Francisco Javier Gonzalez 1990Francisco Javier González

Antier, 2 de noviembre de 2017, viendo la portada de “El País” me di cuenta de que a esta cárcel de pueblos que llaman España hay que aplicarle lo que un viejo barquero de El Pris tacorontero (Tenerife) contestaba a la pregunta de ¿Cómo está hoy, seño Nené? La invariable respuesta era “Pos mejorando pa’pior mi’jito” Así va la cosa pública. Mejorando.... pa’peor que es peor que empeorar.

Tuve que retroceder en mi memoria a aquellos años 70, cuando se nos encarcelaba en Canarias por ser “independentistas”, se nos secuestraban las publicaciones, incluso las reproducciones de viejos artículos de Secundino Delgado, o se nos sometía a juicios por publicar nuestras revistas como “Nación Canaria” o “La Sorriba” y teníamos un montón de compañeros en las cárceles españolas solo por ese hecho de declararnos independentistas. He tenido que recordar luchas duras como en el 77 cuando organizamos en Solidaridad Canaria en Tenerife la “Semana Pro-Amnistía”, boicoteada por las autoridades que usaron los métodos más repulsivos y por la “izquierda” española que desde la llamada “Transición” dejó de entender lo de la libertad de los hombres y los pueblos. Recordar incluso asesinatos –algunos frustrados como el de Antonio Cubillo- de luchadores por la independencia de este pueblo colonizado, neblinado y sumiso.

El titular a cuatro columnas de “El País”, ese periódico español que un día comprábamos por su relativo compromiso con las libertades públicas y que hoy es un apéndice servil de un estado que tiende al neofascismo, decía, ni más ni menos, que “EL INDEPENDENTISMO DEBERÁ RESPONDER HOY A LA JUSTICIA” cobijando bajo el enorme y rotundo titular tres sueltos con las citaciones judiciales que han terminado en prisiones “cautelares” para los miembros del Govern Catalá que han acudido a Madrid a declarar ante una juez que ha dado suficientes muestras de su parcialidad y que sigue al pie de la letra las tesis y propuestas de un Fiscal General reprobado por sus actuaciones que, en un país normal, lo hubieran condenado al ostracismo.

El País, que actúa como “La Voz de su Amo” hoy dedica íntegra su portada a Catalunya, la mitad con un titular para que sirva de advertencia y angustia a trabajadores catalanes, con una foto promocional de la juez Lamela, nos dice que “El paro aumentó en Catalunya el doble que en toda España” obviando, eso sí, que son cifras similares a la de la Andalucía de la Sra Díaz y que su 3,67% de aumento en Catalunya está bien lejos del 21,17 % de Baleares y por debajo de los de La Rioja (7,09%) Cantabria (3,83) y muy cercano al 3,41% de Aragón, pero ya se sabe, con lo de la fuga de empresas es el independentismo el responsable. La otra mitad de la portada de hoy, del que antaño fue un periódico, se dedica al hombre que en el Congreso de Suresnes (1974) mantenía el marxismo y el derecho de autodeterminación en el programa político del PSOE para suprimir las dos cosas en el siguiente Congreso (1979) y, posteriormente, como Jefe de Gobierno fue el “Señor X” de la lucha sucia de las cloacas del estado con asesinatos borrados en cal viva. Este encantador de serpientes, embajador del capitalismo más repugnante por Latinoamérica nos dice, a toda plana que “Lo de Puigdemont en Bruselas es un acto de cobardía, casi de vodevil” y nos lo dice un “valiente” que se escondió bajo una mesa cuando Tejero asaltó el Congreso. Vivir para ver. Cosas veredes amigo Sancho....

15098764249260Hay que decir que, precisamente por ese papel de correveidile de El País, tiene razón en su editorial del día 2. Una judicatura que, en frase de Secundino Delgado, como la prensa, es “venal y asalariada” ha abierto un proceso AL INDEPENDENTISMO, es decir un proceso a las ideas. Luego se empeñan en decir que los miembros del Govern están presos por faltar a la Ley –la suya, claro- pero no por sus IDEAS. Esto es, para el gobierno español, sus corifeos y sus turiferarios, los miembros del Govern y los de Omnium Cultural y Asamblea Nacional Catalana (los “Jordis”) son delincuentes comunes, algo así como los de la corrupción PPera o los de Filesa o el cuñadito del Rey, y no presos políticos. Los del PP&Cía son juzgados –lo de ir a la cárcel es otra cosa- por ladrones. Roban, luego su prisión es por dinero. Como sucedía con nosotros, los independentistas canarios, y sigue sucediendo hoy con la joven Aisha Hernández que lleva dos meses en prisión por una pintada a favor de la juventud canaria, los Jordis y el Govern van a la cárcel por IDEAS y otra parte del Govern, con el Honorable President a la cabeza está en el exilio belga para plantear la lucha en el terreno internacional.

