediante un intervencionismo feroz, expulsión del sector privado por el sector público (holding de empresas del Cabildo de Tenerife por ejemplo)  y sustentación del poder comprando votos de miserables a través de hombres fuertes se parece mucho más al sistema bolivariano que a una democracia europea. Si los bolivarianos han saqueado las reservas petroleras, ustedes han vendido la tierra como si Canarias fuera un inmenso solar. Aunque a ustedes les distinguen las formas, en el fondo sus estructuras profundas son las mismas. en lo único que se diferencian es en el grado

Cuarto, dice Belén Allende, presidenta del Cabildo del Hierro, que de romperse la triple paridad se estaría contribuyendo a generar una Canarias de «dos velocidades» y que «en ese barco no nos vamos a subir», Mire usted, una Canarias a dos velocidades no solo no es malo sino que es deseable. De la misma forma que Alemania es la locomotora de Europa, el desarrollo de las islas mayores ha de ser la locomotora de Canarias. Las islas menores, con tan solo el 17% de la población canaria no tienen la masa crítica suficiente como para poder actuar como motores de desarrollo, en cambio si pueden aprovechar la demanda de mercado de las islas mayores y buscar complementariedades para desarrollarse. 

Difícilmente el Hierro con siete u ocho mil habitantes que le quedarán puede ser una locomotora para Canarias. Eso si, si quería marcarse el discurso simplón y emocional para engañar a la gente, felicidades lo logró ampliamente, 

Quinto, en cuanto a la necesaria solidaridad para estudiar por ejemplo, Lo primero decir que ciertamente es lamentable que esos ciudadanos tengan que ir a las Universidades de andar por casa que tenemos en Gran Canaria y en Tenerife, a la cola en resultados y calidad, botón de muestra de su idea de Canarias. También es lamentable que se tengan que operar en hospitales canarios cuyo nivel deja mucho que desear porque han hecho ustedes de la sanidad un negocio privado.  Segundo decirle queCanarias no es el único país con ese tipo de problemas. El archipiélago de Hawaii tiene, al igual que nosotros, islas grandes, islas medianas e islas pequeñas. Suiza también tiene cantones grandes, medianos y pequeños. Algunos de los cantones pequeños como Uri, Glarus, Appenzell o Obwalden están tan aislados o más, especialmente en invierno, que el Hierro o la Gomera. Pues ni a Hawaii ni a Suiza se les ocurre confundir la velocidad con el tocino como aquí y compensar con mas diputados a esos cantones.Confunden ustedes "compensar" y ser solidarios con el derecho a decidir.

Si hay que compensar a los estudiantes por ir a estudiar a la Laguna, eso se hace con becas y no con diputados en el parlamento regional. Espero que también compensen a los estudiantes de las islas mayores que tengan que ir estudiar de Gran Canaria a Tenerife o viceversa por la inexistencia de carreras en alguna de las dos Universidades Canarias, o los que tengan que ir a estudiar a Madrid o a Alemania por el bajo nivel de las Universidades canarias que han convertido ustedes en un foco de corrupción y nepotismo.

En cuanto a los hospitales. De nada sirve siete hospitales mediocres, mejor pocos y buenos, con garantías de calidad profesional cuando uno se vaya a operar de enfermedades serias. Eso es lo que dicta el sentido común. Póngalo en el Hierro si quieren, pero pongan un hospital de calidad, capaz de dar buen servicio. Pero seguramente ponerlo en el Hierro y hacer que vayan al Hierro subvencionados el 80% de los canarios que viven en Gran Canaria o Tenerife, nos va a salir mucho más caro que ayudar a los siete u ocho mil habitantes del Hierro (el 0,35% de la población canaria) a que viajen a Tenerife o Gran Canaria. Si hablamos de solidaridad de las islas mayores con las menores, eso tiene que tener como contrapartida la solidaridad de las islas menores con las mayores también.

