Rese 1

15.5

 

 

 

Bernardino RuizBernardino Ruiz Velázquez Y Teresa  Gómez Gutiérrez

 

El Sr. Clavijo y su gobierno, han incumplido varias promesas, obligaciones y compromisos con la Educación Pública Canaria en esta legislatura.

Incumplen una promesa electoral

En 2015, cuando se presentaron a las elecciones, el programa electoral de su partido prometía "incrementar el presupuesto de inversión en educación hasta alcanzar la media europea”. Ese año la media europea ya estaba en el 4,9 % del PIB. Estamos acabando la legislatura y dicha promesa no solo se ha incumplido sino que, además, las inversiones realizadas en toda la legislatura han sido tan escasas -las peores de toda la historia autonómica en relación al PIB-, que nos hemos alejado del objetivo. Se puede comprobar en esta gráfica, elaborada a partir de los datos oficiales publicados en los presupuestos.

 Incumplen una obligación legal

La Ley Canaria de Educación, aprobada en 2014 con amplio consenso y con el apoyo de su partido, obligaba a incrementar el presupuesto de Educación progresivamente desde el 3,8% del PIB de aquel año hasta el 5% en 2022. En la actualidad, que para cumplir con la progresión prevista deberíamos estar por encima del 4%, apenas superamos el 3,6% del PIB, lo que confirma el incumplimiento reiterado durante estos años. Ello, según nuestros cálculos, ha supuesto una pérdida superior a los 1.500 millones de euros en la inversión educativa prevista desde el 2014 para cumplir la senda progresiva que marca la Ley. En la gráfica que adjuntamos queda expresado con claridad. Además, tampoco han cumplido con otras obligaciones de la Ley, como la publicación de varios de sus desarrollos, entre ellos, el mapa y plan de escolarización de la Educación infantil de 0 a 3 años (Disposición adicional decimonovena) que la Ley contemplaba para el 2016 y que aún no conoce la luz.   

Incumplen un compromiso presupuestario

Para derivar hacia el Estado la culpabilidad de la deficiente financiación de nuestros servicios públicos y ocultar el incumplimiento de la Ley Canaria de Educación, el Sr. Clavijo y sus medios afines, han construido en los últimos meses la engañosa noticia de que el Gobierno Central no les autorizaba gastar el superávit presupuestario, a sabiendas -con la normativa en vigor en la mano-, que nadie les podía prohibir algo que corresponde a Canarias decidir. Esto lo demuestra una simple lectura de la Ley de Presupuestos Canarios para el 2019 publicada en diciembre pasado, donde en su Disposición Adicional Sexagésimo primera “autoriza la utilización del superávit en la cuantía que permita cumplir el equilibrio estructural”.

Además, esta Disposición Adicional dice, en su párrafo segundo, que “el aumento del gasto educativo se producirá en cuantía que permita cumplir el objetivo del 4% del gasto público sobre el PIB nominal”. Este mandato de la ley exigiría incrementar el actual presupuesto de educación en 174 millones de euros para llegar al 4% del PIB, pero se oculta este dato y se vende como gran conquista el incremento de 63,7 millones de euros del gasto educativo. Una perfecta operación de propaganda electoral y manipulación de la opinión pública que utiliza de forma interesada una justa y ansiada mejora laboral del profesorado de Secundaria. Los 110,3 millones de euros que faltan para llegar al 4% del PIB para educación en el 2019, representan el incumplimiento del compromiso presupuestario recogido en la Adicional y de la Proposición No de Ley aprobada al respecto, de forma unánime, por el Parlamento Canario.

Para terminar. Sr. Clavijo, hemos leído la noticia de que usted y otros miembros de su candidatura han firmado diversos compromisos en el denominado “Contrato con Canarias”. En dicho texto, la única referencia que hace de la educación es que “reclamará al Gobierno de España más recursos”.

¿Esto es todo lo que ustedes ofrecen para abordar los retos de la educación en Canarias?

¿No les parece pobre y poco creíble plantear solo eso, cuando llevan cuatro años incumpliendo nuestra Ley Canaria de Educación?

¿Podemos confiar en ustedes después de todo lo descrito, de tanto reiterado incumplimiento con respecto a nuestra educación pública?

De la plataforma por el 5% para la Educación

Raul VegaRaúl Vega

 

En mi barrio había un niño que tenía un balón de reglamento, el del símbolo Nike de la Liga. Todos nos volvíamos locos por golpear aquel esférico que ya golpeaban en nuestros televisores Ronaldo, Raúl, Fernando Hierro, Figo o Rivaldo. El muchacho llegaba con su balón debajo del brazo y lo ponía en el centro. Comenzaba el macro partido en la calle. Si las cosas le iban bien a su equipo, el partido podía durar hasta la noche. Si su equipo perdía de tupa, cogía el balón y se iba. Se acabó el partido. Teníamos que sacar el balón de fútbol sala, pesado y difícil de golpear con triangulitos blancos y negros. Si él decía que una jugada era falta, lo era, si no se iba. Si un gol fantasma había entrado y él decía que no, no era gol. Él tenía el balón, él marcaba las reglas y los tiempos. Cuando el balón empezó a dejar de ser exclusivo, él perdió poder. Pero pronto apareció con el esférico del Mundial 98 que nosotros veíamos patear con enorme destreza a Zinedine Zidane.

¿Quién tiene el patrimonio de las víctimas? ¿Quién pone las reglas del juego, de lo que está permitido y lo que no? El dueño del balón. Todo esto viene a cuento del reciente homenaje del Gobierno de España a las víctimas del nazismo en Mauthausen. En dicho homenaje también estuvo la Generalitat de Cataluña, honrando a sus asesinados. Pero a la directora general de Memoria Demócratica de la Conselleria de Justicia de la Generalitat, Gemma Domènech, no le dio por otra cosa que recordar al anterior conseller del ramo, Raúl Romeva, actualmente en prisión preventiva. La ministra de Justicia, Dolores Delgado, abandonó en ese momento el acto. Un hecho que cuentan de una forma bien distinta El País y El Nacional.cat. Los columnistas de cabecera del españolismo, entre los que se encuentran varios progres, han criticado duramente la actitud de Domènech por ser inapropiada y fuera del ámbito del homenaje.