Son, por tanto, presos políticos a los que una justicia en tela de juicio, que según la Comisión Europea ocupa el puesto 22 de 28 en Europa en apreciación de la calidad y la independencia de la justicia y que, en la encuesta ciudadana solo tres países europeos, Bulgaria, Croacia y Eslovenia están por detrás de España en esta materia, trata de criminalizar en una estrategia que, más allá de lo que le sucede en Catalunya, va orientada a que ninguna parte de esta cárcel de pueblos pueda plantearse su liberación. Todos los independentistas estamos, pues, no solo bajo sospecha, sino bajo amenaza real, y no podemos ni debemos permanecer indiferentes.

No nos engañemos. El Estado Español ha iniciado, de nuevo, un camino hacia el autoritarismo. Como en el poema de Martin Niemöler –atribuido falsamente a Bertolt Brecht- “Hoy vinieron a buscar a los catalanes y guardé silencio porque yo no era catalán. Cuando encarcelaron a los independentistas, guardé silencio porque yo no lo era”. Mañana, cuando vengan a buscar a cualquier demócrata ya no quedará nadie que lo defienda.

Desde el inicio del “Procès Catalá” opino –y deseo- que marca el principio del fin de una “transición” que, en realidad, es una “sucesión”, en que Felipe sucede a Juan Carlos y este a su vez sucede a Francisco Franco, con “todo atado y bien atado” y con los hombres del poder político y el económico que, por edad, no pueden ser los mismos, pero son sus hijos, nietos o allegados, más los nuevos arribistas que al calor del PP han amasado sus fortunas. Para esos no hay “prisiones cautelares” ni fiscales que no acaten sus deseos. Para que así sea y el Estado Español conozca, de verdad, una democracia y los pueblos que lo forman, libremente, decidan su destino, debemos poner todos nuestro empeño, los de la metrópoli y los de la colonia. Precisamente aquí, en Canarias, la lucha y el apoyo a los presos políticos de un Estado en que la separación de poderes es una falacia, tiene que empezar por barrer la casa. Es inadmisible que nuestros supuestos representantes “nacionalistas” en el Senado español hayan apoyado con sus votos, miserablemente vendidos al PP, la barbaridad política de la aplicación del 155 de la Constitución del 78, sin que nos valga siquiera la postura tibia y, por lo mismo, entreguista de la senadora de Nueva Canarias con su abstención. Posición en nada parecida a la del PNV donde, al parecer, el nacionalismo es algo más que puro folklore de manta sabandeña.

Esta lucha por la libertad, más allá de la de Catalunya, va para largo precisamente por su carácter pacífico y democrático. Está solo comenzando. El segundo capítulo vendrá tras las elecciones que el No-Honorable actual President usurpador ha convocado para el 21-D y el independentismo vaya, como ya hizo a las claras y sin tapujos en las anteriores, a revalidar la República Catalana ¿Qué van a hacer? ¿Revalidar el 155? Recuerdan la película “Groundhog Day” que en España se tituló “Atrapado en el Tiempo” con el que, cada día al despertar, regresaba una y otra vez a el “Día de la Marmota”?

Pues eso. O rompemos de una puñetera vez el legado del 78 o estaremos condenados a repetir indefinidamente un proceso hasta que se convierta en insurreccional y barra el pasado

Francisco Javier González

Silvia Rodriguez Court 2Silvia Rodríguez Court

Los distintos gobiernos de Canarias y especialmente los presididos por Coalición Canaria han lanzado de modo reiterado como medida estrella de su programa político el lema “Canarias será bilingüe”. Recordemos al ex Presidente Paulino Rivero y a la ex Consejera de Educación Milagros L. Brito prometiendo que en el año 2020 la población del archipiélago sería bilingüe. En la actualidad asistimos al mismo escenario pero reforzado aún más, ya que el mensaje no solo se centra en el bilingüismo sino en la organización de un modelo plurilingüe para las enseñanzas. El plazo para la consecución de un objetivo no cubierto ni en las distintas etapas del sistema educativo público ni en los distintos ámbitos de la sociedad se ha postergado hasta el año 2038.