La lucha por la Reforma Electoral Canaria es una lucha por una verdadera democracia, por un paso más hacia la libertad, contra el caciquismo y la corrupcion y por un cambio en el modelo productivo que nos permita aspirar a algún futuro. No abordarlo es perpetuar el sistema dejando Canarias en las mismas manos que nos han llevado al desastre ecológico, económico, cultural y social actual

Wladimiro RodriguezHasta la segunda mitad del siglo XX, la sociedad canaria vivía profundamente unida al medio. Nuestra cultura estaba dominada por el conocimiento de nuestras islas, con una arraigada sabiduría para el aprovechamiento de los escasos recursos disponibles en una situación de aislamiento manifiesto. Sufrimos ahora con la desaparición de esa sabiduría la pérdida de gran parte de nuestra cultura y la relación con nuestro medio.

Los pueblos de Yaiza y Fuencaliente son ejemplos de ello. Son paisajes de suelos pobres de vulcanismo reciente, llenos de malpaises, lapillis y rofe, a excepción de La Vega de Femés en Lanzarote, donde además campa el viento y falta el agua. En laderas de de aulagas y vinagreras, los campesinos incorporaron el único cultivo viable: la vid.

El ingenio se agudizó ante una situación dificil en las puntas opuestas del archipiélago. Se optimizaron los recursos de una naturaleza hostil: En los Llanos Negros se plantó malvasía aromática, más exigente en humedad, en terrenos más antiguos cubiertos por el volcan de San Antonio. Mientras, en La Geria, se creo un paisaje único en el mundo excavando para encontrar los suelos más ricos bajo los lapillis, protegiendo las matas de los inclementes vientos.

Era la única manera de aprovechar unos terrenos, hasta que llegó el agua, en los años setenta con canales del norte en La Palma, y los ochenta con las desaladoras en Lanzarote. Gracias en gran parte a estos cultivos, ambos pueblos mantuvieron unos 2.000 moradores cada uno.

En los ultimos años la evolución de ambas poblaciones ha sido divergente: Mientras que en Fuencaliente la reciente subida de la demanda turística frente a la agricultura está ahora poniendo en riesgo algo más de 200 hectáreas cultivadas, Yaiza ha transformado ya la práctica totalidad de su actividad económica.

El pueblo conejero ha pasado de 2.000 habitantes con una economía principalmente agrícola, a tener unos 15.000 por el tirón turistico, que han inmigrado durante los últimos 50 años. Frente a esta situación, en Fuencaliente en estas ultimas décadas ha descendido un 20% la población, hasta los apenas 1.500 actuales. Es paradójico que, el que ahora es el principal municipio turístico de La Palma, esté perdiendo población y tierras cultivadas; es hablar que ni el sacho ni la bandeja, como dice el poema de Pedro Lezcano.

Lo que si es común en ambos núcleos es el desarraigo de una población, sea por la llegada masiva de inmigrantes o por la crisis de la cultura agraria. Tambien es desgraciadamente común a ambos el nivel de desempleo, un 20% en Fuencaliente y un 11% en Yaiza. En ambos el vino se vende como producto artesanal, tradicional y hasta exclusivo, pero nadie quiere trabajar en unos campos cada vez más abandonados, y tampoco el sector hotelero genera puestos de trabajo estables.

¿Queremos pueblos o parques temáticos? Hay muchas razones para defender el campo, como modo de vida, cultura e historia, paisaje y gestión ambiental, presente y futuro para nuestra gente. Reivindiquemos a los hombres y mujeres que han hecho de un malpaís un vergel digno de visitar y fotografiar, pero también de pasear, disfrutar y trabajar como monumento al esfuerzo y el ingenio humanos ante la adversidad.

Un vaso de vino debe ser algo más que un agradable tiempo de ocio. Debemos leer en ese vaso el esfuerzo y trabajo dedicados en cultivar esas uvas, y también la sabiduría generada durante muchas generaciones. Los campos ahora abandonados y llenos de aulagas y vinagreras nos empobrecen, pero nos hace más daño pensar en el campo como algo pintoresco del pasado. Nuestros hoteles y restaurantes no solo deben ofrecer productos de la tierra, sino que todos debemos tener presentes y defender la historia y la cultura detrás de ellos. La agricultura canaria no puede quedarse en una foto de un paisano en un jardín temático. El futuro de nuestros pueblos pasa por tener cultivos y campesinos.