El nacionalismo español es el más excluyente de todos los que coexisten en el estado español. Asimila, ordena, ejecuta y tiene el poder en todas las esferas. Delgado se apresuró a indicar que Romeva estaba teniendo un juicio justo, faltaría más, pero no aceptó la crítica de la prisión preventiva. Con todos los errores y defectos del catalanismo en es

te proceso, eso es así. Imaginen la misma situación pero al revés por un momento. Pónganse en la situación de que un representante del Estado califica el ‘procés’ como un golpe de estado, algo que ya hacen en foros públicos, declaraciones o mítines sin pudor. Incluso asimilándolo con el terrorismo, lo antidemocrático y el adoctrinamiento desde pequeños, llegando por parte de los más ultras al boicot a los productos catalanes. Si en el momento de hablar en esos términos un represente del gobierno catalán se va, seguro que es criticado también. Ellos tienen el balón, dicen cuando hay falta o cuando entra un gol, y si no les gusta el resultado se llevan el esférico y se acaba el partido. El españolismo no discute, ordena. De izquierda a derecha. Realmente la reacción de Delgado la hubiera firmado un ministro de Vox, aunque lo increíble en ese caso sería que estuvieran en Mauthausen homenajeando a las víctimas de las minorías que ellos en su mayoría odian.

Creo que atina Comín cuando acusa a Delgado de intolerante. Seguramente en las filas del PSOE, que ha sido acusado por la derecha de connivencia con el populismo de izquierda, el separatismo catalán y los ‘batasunos’, aplaudirán su reacción porque en el fondo son un partido del régimen, y como tal abrazan el nacionalismo excluyente y falto de crítica que la opinión pública defiende y alienta. No se puede pretender que los catalanes decidan quedarse en España con el odio, el anticatalanismo y el ordeno y mando por bandera, nunca mejor dicho. Cuanto más excluyente es el nacionalismo español, más independentistas habrán. Delgado acaba de dar una lección de intolerancia. Algunos hablan que no era el marco para citar este problema político, pero no se me ocurre mejor marco. Allí, en Mauthausen hay enterradas víctimas políticas de la intolerancia y el odio, que fueron asesinadas de mil y una formas. En ese sentido, criticar un atropello, en este caso judicial, es lo mínimo que por dignidad podía hacer la Generalitat. Encima Cataluña tiene sobre de su cabeza una amenaza cierta y velada de nueva aplicación, con más dureza, del artículo 155 que cercene su actividad ejecutiva propia. Las tres derechas así lo han dejado claro, pero no descarten al 100% que el PSOE, por más que Miquel Iceta sea el nuevo presidente del Senado, se tire al monte con la medida.

Ellos tienen el balón y el patrimonio de las víctimas y del discurso. Lo vemos en Canarias. Memoria Histórica sí, pero en lo concerniente a la Guerra Civil y no a la Conquista y Colonización, «eso fue hace mucho tiempo». Mucho recuerdo a las 13 Rosas y menos a los fusilados de San Lorenzo. El nacionalismo español es un rodillo de derecha a izquierda. Su recrudecimiento lo que está consiguiendo es una subida de los nacionalismos periféricos y la preferencia de los discursos menos radicales salvo en la España interior, la que menos se juega en este sentido. A mí me gustaría ver a un representante del Gobierno canario homenajear a las víctimas canarias con un discurso propio y en el se hagan paralelismos al presente, si esos atropellos tienen lugar como es el caso catalán. Llegaron a Mauthausen con el balón, lo pusieron en el centro y se inició el partido. Cuando no les gustó una acción, cogieron el balón y se fueron. Finalmente intentaron darle la vuelta a la verdadera situación ocurrida.

Raúl Vega en Tamaimos 

 
 
 

¿Qué eres, Canarias?

Ayoze Corujo Hernández

Más allá de los discursos encorsetados de los diferentes grupos políticos, elaborados de cara a sus parroquias, lo que se pudo observar en los días que duró el Debate de la Nacionalidad Canaria es que existen dos modelos de entender (o querer hacer) Canarias. Paradójico es el hecho de que, en un evento que dícese ser el debate de la “nacionalidad”, sólo en unas pocas ocasiones se formulasen las palabras “país” o “nación”, todas ellas venidas de la boca de Noemí Santana (Podemos) y Román Rodríguez (Nueva Canarias). Sólo este último consiguió que el Presidente Clavijo, en su turno de réplica, pronunciase tímidamente la palabra “país” para referirse al archipiélago.

Y es que en Canarias arrastramos un déficit de definición de lo que somos, ya sea por desavenencias entre la intelligentsia canaria, que históricamente ha necesitado del arbitraje de Madrid para llegar a puntos de acuerdos, o por la utilización instrumentalista de la realidad geográfica, por ende, ser territorios isleños y estar fragmentados, entre otras consideraciones. Esta última, a mi modo de ver, es lo que ha propiciado que los canarios estemos en continuo pleito, piques, riñas o como quieran llamarlo. La geografía, y la cartografía y los discursos que emanan de la misma, ha sido un artefacto poderoso para crear una realidad o identidad que se aleja del sentido de nación, puesto que hemos preferido enaltecer a la isla, al territorio insular, por encima del demos, del conjunto de la ciudadanía que configuramos Canarias. Expondré un símil que me parece oportuno.