En este debate idiomático confluyen tantos aspectos entremezclados que habría que desgranarlos y paso a paso aclarar y distinguir unos elementos de otros si lo que se desea es no pecar de oportunismo pero tampoco formar parte de una ola que nos arrastra frenética hasta estallar ahogándose en un “tótum revolútum”.
Ciertamente la mayoría de la población en Canarias carece del dominio de una lengua extranjera. Bastaría con formularle la pregunta a una persona al azar en las calles de cualquier municipio: where do you come from?, para atrapar un gesto o su mirada de extrañeza y desconocimiento ante un interrogante que no obtiene respuesta.

Respecto a esa carencia hay un consenso social, ya que no caben dudas al respecto. Sin embargo, sobre la manera de abordar este problema y cómo lograr avanzar en el aprendizaje idiomático hay grandes divergencias, diferentes soluciones para un mismo tema, a pesar de que prevalece el discurso monolítico sobre el bilingüismo y el plurilingüismo de los distintos gobiernos-ahora por el de Coalición Canaria- arropado por las distintas vías de comunicación que encuentran a su alcance.

Una primera consideración a tener en cuenta es la necesidad de un diagnóstico sobre la situación del aprendizaje de los idiomas en Canarias, conclusiones sobre las fortalezas y las debilidades, las razones del porqué no avanza el dominio de una o dos lenguas extranjeras en una población directamente vinculada al sector turístico y de servicios, al comercio y con una visita anual de quince millones de turistas, siendo Canarias un puente entre distintos continentes.

Tan solo se ha realizado una primera evaluación basada en cuestionarios del programa europeo CLIL que arroja conclusiones sobre deficiencias importantes en la puesta en práctica, la aplicación y el desarrollo del mismo.

El estancamiento y atascamiento idiomático obedecen a múltiples y variados factores y razones. Se precisa desplegar el abanico para descubrir deficiencias y errores como condición previa antes de actuar. La primera premisa para diseñar un modelo plurilingüe con éxito es conocer “el terreno” y no existe ninguna evaluación al respecto. Jamás se ha cuestionado la relevancia o no de unos u otros idiomas ni la metodología a seguir, tampoco si la vía para comunicarse en otra lengua extranjera diferente a la materna –eso no es bilingüismo aunque se empeñen en denominarlo así- debe ser fundamentalmente a través de los especialistas en idiomas o centrarlo en la impartición de unas horas semanales de otra materia diferente en Inglés. Jamás se ha hecho un estudio previo sobre el impacto del CLIL, AICLE, PILE... en las plantillas del profesorado funcionario de carrera y en las listas de empleo, por señalar algunos elementos. Se ignora, a modo de ejemplo ilustrativo, por qué con idénticos horarios lectivos hay países que obtienen buenos resultados idiomáticos mientras en nuestras islas son muy malos los resultados.

Una reflexión complementaria y que merecerá otro espacio en otro artículo de opinión es el análisis de las lenguas extranjeras a la luz de las distintas leyes vigentes y más concretamente la LOMCE y la Ley Canaria de Educación.

A algunos de estos interrogantes se le intentará dar alguna respuesta con el ánimo de abrir un debate que no le corresponde solo al Gobierno de Canarias y a la Consejería de Educación, sino a todos los agentes implicados en el ámbito educativo.

El bilingüismo está de moda. Y tiene aterrada a la mayoría social de una población desfavorecida que habita en Canarias y que arrastra consigo un atraso histórico respecto al dominio de una lengua extranjera.

Al conjunto del profesorado –por centrarnos en el ámbito de la docencia- se le están exigiendo una serie de requisitos idiomáticos sin dar suficientes plazos ni recursos para el logro de los mismos y con unas consecuencias laborales prácticamente inmediatas y sin que el Gobierno de Canarias ni la Consejería tengan una respuesta mediante un diagnóstico a todo lo anteriormente señalado.