En la Antigua Grecia había un conjunto de ciudades-Estados con soberanía propia. Si bien se pronunciaban a favor de una comunidad griega (Hellas), mayormente en conflictos bélicos, de ningún modo se entendía como una nación conjunta, sino que formaban una agrupación cultural y étnica. Para que se pueda configurar una nación al modo occidental, y así lo explica Anthony D. Smith en su obra “Identidad nacional”, se necesitan que converjan una serie de factores: unas instituciones comunes; la existencia de un solo código de derechos y deberes para todos los miembros de la comunidad; un espacio social definido; y un territorio bien delimitado y demarcado, donde se puedan identificar sus miembros y al que sientan que pertenecen. Así, Canarias, bien podría cumplir los aspectos de nación considerados anteriormente, si no fuera por el hecho de que el pueblo y el territorio no son congruentes, es decir, el “homeland” (la patria, la cuna) no se funde mutuamente con el pueblo. Si en la Antigua Grecia un espartano no tenía derechos en Atenas; en Canarias, un canarión será siempre un canarión aunque haya vivido la mayor parte de su vida en Lanzarote. Como señala Juan Hernández Bravo de Laguna, Catedrático en Ciencias Políticas en la Universidad de La Laguna, en Canarias carecemos de “naturalización” de ser canarios en todas las islas.

Aunque soy escéptico en considerar que exista una identidad exclusiva insular, no puedo negar que tanto las políticas como los discursos hacen que la insularidad cobre fuerza en detrimento de lo común. Un ejemplo, más allá de las retóricas insularistas de los partidos políticos, es la gestión del patrimonio cultural, etnográfico y arqueológico, en definitiva, de la historia de Canarias. La competencia en estas áreas está en manos de los Cabildos Insulares, lo que provoca que haya una disparidad en la conservación y divulgación de la misma. Se puede observar de manera explícita en la comparación entre el Risco Caído de Gran Canaria, que aspira a ser Patrimonio de la Humanidad, y el yacimiento de Zonzamas en Lanzarote, enterrado durante años sin saber muy bien qué hacer con él. Además, siguiendo la tesis del Dr. en Prehistoria José Farrujia de la Rosa, lo que ha devenido de la descentralización del patrimonio histórico es el hecho de que se ha intentado interpretar los hallazgos etnográficos de manera distinta en cada isla, construyendo realidades diversas las unas de las otras, como por ejemplo, el cuestionamiento de la homogeneidad del pueblo aborigen. La consecuencia directa que tiene descentralizar hacia los Cabildos Insulares cuestiones de tan alto calado para la construcción nacional (como la organización del territorio o la conservación de los Parques Naturales) es que inconscientemente (o conscientes de ello) se está generando “una comunidad esencial” alrededor de la isla, dejando a la Comunidad Autónoma como organismo que poco o nada influye en la vida de las personas. Una comunidad que aspire a ser una nación necesita poseer un cierto número de valores y tradiciones comunes entre la población, y un alto grado de centralización hacia una institución común. En nuestro caso, bien podría ser el Gobierno de Canarias quien abanderase la tarea de ser la institución “esencial” de todas las canarias y canarios.

Es incuestionable que los canarios sentimos nuestra tierra, poseemos un apego inverosímil a nuestras islas, puesto que, como bien dice Godfrey Baldacchino, las islas “son plataformas para el surgimiento de la identidad nacional y para la afirmación de la especificidad cultural”, lo que hace que elaboremos un estado mental muy conectado al territorio. No obstante, la dificultad radica en hacer valer ese espíritu isleño (en el sentido de Nicolás Estévanez), con una comunidad nacional que se superponga al interés insular. Cuando valoremos que lo verdaderamente importante son las personas que conformamos esta tierra, el demos por encima del lugar, podremos hablar de nación, país, nacionalidad o Comunidad Autónoma. Mientras tanto, sólo seremos un conjunto de ciudadanos fragmentados en siete islas que no saben muy bien qué son, quiénes fueron y qué aspiran ser. @ayoze_uam

Ayoze Corujo Hernández

 

Wladimiro RodríguezWladimiro Rodriguez Brito

 

Cuesta entender que en el mundo de las ideas, de la siembra y cultivo de la inteligencia, de los semilleros de la razón, del sentido común, de modelos económicos culturales en que las propuestas sociales propongan vías, caminos que siembran alternativas, que nos enriquezcan, sin embargo se ha convertido en un complejo mundo cargado de tensión por lo que ocurre, tanto por aspectos ambientales (agua, suelo, bosque, clima, uso y derroche de recursos) como sociales (separación de la población y la naturaleza, la salud y el medioambiente, territorios sin población, población amontonada en pocos núcleos urbanos, etc.).

 

La campaña electoral, como encuentro de propuestas que propongan nuevas alternativas, que argumenten y defiendan las que tenemos que funcionan, o posibles mejoras que nos permitan hacer una sociedad socialmente más justa y ambientalmente más sostenible, sin embargo, lo que nos presenta es un barrial, lo que se nos ha presentado es todo lo contrario de lo que entendemos que es la política, como debate de ideas, programa de propuestas claras y entendibles, con argumentos, con razones? Lo que han presentado -si exceptuamos a Pablo Iglesias-, es todo lo contrario de lo que entendemos como debate de ideas, ya que hasta los números, que son los que son (paro, puestos de trabajo, escuelas, centros de salud, distribución de la riqueza, etc.), en dicho debate, cada uno restó, dividió y multiplicó tales datos según sus intereses políticos, sin el menor respeto a los que seguíamos a los supuestos líderes de este país. Las palabras más abundantes eran: "mentiroso", "fraudulento", "guarda la cartera que te roba", "¿los títulos académicos los compraste o los robaste?", "enchufaste sin saber pegar un sello"? ¿Máster verdadero o falso?, chapotear en el barro.

En otro estado de cosas, figuras estrella de la política, señor Garrido cambiando la chaqueta en plena campaña electoral?

En los debates se olvidaron del territorio, de recursos naturales, del agua, del suelo, de la naturaleza. Tampoco trataron los problemas relacionados con las energías alternativas, se olvidaron de lo que ocurre al otro lado de los Pirineos, en una palabra, me fue un debate familiar, de patio de vecinos, olvidándose de temas económicos, basándose en la política impositiva sobre cómo recaudar y ahorrar en el gasto, con propuestas tan curiosas como recaudar menos y mejorar las pensiones y la sanidad, es decir, un mundo de sueños, en el que mantenemos o mejoramos el gasto público, sin gravar los impuestos, etc.

Debate pobre en aspectos sociales y ambientales, temas complejos como el agua y la energía los ignoran. No dedicaron unas líneas, ya que a los problemas de Santander y Lanzarote le aplicamos la misma receta. Aquí y ahora lo hemos vivido estos días con los compromisos olvidados. Parece que el modelo económico político que ignora y margina lo pequeño, distrayendo la energía y la pasividad de los políticos en grandes asuntos (impuestos, corrupción). La política como algo de buenos y malos, de blanco y negro, de rojos y azules, olvidando las pequeñas cosas, los pueblos, las aldeas, la producción local, la gestión de los recursos, naturaleza, paisanos y paisaje. El medio ambiente, el cambio climático, es mucho más que declaraciones bonitas de la alta política, de recetas mágicas. De leyes que hacemos en Bruselas, Madrid o el Parlamento de Canarias, que codifican y burocratizan cómo construir un gallinero o cómo sacrificar un conejo o un cochino, o si bien un campesino puede colaborar con el vecino para vendimiar (el llamado troca-peón), sin tener que esconderse de los inspectores de trabajo; qué decir de un jubilado o un parado para vender un saco de papas al vecino y que tenga que declararlo en Hacienda mirando si comete un fraude.

Los macrodebates empobrecen la política, ya que dominan las descalificaciones, devaluando la vida política, ya que los alegatos con los datos ponen en tela de juicio la información. Las referencias que manejamos con los números, ya que descalificamos los estudios que, según quien los leyera, las cifras, las estadísticas, los datos sobre empleo, rendimientos, ocupación, trabajo para parados de larga o corta duración, bailaban al antojo de los intervinientes. Pero lo que es peor, la economía iba bien o mal dependiendo básicamente de lo que haga la administración en Madrid. El factor trabajo, esfuerzo, compromiso social, mayor o menos burocracia, voluntad, aptitud de nuestra gente con el trabajo, con lo local, con la demanda de lo nuestro o mirar para fuera. Las cosas van mal porque el otro es un incompetente y no trabaja.

La política no puede ser algo separado, alejado del territorio y de su gente.

* Concejal de Barlovento

 

Manolo MarreroManuel Marrero 

 

Los resultados electorales del pasado 28 de abril evidencian que en todo el Estado y, de manera especial en Canarias, la población que ha acudido a votar con altos índices de participación ha optado por partidos que ofrecían programas electorales con políticas de progreso. Y así, en Canarias, los dos partidos que más apoyos han recibido son el PSOE y Unidas Podemos, conformando una mayoría de progreso que puede anticipar el necesario cambio de ciclo que se vaya a dar en las islas el próximo 26 de mayo.

Conservar los resultados anteriores de tres diputadas, como Vicky Rosell, Alberto Rodríguez y Meri Pita, a la par que contener el avance de la ultraderecha en las islas es todo un éxito de Unidas Podemos, apoyada por la ciudadanía de las islas. Y eso a pesar de la tendencia al voto útil al caballo ganador del PSOE, pronosticado por todas las encuestas.

Las derechas divididas se repartieron en Canarias los restos del naufragio del PP. Y así se beneficiaron los de Rivera, los de Abascal, y también los de Clavijo y Oramas. Estos últimos, que estaban muy nerviosos y con la maquinaria al límite en toda la campaña, obtuvieron el premio de dos diputadas, -eso sí, sólo en la provincia de Santa Cruz de Tenerife-, aunque pincharon en los candidatos al Senado de todas las islas, quedando fuera de la cámara de representación territorial.

Por tanto, el argumento de que son “la voz de Canarias” y el intento de patrimonializar al conjunto de la población y el territorio de las islas, es una vana pretensión. CC es la quinta fuerza del Archipiélago en apoyos electorales. Ahí los ha colocado el electorado.

A este respecto, resalto la queja amarga en una tertulia radiofónica en la que yo participaba, emitida por la representante de NC el pasado lunes, afeándole a CC el incumplimiento del acuerdo previo de repartirse el territorio, renunciando NC a presentarse en la provincia occidental a cambio de que CC hiciera lo mismo en las islas orientales para no “arañarse votos entre sí”. Compromiso que CC no cumplió en Las Palmas y trajo consigo que el diputado del 75%, el señor Quevedo, perdiera su escaño.

El paisaje después de la batalla electoral trae una situación muy cómoda para un PSOE ambidextro, que puede elegir entre tres opciones posibles: la primera, formar una mayoría de progreso con un Gobierno con Unidas Podemos, como así le pedían los militantes socialistas en la noche electoral en Ferraz y los líderes sindicales en todas las manifestaciones del primero de mayo.

La segunda, y nada descartable opción, vistos los cambios de “veleta desnortada” de los de Rivera en anteriores ocasiones, es conformar un Gobierno con una parte de la poco moderada derecha de este país, representada por C’s. Y la tercera opción, que es la única de la que el partido socialista quiere hablar antes de las elecciones autonómicas, municipales y europeas del próximo 26 de mayo, es la de un Gobierno en solitario, un Gobierno ambidextro que tendría las manos libres para pactar algunas políticas sociales con Unidas Podemos, y todas las políticas económicas con las derechas.