La promesa y la medida estrella de convertir a todos en bilingües se muestra en rostros angustiosos que no alcanzan a divisar cómo y de qué manera llegarán a esa meta que les supondría salir de la situación de paro y de pobreza obteniendo un puesto de trabajo, o si se está laboralmente activo la obtención de un reconocimiento y su correspondiente premio.
PUBLICIDAD
31/10/2017 - 13:33h

Jorge Dorta 2Jorge Dorta

Y de repente el país que creía haber superado el franquismo hace 40 años, se despertó dándose cuenta de que era una fantasía, que tan solo lo había disfrazado de democracia.

Históricamente la función de España ha sido oponerse a todos los avances de la ilustración, el librepensamiento, del liberalismo, de la reforma y de las luces. España es el país del ¡vivan las caenas!, de la contrarreforma, de la Inquisición, del absolutismo, del dogmatismo católico, de la oscuridad del concilio de Trento, del nacionalcatolicismo, de la resistencia al cambio, del caciquismo de señoritos, del que hay de lo mío, del vuelva usted mañana, del estancamiento..... y cuando el agua se estanca se pudre.

Esto respondía a un nivel de conciencia y una visión del mundo jerárquica y autocrática, inmovilista. Anne Morrow dijo que "no hay pecado más castigado implacablemente por la naturaleza que el pecado de la resistencia al cambio". Evidentemente el castigo es la extinción. En la misma línea W. Edwards Deming que el cambio no era necesario porque la supervivencia no es obligatoria.

Y esa es la clave, los errores se pagan. La crisis del 2008 requería un ajuste drástico y un cambio de modelo de país, pero no se hizo. Se enrocaron, y los pensionistas, los jubilados, la generación de la transición también quiso conservar la calma, la tranquilidad..... y de esas lluvias vienen estos lodos... se negaron al cambio y ahora el cambio viene inevitablemente por Cataluña.

El esperpéntico video de andaluces jaleando a los guardias civiles que se iba a desplazar a Cataluña bajo el grito de oe oe a por ellos, o los patéticos grupos de ultras y sesentones enfundados en banderas españolas siguen demostrando que el franquismo sociológico está vivo en España.

Las clases dominantes de España, la oligarquía española siempre se ha caracterizado por ser un atajo de cretinos y de ladrones. Y las clases dominadas siempre se han caracterizado por permitirlo. Como dijo en su día Fernando Fernán Gómez "en España no solo funcionan mal los que mandan, sino también los que obedecen".

En la noción de privilegio se ha basado toda la historia de España, dentro y fuera de la Península Ibérica. El privilegio y la desigualdad de oportunidades era lo que movía el comercio de flotas de la Casa de Contratación de Indias, el caciquismo latifundista de Andalucía, los sistemas coloniales, etc...

Ese sistema de privilegio y su aceptación mansa por parte del pueblo se refleja en las palabras de Hitler sobre los soldados españoles. Que a un fascista como Hitler le parecieran excesivos los privilegios de los oficiales españoles no tiene precio.

Si se leen los escritos de Goeben sobre los españoles, se advierte que no han cambiado desde hace cien años. Extraordinariamente valientes, duros para las privaciones, pero ferozmente indisciplinados. En ellos, lo lamentable es la diferencia de trato entre los oficiales y la tropa. Los oficiales españoles viven de maravilla, mientras que la tropa ha de contentarse con la más exigua de las miserias.

La cuestión catalana está demostrando que el franquismo sociológico sigue vivo y bien vivo en España. Para esa España anclada en el pasado y que se niega a evolucionar hacia posturas más europeas, la unidad de España es un bien supremo e indiscutible que justifica conculcar los derechos y garantías democráticas. A esta gente habría que enseñarle que el bien supremo no es ni la ley, ni la Constitución, ni la unidad de España sino la soberanía que reside en la voluntad popular. Pero claro eso son ideas ilustradas y ellos todavía no han pasado por ahí.

Que el Estado recurriera una vez más a las cloacas y la guerra sucia, tal y como hizo con los GAL, tal y como hizo con el atentado contra Antonio Cubillo y tal y como ha hecho contra el procés catalán y aquí no ha pasado nada, e incluso algunos lo justifican y aplauden, es síntoma que la democracia y su respeto por los derechos individuales  no está bien consolidada en España.

Para esa España oscura e inmovilista el Bien se transmite de arriba a abajo, cada persona ocupa su lugar asignado en la escala social y debe hacer lo que le toca: los de arriba a mandar y los de abajo a obedecer. Una sociedad conformista en el que la obediencia es un valor fundamental, ya que la cohesión y seguridad que ofrece se fundamenta en una distinción clara y sin componendas entre el Bien y el Mal. La comunidad debe permanecer cohesionada tanto frente al enemigo exterior como al enemigo interior, el Mal es real y aguarda su oportunidad para atacar.

El unionismo español no se ve a sí mismo como “nacionalista” puesto que su Bien es natural, lógico e indiscutible en el que confunde nación y Estado. El “nacionalista” siempre es el otro, en el caso catalán el burgués taimado que construye una comunidad imaginada apelando a los bajos sentimientos para alienar a las clases populares haciéndoles creer que comparten intereses comunes, y que también comparten un enemigo común (en este caso “lo español”) frente al cual hay que cohesionarse. Esta caricatura no solamente se puede encontrar en un catecismo marxista, también en los catecismos falangistas.

El unionismo español se ve a sí mismo como portador del Bien, considera que tiene el monopolio del Bien frente a los malvados separatistas que quieren romper la sacrosanta unidad de la patria. De ahí que acuse fácilmente a los demás de estar adoctrinado... cuando el adoctrinado y el dogmático es él. 

La revolución democrática de Cataluña para el unionista es o bien una revuelta dirigida por radicales, populistas y antisistema que precisamente amenazan a la gente de orden, pretenden romper la ley y acabarán con la paz, la prosperidad y el trabajo, o bien una maniobra de la «burguesía catalana», de la «gente de orden», para perpetuarse en su avaricia, su egoísmo y sus privilegios; el liberalismo clásico burgués es uno de los demonios de esa visión fascista del mundo. 

Da igual que se degrade la independencia del poder judicial hasta ponerlo a la cola de Europa y se incremente el control de los aparatos del Estado. Da igual que se cree una policía política que fabrica pruebas contra políticos soberanistas, sabiéndose impune no sólo por el amparo del gobierno sino también porque una parte de la sociedad española está dispuesta a creerse cualquier relato que refuerce esa visión de que el “otro” es el Mal y por tanto sólo puede ser un corrupto, un nazi, un burgués egoísta o un antisistema.

En el fondo lo que están proyectando en el "otro" es su necesidad de seguridad, de estabilidad, de rechazo a la incertidumbre cuando los califican de antisistema o cuando se refugian en la ley y la Constitución como si estuviesen escritas en piedra como los mandamientos católicos, o bien su concepción autocrática y jerárquica del poder de arriba hacia abajo. Por eso les causo tanto revuelo el caso Pujol, en el fondo no se trataba solamente de pillar a un delincuente sino de exponer la falsedad de esa doctrina nacionalista que desde hace 4 décadas está cuestionando ese Bien Supremo de la unidad de España.... y con el orden y la estabilidad.

Evidentemente los unionistas, anclados en la mentalidad oscura del autoritarismo no entienden el procés catalán, no entienden que los valores de esa sociedad han cambiado y que miran al mundo con optimismo, con esperanza, que ya han superado y trascendido esa visión limitada del mundo, la autoridad y el estado propia de los unionistas reaccionarios.

Por eso el estallido del caso Pujol y la esperanza unionista de que el souflé soberanista se desinflara no ha servido de nada. Los catalanes han seguido hacia adelante, porque el grueso del soberanismo catalán lo que está demandando es racionalidad y eficacia, derechos individuales y quitarse democráticamente la losa del inmovilismo español.

Mientras tanto, la otra España, la que se niega a evolucionar, aplaude con las orejas la represión en Cataluña en lo que sería la versión en el siglo XXI del "vivan las caenas" que gritó el pueblo español a la vuelta del absolutismo con Fernando VII.

Por su parte la ONU ha emitido un comunicado a través de a través de su Oficina de Derechos Humanos avisando al gobierno de España que su estrategia con el referéndum catalán del 1-0 vulnera derechos individuales fundamentales.