Los diputados y diputadas electos, y el conjunto de la población que los votó, hemos asistido, con asombro, desde el pasado lunes a las declaraciones de los que no se presentan a las elecciones, pero que son los que gobiernan en este país, la representación de la patronal CEOE, el Banco Santander, el conjunto de empresas del IBEX 35, los poderes económicos de la UE y hasta la diputada Oramas, todos ellos han salido en tromba diciéndole a Pedro Sanchez que con Unidas Podemos nada de nada, que su opción preferida es un Gobierno con la derecha de C’s.

Y, en el peor de los casos, estarían dispuestos a admitir un Gobierno en solitario del PSOE, que ya ellos le aseguran que sus representantes afectos lo sustentarían y no lo pondrían en aprietos.

Es evidente que las pocas medidas de progreso adoptadas por el PSOE en los diez últimos meses en que Pedro Sánchez gobernó gracias a la moción de censura que desalojó al corrupto PP, fueron por el acuerdo con Unidas Podemos y la consecuencia de las movilizaciones de las mujeres y de los pensionistas.

Todos hemos contribuido a hacer mirar hacia la izquierda al PSOE, que ahora se encuentra en la cómoda situación de poder aparentar políticas sociales, creyendo que así va a contentar a Unidas Podemos y al electorado que lo aupó a la mayoría, y a su vez no enfrentarse a los poderes que gobiernan en este país sin presentarse a las elecciones.

El electorado le exige al PSOE que abandone esa calculada ambigüedad antes del próximo día 26 de mayo y nos diga qué bando elige, las políticas de progreso, sociales y económicas, el impulso al Estado del Bienestar, el freno a las privatizaciones de lo público, la derogación de las reformas laborales, asegurar el futuro digno de las pensiones, el que paguen más los que más tienen, o, por el contrario, si se va a colocar al servicio de los intocables poderes económicos.

La ciudadanía canaria tiene derecho a saber cuanto antes, con claridad, las intenciones del PSOE, porque el próximo 26 de mayo tenemos la posibilidad de un cambio de ciclo en las islas, y Sí Podemos Canarias es la única garantía de que se apliquen políticas de progreso y no haya deudas contraídas con los poderes económicos

Manuel Marrero Morales

Antonio MOralesAntonio Morales

 

 

Gran Canaria acogió en la primera semana de abril el V Congreso Nacional de Agentes Forestales y Medioambientales, que centró el debate en el papel protagonista de los agentes de Medio Ambiente como salvaguardas del patrimonio natural.

El Paraninfo de la ULPGC sirvió de punto de encuentro para más de 250 de agentes de todo el Estado, además de profesionales de Portugal, Italia y Alemania y de Gordon Miller, Presidente Honorífico de la  International RangersFederation, la organización mundial de agentes forestales y medioambientales. Su celebración en nuestra isla supuso una buena ocasión para reconocer nuestra naturaleza excepcional, con una importante diversidad de ecosistemas y multitud de especies endémicas. La singularidad y belleza de Gran Canaria, su fauna, su flora y su geología, justifican que una zona importante de la isla sea Reserva de la Biosfera y que estemos iniciando los trámites para la declaración de un Parque Nacional en las zonas más emblemáticas de la isla. O que estemos intentando conseguir la declaración de Patrimonio de la Humanidad para Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria. Sin duda, estos retos requieren el liderazgo, la experiencia, la preparación y el amor a la tierra que los Agentes Forestales y Medioambientales han demostrado. 

Este Congreso nos ayudó a reflexionar sobre las funciones de los agentes de medio ambiente como policía mixta de naturaleza administrativa especial y judicial genérica,  sobre su papel como parte de los servicios públicos de intervención y asistencia en emergencias de protección civil y emergencias ambientales (incendios forestales, fenómenos meteorológicos adversos…), sobre su responsabilidad en calidad de colaboradores en la gestión forestal y medioambiental en repoblaciones, seguimiento de control de plagas y especies exóticas invasoras, seguimiento de fenología de especies protegidas y la red avifauna, sobre cómo difundir y compartir conocimientos e investigaciones recientes o sobre cómo promover y facilitar la coordinación entre los cuerpos de agentes de medio ambiente y otros cuerpos de agentes de la autoridad, órganos administrativos y judiciales, Ministerio Fiscal o entidades implicadas en la protección y conservación del medio ambiente…

La labor casi siempre anónima de estos funcionarios públicos en la custodia de los espacios naturales protegidos, unida a su labor informadora y educativa, ha contribuido en gran medida a que hoy en día Gran Canaria conserve en buen estado estos tesoros naturales. Ha sido fundamental para conservar y recrear la isla que disfrutamos y que nos acoge.

Nuestra sociedad debe valorar y apreciar el trabajo que durante décadas los agentes forestales y medioambientales han realizado en la conservación, recuperación y defensa del territorio, de la masa forestal y del medioambiente en general. Los grancanarios nos identificamos con nuestros bosques, con los pinares, con la laurisilva que nos hace singulares. Los pueblos forjamos nuestra manera de ser por nuestra relación con el medio natural, con las personas y con la cultura que nos conforma. Creo que nuestra característica principal es la de ser isleños y en esta identidad nos define nuestro amor a la naturaleza y al mar. Y en este aprecio por nuestra riqueza natural la literatura canaria ya reflejó nuestra relación intensa con nuestros bosques y lo hizo desde hace siglos expresando su pasión referencial por la selva de Doramas, que considero se mantiene y se extiende al sentimiento por nuestra Cumbre, por nuestras montañas, como sinónimo de reserva forestal, de pulmón verde, de imagen de Gran Canaria. 

Esta valoración de nuestra riqueza forestal se ha transmitido, afortunadamente, de generación en generación. Y en esta conservación, el Cabildo de Gran Canaria ha jugado un papel fundamental. Intervino después de la guerra civil en un plan decisivo de reforestación de la isla, para compensar las enormes pérdidas forestales que habíamos sufrido en los dos siglos anteriores y contribuyó a mantener las reservas hídricas con el plan de presas que nos permitió sobrevivir en momentos de sequía grave  y que ahora serán la base de la gran revolución energética de Gran Canaria con la central hidroeólica de Chira-Soria.
    
Luego, el Gobierno de la isla aprovechó la nueva cultura de protección del medio natural que se consolidó con la promulgación en 1987 de la ley autonómica de Declaración de Espacios Naturales de Canarias. A partir de ese momento espacios como la Reserva natural de Inagua, o los parques naturales de Tamadaba o Pilancones, o los parques rurales del Nublo o de Doramas, entre otros, quedaron consolidados como joyas de protección permanente. A estos lugares emblemáticos habría que añadir el resto de espacios que están definidos por las distintas figuras de protección. Esta realidad contribuyó a la declaración de Gran Canaria  como Reserva de la Biosfera.

Gran Canaria está en proceso de transformación hacia un modelo ecosostenible que necesita avanzar en la soberanía alimentaria, incrementando su superficie cultivada y fomentando el consumo de productos kilómetro cero. Apoyamos la extensión de la ganadería y del pastoreo por su contribución a la conservación del territorio. Queremos basar la producción de energía en fuentes limpias que reduzcan el efecto del petróleo en el cambio climático. Buscamos otro modelo de movilidad que contamine menos y sea eficiente. La economía circular que pretendemos nos hace más respetuosos con el medioambiente y con el uso racional de los  recursos.

En este programa de conservar una isla, que está protegida como espacio natural en más del 47%, tenemos una prioridad que es coherente con estos objetivos: debemos aumentar considerablemente nuestra masa forestal en los próximos diez años. Estamos invirtiendo más de cuatro millones de euros anuales, el equivalente al céntimo verde forestal, para extender la superficie reforestada, evitar la erosión y la desertización, aumentar la atracción de lluvia y zonas húmedas, reducir el dióxido de carbono y prevenir y reducir los riesgos de incendios. 

Hoy la isla ha incrementado su población, recibe a más de cuatro millones y medio de turistas, soporta un parque móvil denso y todos estos factores nos recomiendan impulsar una segunda reforestación masiva que reequilibre nuestro medio ambiente. Les comento todo esto para que comprendan la importancia de las funciones, del papel, que los agentes Forestales y Medioambientales tienen para ganar los retos del siglo XXI. Queremos ser dignos herederos de quienes diseñaron una Gran Canaria habitable. Por eso, el lema de este Congreso está pensado para esta historia y ese futuro que deseamos: “guardianes de nuestra herencia natural”. La gran tarea de reverdecer Gran Canaria no puede hacerse sin el esfuerzo, la colaboración, el compromiso de los Agentes Forestales y Medioambientales. 

La globalización de los problemas ambientales y la creciente percepción de los efectos del cambio climático, el progresivo agotamiento de los recursos naturales, la desaparición de gran cantidad de especies de la flora y la fauna silvestres y la degradación de espacios naturales de interés, se han convertido en motivo de seria preocupación para la ciudadanía y desde luego para quienes tenemos responsabilidades de gobierno. Esta situación es más delicada y frágil en un territorio insular como el nuestro.

Hoy, después de más de 140 años de historia y experiencia, los agentes medioambientales tienen un protagonismo insustituible en la preservación de entornos naturales y de la biodiversidad. Podemos afirmar que son más necesarios que nunca. Quiero destacar, porque los conozco, su implicación absoluta, tanta que llegan incluso a poner en riesgo su integridad física, a veces con fatales consecuencias. Gordon Miller aseguró que cada año fallecen más de cien agentes en el planeta. En la inauguración de este V Congreso estatal se recordó la figura de  Fran Santana Álvarez que falleció en acto de servicio en el Gran Incendio Forestal de la isla de la Palma en el año 2016 y que prestó servicio como agente de medio ambiente en la isla de Gran Canaria desde 1997 hasta 1999. 

La crisis y el embate neoliberal a los servicios públicos ha provocado la disminución del número de agentes pero no su dedicación y cualificación como les han reconocido la Fiscalía o el Gobierno central otorgándoles la Medalla al Mérito de Protección Civil, que compartieron con los PRESA grancanarios, complemento extraordinario a su trabajo en unión de los BRAVO, bomberos, Protección Civil, UME, Guardia Civil, Policía Local… Y trabajan día a día en la vigilancia de nuestros espacios naturales, la prevención de incendios, la investigación de vanguardia de las causas que los provocan, la búsqueda de desaparecidos o accidentados, la educación y la concienciación ciudadana… Y se hace necesario que, con más medios humanos y materiales, afronten en el futuro también la vigilancia de los espacios naturales costeros o del patrimonio cultural y arqueológico. 

En el mes de enero pasado celebraron sus 25 años de servicio a Gran Canaria como agentes dependientes del Cabildo. En este año de celebraciones y de congreso me apeteció dejar escrito un reconocimiento especial a estos guardianes  de nuestra herencia natural que son absolutamente necesarios y que velan por los tesoros de nuestra naturaleza. Gracias por su dedicación.