El escrito se basa en un informe de dos expertos de Naciones Unidas: David Kaye, relator especial sobre la promoción del derecho a la libertad de opinión y expresión, y Alfred de Zayas, experto independiente sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo. En el comunicado la ONU reclama al Gobierno que garantice que "las medidas adoptadas antes del referéndum catalán del 1 de octubre no interfieran con los derechos fundamentales a la libertad de expresión, reunión y asociación y participación pública".

A los unionistas se les están acabando los recursos y las proyecciones que utiliza para evitar el dolor de mirarse a sí mismo en el espejo.... dolor que confunde con el dolor de la "ruptura de España". Los catalanes han dicho "Bueno, pues molt bé, pues adiós" como Trapero, el mayor de los Mossos. No quieres cambiar, pues ahí te quedas, yo no pienso seguir comulgando con ruedas de molino.

En la última década España se ha negado a cambiar y a evolucionar y la pérdida de Cataluña es el justo castigo de tal actitud. Como dijimos al principio no hay pecado más castigado por la naturaleza que la resistencia al cambio.

J. Manuel Garcia RamosJuan Manuel García Ramos

Como nacionalistas canarios tenemos la obligación de ganarnos día a día la confianza de nuestro pueblo y de explicar con seriedad nuestra manera de entender y de ejercer la política en unos momentos en los que los nacionalismos están sufriendo los mayores ataques de desprestigio por parte de un sector muy considerable de la prensa centralista española.

La Comunidad Autónoma de Canarias está vinculada a una estructura estatal por medio del Estatuto de Autonomía, y a una estructura supraestatal, la Unión Europea, a través del artículo 249 del Tratado de Funcionamiento de esa Unión, y no ha de cejar, desde la perspectiva nacionalista, en mejorar su posición dentro de esos marcos jurídico-políticos.

Canarias es un territorio apetecido por vecinos que no hace falta señalar con el dedo y cualquier paso hacia un proceso de descolonización o de desconexión -que nunca hay que descartar, aunque no son estos los tiempos de esos derroteros- habría de tener muy en cuenta esas apetencias cercanas, como en otras etapas históricas sucedió con aspiraciones semejantes de Inglaterra y Estados Unidos. El nacionalismo de Secundino Delgado giró considerablemente hacia el autonomismo ante movimientos estadounidenses que pretendían una anexión de Canarias parecida a la empleada con Cuba en 1898.

Los nacionalistas canarios hemos de dar pasos muy medidos, sin abandonar nunca el robustecimiento de nuestros ejes de autogobierno y de autolegislación, para convertirnos en un pueblo adulto y en un sujeto político menos dependiente.

El estremecimiento de las cuadernas del Estado español que está significando el asunto catalán ha puesto en guardia a otros territorios de ese estado. Euskadi y su lehendakari han mantenido posturas muy distintas ante el procés de sus vecinos del norte: desde poner en cuestión la seriedad de su referéndum, hasta solidarizarse sin condiciones con los rumbos del Govern o aconsejar elecciones inminentes. Todos los días cambian los análisis y los compromisos.

Desde Canarias observamos lo que sucede en Cataluña con una doble preocupación. Pero principalmente porque puede constituir un primer paso para una reordenación en profundidad de la organización territorial del Estado ante la que no podemos quedarnos al margen.

Algunas fuerzas políticas canarias partidarias del independentismo han lanzado mensajes donde parecen mimetizarse con el proceso catalán, en un totum revolutum donde esperan pescar algo. Si se quiebra el Estado, ha llegado la hora, se dicen para sus adentros. Y, en paralelo, exigen de otras organizaciones nacionalistas canarias posturas análogas.

Confieso que es difícil pronunciarse, el discurso catalán nos ha arrastrado a un seguimiento permanente de lo que sucede hora a hora en esa nación. Todos los días surgen noticias de pasos adelante y atrás de las aspiraciones secesionistas, con un alto número de ciudadanía ocupando las calles y homologando las posiciones del gobierno de Puigdemont.

La respuesta a ese reto de las llamadas fuerzas constitucionalistas, con la aplicación del artículo 155 de la Constitución en la comunidad catalana, ha producido aún más perplejidad en muchas fuerzas nacionalistas subestatales, incluidas las canarias, por supuesto.