                            Antonio Morales Méndez
                        Presidente del Cabildo de Gran Canaria



Francisco Javier 2007Francisco Javier González


 

En un país desmemoriado a la fuerza, como nuestra colonizada tierra, saber desde niños quienes y que somos es una rara suerte que, generalmente, es fruto de muy concretas circunstancias. Yo aprendí el significado de ser “canario de nación” gracias a una abuela que había parido hijos en Cuba y en Canarias y perdido al marido en esa diáspora y cuya vida transcurría en permanente espera de algún regreso, pendiente tanto de las cartas de los hijos transmarinos y de las visitas a los que una feroz dictadura les hizo conocer los “Salones de Fyyfes”, el campo de concentración de Gando y los trabajos forzados en las carreteras de las cumbres tinerfeñas hasta bien entrados los años 50, como de las cortas estancias en su propia tierra de mi tío Ramón que, como marino, estaba siempre embarcado hasta que recaló en la patria de Bolívar y que, cuando llegaba de Venezuela, junto a los pequeños bolívares de plata, traía palabras tan sonoras como “Independencia”. En las tardes laguneras, mi tío-abuelo Ramón me contaba sus vivencias mambises de la guerra con los españoles, me hablaba del rizado cabello del gigante Maceo cargando a machete y rememoraba su visión dorada de El Vedado donde nació parte de mi familia materna, y su bullicio de algo más de medio siglo atrás. Súmese a ello que mi padre guardaba celosamente los pequeños tomos de la “Biblioteca Canaria” que editara Leoncio Rodríguez junto a una antigua edición de la Historia de Viera, una completa colección de la “Revista de Historia” desde 1924 (hoy “Revista de Historia de Canarias” ) y una colección encuadernada en dos tomos de “Leviatán”, salvada de los registros fascistas escondida, junto a otros libros, en latas enterradas que casualmente encontré, y se entenderá que cuando, a mediados de los años 50, leí en la “Guía Histórica de La Laguna” de Rodríguez Moure una nota de los editores (Instituto de Estudios Canarios) complementando la relación de periódicos laguneros desde la fecha en que Rodríguez Moure terminara su obra (1900) hasta la de su edición (1935) y leí “VACAGÜARÉ. Periódico autonomista” rebusqué en la entonces mejor biblioteca y hemeroteca de Canarias, la del antiguo “Instituto de Canarias” donde era alumno –hoy depositada en la Universidad de La Laguna- y en la de la Económica de Amigos del País sin encontrar ni rastro del Vacagüaré buscado.

Unos años después, universitario ya, junto a la primera bandera independentista que veía, con sus 7 hermosas estrellas rojas que había izado con su compañero Erasmo García en un petrolero de la Gran Colombiana venezolana, traía mi tío Ramón Pérez Suárez desde la patria de Miranda y Bolívar algunas hojas tanto del MAC (Movimiento Autonomista de Canarias) como del MIC (Movimiento por la Independencia de Canarias). En ellas, junto a llamadas a los canarios de la emigración venezolana para que no enviaran “plata” a las islas para forzar a los españoles – cuyas reservas de divisas dependían en gran parte de la emigración isleña- a cambiar el status del Archipiélago, figuraban de nuevo referencias al Vacagüaré y a “El Guanche” en las que, junto al nombre de su autor, figuraba una frase suya “Todo por y para la libertad de los pueblos y de los hombres”. Así supe quién era Secundino Delgado, aunque nadie a los que pregunté conocía algo más o, los que si lo conocían, lo ocultaban. Tuvieron que pasar más de 10 años hasta que Julio Hernández encontrara, en los fondos del Museo Canario de Las Palmas, los ejemplares de “El Guanche” caraqueño y, con la complicidad del bibliotecario de entonces Sr. León, los fotocopiara y los distribuyera clandestinamente a los amigos en La Laguna, para que la conspiración de silencio que encarcelaba a Secundino se rompiera, haciéndose la luz sobre parte de su obra.

Muchos de nosotros, lectores de los libros de la moscovita “Editorial Progreso”, de la argentina “Losada” o de la parisina “Ruedo Ibérico” que vendían clandestinamente algunas librerías de Aguere, que tratábamos de saber más de Lumumba, de Fanon o del Che y estudiábamos los “Cuadernos” de Marta Hanneker, comprendimos entonces el profundo significado de las palabras de Sekou Turé “Enterrar la memoria histórica de un pueblo es desarmarlo frente a la opresión, es enterrarlo a él mismo”. Entendimos, y adoptamos entonces, el pensamiento de Amílcar Cabral sobre el papel de la cultura y la importancia vital de la recuperación y la valoración de la memoria histórica en la lucha de liberación de un pueblo. Caímos en la cuenta de nuestro profundo analfabetismo y supimos que lo que conocíamos, incluido Viera, eran solo visiones muy parciales y subjetivas de nuestra verdadera historia colonial, escrita hasta entonces por los colonizadores.

La seguridad del final del franquismo rompió los candados de muchas mentes y de muchas lenguas. Todos queríamos saber más y aprendimos actuando, iniciando una nueva etapa en la recuperación y construcción de la Nación Canaria que deseábamos y deseamos. Catalizadores importantes de la acción fueron “La Voz de Canarias Libre” por las ondas argelinas, el trabajo terco, cotidiano y arriesgado de los miembros de “Solidaridad Canaria”, de las organizaciones de trabajadores como la CCT y el SOC, y de los militantes de partidos y organizaciones que creían en y luchaban por nuestra liberación nacional, pero –y de nuevo traigo a colación el pensamiento de Amílcar Cabral- creo que el factor que más contribuyó a sacudir la modorra de siglos fue la lucha cultural , las charlas pueblo a pueblo, los “Cuadernos de Nombres Guanches” y los otros editados por Solidaridad Canaria que difundían nuestra nueva visión histórica desde la óptica del colonizado y no la del colonizador. Secundino entonces, del que conocíamos muy poco, se convirtió en bandera de combate. Todas las charlas terminaban con el verbo encendido de Hupalupa, viviendo más que recitando el poema delgadiano “Mi Patria” que nos sacudía con la pregunta “¿Qué quiere España de mí/ yo olvidar donde nací/ por la madrasta arbitraria?” avivando en los oyentes “la saña que sintió en su pecho el guanche”. Uno de los retratos de Secundino, aportado por su sobrino-nieto Raúl Delgado y reproducido a plumilla, se convirtió en el inseparable compañero de los poster del Che en las paredes juveniles. Como no podía ser de otra forma empezó a “aparecer” el resto de la obra delgadiana. Se encontraron ejemplares de su “Vacagüaré-Vía Crucis” que daba luz humana a lo que hasta el momento era solo un mito, y se encontraron en la Biblioteca Municipal de Santa Cruz –que cumple estos días su 125 aniversario- colecciones de “El Obrero” y, con el esfuerzo de unos pocos, se fue rompiendo el velo con que la historiografía colonial oficial y la criolla, domesticada y servil, cubrían la figura de Secundino.

Desde 1978 la Asociación Pro Independencia de Canarias APIC venezolana, heredera del MAC y el posterior MIC, ilustra la portada de su publicación “Siete Estrellas Verdes” con la imagen y frases de Secundino. Ese año, en Caracas, el herreño Enrique Gutiérrez, otro gran luchador casi ignoto, esculpe su busto poco antes de que en Tenerife, por encargo de la CCT, Fernando García Ramos lo plasme en un bajorrelieve que se coloca en el local da la Rambla santacrucera a la espera de mejor destino y en mayo de ese año Julio Hernández lee su tesis doctoral en La Laguna sobre la emigración canaria a la América del XIX -que más tarde le publicaría el Cabildo grancanario-en que sentaba la tesis de que la participación isleña en las luchas independentistas cubanas fueron, a su vez, la matriz del independentismo canario en América. Julio ya había traído a Tenerife, subrepticiamente, fotocopias de “El Guanche” de la hemeroteca del Museo Canario que le suministró de los “fondos reservados” su bibliotecario José León. En mayo de 1980 Manolo Suárez publica la primera biografía de Secundino, que subtitula como “Padre de la Nacionalidad Canaria”, con la pionera Editorial Benchomo de Cándido Hernández, edición que el gobierno español secuestró en la Litografía Maype de Aguere y en las librerías que pudo, faena que remató con la detención del pintor autor de la portada, Paco Domínguez, aunque no se pudo incautar de la pintura, en pequeño cuadro que colgaba de una pared de la finca “La Pasada” por haber sido un encargo de HermógenesAfonso/Hupalupa. En el 81, y también con la Editorial Benchomo, Oswaldo Brito y Julio Hernández publican, con comentarios previos, la edición facsímil de “Vacagüaré-Vía Crucis” y la misma editorial reedita “El Guanche” de Caracas como hará al año siguiente, también en facsímil, con los ejemplares conocidos de la 2ª época de “El Guanche” de La Habana. Ese año de 1982 se coloca, el 4 de mayo, en el viejo cementerio de San Rafael y San Roque de Santa Cruz donde se sepultó a Secundino el bajorrelieve de la CCT que celebra, por primera vez, un acto necrológico, acto que desde entonces y con diferentes oferentes se celebra anualmente. La plancha de mármol con el bajorrelieve se colocó en un muro del lateral derecho por no haberse podido localizar la sepultura que no constaba en los registros incompletos del viejo cementerio. El 5 de mayo de 1984, en el Teatro Leal de La Laguna, el Centro “Amílcar Cabral” organiza el primer acto público multitudinario, con lleno absoluto del teatro con varias intervenciones, entre las que recuerdo la de Paco Tarajano, Tomás Chávez, Paco Viña y yo mismo, y que cierra Taburiente –venidos gratuita y expresamente de La Palma para ello- con su “AchGuañac”. A partir de aquí, Secundino, al que los Sabandeños llevan a su discografía, es ya un personaje popular. Manolo Suárez recopila “El mejor de los mundos y otros relatos” y publica una segunda biografía en que el subtítulo cambia a “Padre del Nacionalismo Canario”, mientras que José Manuel Vilar, en medio de amenazas de bombas y desalojos policiales, estrena en un abarrotado Teatro Leal su “Proceso a Secundino”, que años más tarde llevará a la letra impresa en una edición de “Baile del Sol” que tuve el honor de prologar.

Era tan poco lo que sabíamos de Secundino en realidad cuando lo colocamos en el lugar que reservábamos para los antiguos héroes anticoloniales, junto a Doramas, Bentejuí, Hupalupa, Hautakuperche, Tanausú, Benchomo o Tinguaro, que los actos en su honor que anualmente celebrábamos –en el Ateneo de La Laguna el Centro “Amílcar Cabral y en el cementerio de San Rafael y San Roque el conjunto, siempre variable y pocas veces unidos, de partidos y organizaciones que se autodefinían como independentistas- se hacían el 4 de mayo, aniversario de su temprana y trágica defunción por ignorarse la de su nacimiento hasta finales de esos 80 cuando Manolo de Paz tiene acceso al Archivo Militar de Salamanca y, estudiando los documentos de la prisión de Secundino en la Cárcel Modelo de Madrid, descubre la fecha de su nacimiento, un 5 de octubre de 1867, lo que nos permitió a partir de ahí conmemorar su natalicio. Así, en el 92 –mientras la españolera celebraba su desembarco en tierras americanas- celebramos su 125 aniversario con motivo del cual “Los Lunes de Diario de Las Palmas”, que llevaban entonces al alimón Víctor Ramírez y Rafael Franquelo, editó una separata que me encargaron de redactar.

Me he extendido más en reseñar como, poco a poco, lo descubrimos, que en el propio Secundino, pero pienso que no es un ejercicio gratuito. Mi intención es que nos facilite entender el porqué de otras posiciones, diversas y divergentes, respecto a su figura y obra, que van surgiendo a medida que se va conociendo y ganando relieve público y que, a “El Guanche” caraqueño se le une su autobiografía en “Vacagüaré-Vía Crucis”, sus artículos en “El Obrero” y la fundación del “Partido Popular” –evidentemente no el PP de la derecha española- voces que tildan a Secundino de “autonomista” y, algunas incluso, como “españolista” por su apoyo a la candidatura republicana en las elecciones de 1903.



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