Pero no hemos de olvidar que por regla general los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos no se acuerdan de los nacionalistas canarios cuando se plantean, en ese club selecto, una reorganización territorial del Estado hacia formatos más transautonómicos. Algunos opinan que no se acuerdan de nosotros porque las actuales fuerzas nacionalistas con poder político, llámense CC-PNC o NC, no han logrado ser respetadas como tales fuerzas nacionalistas. Acaso sin dejar de llevar cierta razón debido a la debilidad de nuestros destellos ideológicos fuera de nuestras islas.

Lo que sí queda claro es que, como acaba de afirmar Nicolás Sartorius en El País (24/10/17), "Naciones Unidas ha concretado su doctrina sobre este tema señalando que debe respetarse la libre determinación [de los pueblos] solo en los casos de dominio colonial o en supuestos de opresión, persecución o discriminación, pero en ningún caso para quebrantar la unidad nacional de países democráticos". Lo dice un viejo y solvente comunista, nada sospechoso de reaccionarismo.

Vistas así las cosas, resulta que, de los diecisiete territorios del Estado español, Canarias sería el único que contaría con el respaldo de Naciones Unidas y de la comunidad internacional por su pasado colonial. Hace unos meses le dije esto a Andoni Ortuzar, el presidente del PNV, durante un debate en Tenerife al respecto. Ortuzar no tuvo más remedio que reconocer la excepcionalidad del caso canario en esta carrera desenfrenada de los nacionalismos periféricos españoles por obtener agarraderas internacionales para sus aspiraciones mediatas e inmediatas.

No hay prisa, pero es bueno saber que por mucho que nos discriminen nacionalistas catalanes, vascos y gallegos, los únicos nacionalistas con futuro y cobertura internacional somos los canarios. Todo a su tiempo.

 

Fernando SabateFernando Sabaté

Situándonos en el asunto que impone la actualidad, existe un adagio catalán muy popular que reza: " Roda el món i torna al Born". Viene a decir, más o menos, que el mundo gira, pero al final se tiende a regresar al punto de donde se partió.
El presidente del Cabildo de Tenerife publicó el pasado domingo 15 de octubre en un periódico tinerfeño un artículo de opinión titulado: Desde Tenerife, defendiendo el Estado autonómico y la Constitución. Con tal discurso, Carlos Alonso regresa, en efecto, a sus orígenes políticos: la pertenencia al Partido Popular, el de la etapa de la presidencia de Aznar, nada menos.
Por aquellos años lo ficharon como alto cargo de la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias, en una de los periodos en que Coalición Canaria compartió poder con el PP. Carlos Alonso jamás ha estado fuera del gobierno en las instituciones, ni ha ejercido la oposición política: un dedo lo situó en su momento en el Gobierno autonómico y otro lo colocó más tarde en el del Cabildo.

Carlos Alonso jamás ha estado fuera del gobierno en las instituciones, ni ha ejercido la oposición política: un dedo lo situó en su momento en el Gobierno autonómico y otro lo colocó más tarde en el del Cabildo

Leo con preocupación en el citado artículo cómo contemporiza (pues, quien calla, otorga) con el abuso policial del pasado 1 de octubre. Y cómo se mimetiza con la versión oficial dictada por el Gobierno de Rajoy y jaleada por toda la caverna mediática.
Pero lo más terrible para mí es el final de uno de los párrafos: "El presidente Carles Puigdemont y su partido están secuestrados por quienes pretenden convertir a Cataluña en una república independiente manejada por la izquierda más radical. Esto es lo que hay, y ninguna otra cosa". Repito la frase anterior: "Esto es lo que hay, y ninguna otra cosa". Es la simplificación más burda de quien se espera templanza y rigor analíticos, pero que renuncia a cualquier análisis de la complejidad histórica de esta cuestión, alineándose con las posiciones reaccionarias.
Ni siquiera la larga distancia que separa a nuestra tierra de Cataluña, le aportan sensatez o moderación alguna. Cuidado: formas de razonar como esa son las mismas que condujeron a toda la derecha española y canaria, en 1936, a apoyar y justificar el golpe de Estado de los generales dirigidos por Franco, y todo lo que vino después. Resulta tan grave como lamentable.
Uno se pregunta: ¿será que las encuestas, tras tanto monolitismo opinativo, marcan un reforzamiento electoral del PP y hay quien se dispone a pescar en río revuelto? (olvidando que casi siempre se elige el original frente a la copia). O tal vez es más simple, y como dicen por allá arriba, " roda el món i torna al Born".
*Consejero y portavoz del Grupo Insular de Podemos en el Cabildo de Tenerife.

Wladimiro Rodriguez 2Wladimiro Rodríguez Brito

En la segunda semana de octubre la naturaleza nos ha dado un tirón de orejas. Las máquinas y los bomberos no pueden con el fuego. Portugal, Galicia, California, son ejemplos de libro. No todo es cambio climático y pirómanos, temas importantes, pero el hombre, su cultura, la gestión de la naturaleza, la máquina como máxima expresión en California, con equipos aéreos y terrestres, desde los medios propios de un país cargado de recursos, con aporte incluso de Australia y Canadá, desalojando más de cien mil personas, miles de casas quemadas, víctimas humanas.

California, Galicia y Portugal han puesto de manifiesto que las máquinas no son suficientes, y, lo que es peor, han creado una dependencia que hipoteca la seguridad de una población. Se confía y se hace dependiente de la supuesta garantía que ante el fuego dan dichos aparatos a los que confiamos nuestra integridad física poniendo mayores recursos económicos en la extinción, y muy pocos en la prevención (también llamada extinción de invierno), ignorando la sabiduría de antaño, es decir, la limpieza en la estación húmeda de lo que ahora llaman combustible, antes pasto para el ganado, hojas secas para camas de los animales, leña para el fuego, etc.

Los ejemplos del monasterio orensano de Osera, con más de seiscientos años, desalojado estos días, ya que los medios mecánicos y aéreos no pudieron garantizar la seguridad de los monjes, pone de manifiesto los puntos débiles de los sistemas actuales, ya que hasta ahora los pastores y campesinos tenían limpios los entornos de dicho monasterio. Qué decir de un parador de turismo en Tejeda, quemado ante la falta de limpieza de la maleza de su entorno.

Fuego y cultura.- La sociedad urbana ignora la relación del hombre con el entorno, no solo confiando en las máquinas, sino ignorando que los usos que se hacen del medio rural tienen un importante papel de armonía: pastos, cultivos, economía complementaria, agricultura y ganadería, vivienda y entorno.

Ahora existen residentes en el campo sin vínculos con la tierra, caso de California, o bien las pequeñas explotaciones familiares agroganaderas de Portugal, Galicia o Canarias, que entran en crisis pasando al monocultivo del eucalipto, la madera y la crisis de los usos tradicionales.

Aquí, los cultivos tradicionales hacen que tengamos numerosos pueblos rodeados de zarzas, helechos, hinojos, tojo (espino), granidellos, etc.

En Galicia se llegaron a plantar, cual lechugas, más de dos mil eucaliptos por hectárea para la producción maderera. Y más preocupante es Portugal, donde casi todo el monte se ha privatizado, estando ahora en manos de la industria maderera. A esto hay que contraponer el bajo presupuesto que se está dedicando a la prevención, teniendo ya el caldo de cultivo para la situación que se está viviendo actualmente.

Aquí y ahora necesitamos otra política (agroambiental) que potencie los cultivos y los usos ganaderos, con penalización para los campos sin labrar, poniendo más recursos en la prevención, aportes económicos a las familias que labren los terrenos, cambios que mejoren el pastoreo y el medio ambiente, acuerdos con pastores que retiren pastos de los entornos forestales, cortafuegos, etc. Qué decir de obligaciones de limpieza del entorno a las viviendas, con entornos limpios de vegetación al final de la estación húmeda. En definitiva, poner más recursos en la prevención, un pacto con los agricultores y ganaderos en la gestión de la naturaleza, los campesinos como aliados ambientales, con aporte económico y menos burocracia papelera.

Entre Portugal, Galicia y California se han quemado más de quinientas mil hectáreas y han perdido la vidas más de cien personas, esperando por la lluvia para controlar los incendios. Es un ejemplo del fracaso de un sistema que ha confiado en las máquinas, olvidando la cultura del arado y los campesinos.

El fuego en las puertas de Vigo o cortando las autopistas de California son ejemplos de libro de lo que no se debe hacer. El monasterio de Orense nos da una lección de la eficiencia de la cultura de ayer ¿Cuándo éramos pobres?