18.3.2019

Manuel Marrero 2MANUEL MARRERO MORALES

El agua debiera ser un derecho universal, porque es un bien esencial para la vida. Actualmente, las sequías, las hambrunas, las guerras y los movimientos migratorios, ocasionados por los efectos del cambio climático, los están sufriendo ya millones de personas, de animales y de plantas, convirtiéndose el agua en objeto del deseo de las multinacionales que trafican y negocian con ella.

En Canarias, además, el agua es un bien escaso. Escaso y privado.

Dos condiciones necesarias para que el agua sea objeto de negocio y especulación.

Cabría preguntarse por el papel que juegan, en todo el ciclo del agua, los consejos insulares de Aguas, que están en manos de cada uno de los cabildos.

Tenemos que apostar porque se apliquen los criterios de la economía circular al ciclo del agua: eficiencia y sostenibilidad en todo el proceso, desalar menos y no permitir que tengamos unas pérdidas próximas al 70% en el transporte del agua, depurar con procedimientos naturales, que no consumen energía, y reutilizar la totalidad del agua.

El binomio agua-energías renovables debiera ser indisoluble. Sin embargo, en Canarias se opta por apuestas de obsolescencia programada, por las grandes obras y los grandes negocios.

Agua, piche y ladrillo entremezclan sus intereses económicos en las islas. Y cuentan con el apoyo político de Coalición Canaria y sus incondicionales PP y ASG, para continuar enriqueciéndose y estafando a los canarios.

Cobrar por depurar y no hacerlo es un timo. 

Es una estafa vendernos agua potable de abasto y seguir permitiendo que núcleos de población de diversas islas no puedan utilizar el agua de sus grifos por el exceso de fluoruro, de nitrato o de boro, que incumplen los criterios de calidad del agua, según la Consejería de Sanidad.

Durante más de tres décadas los sucesivos responsables políticos de Canarias, la mayoría de Coalición Canaria, han incumplido reiteradamente con la normativa canaria, la española y la europea en materia de vertidos de aguas residuales al mar.

Y, en consecuencia, hemos recibido reiteradas multas de la Unión Europea por vertidos ilegales, que son competencia de los ayuntamientos; multas millonarias por no haber realizado los planes hidrológicos de las islas, competencias de los Cabildos.

Y, por encima de ellos, el Gobierno de Canarias.

Según el censo, estamos tirando agua al mar por 394 conducciones, 49 de ellas son emisarios submarinos. El número de puntos de vertido no autorizados es de 277 (72%), repartidos al 50% en ambas provincias. Y 69 de ellos vierten a zonas clasificadas como playa, es decir, donde nos bañamos.

Islas como El Hierro (5) no tienen punto alguno autorizado. La Gomera, de 10 sólo tiene 3, los mismos que La Palma de 17; Lanzarote, de 37 sólo 8 autorizados; Fuerteventura de 40 sólo 10 autorizados; Gran Canaria de 113 sólo 33 autorizados y Tenerife de 172 sólo 59 autorizados.

El panorama es desolador. Ayuntamientos, Cabildos y Gobierno de Canarias decidiendo que este asunto no es prioritario porque no da votos. Es solo porquería. ¿Qué más da?

La entrada en la Unión Europea trajo consigo que llegara mucho dinero a Canarias, fondos europeos que debían haberse invertido en depuración de aguas, mejoras de la canalización, emisarios submarinos, alcantarillado… y nos hemos encontrado con un Gobierno y unas instituciones locales que han preferido gastarse el dinero procedente de Europa en miradores, obras faraónicas, rotondas, anillos Insulares, más carreteras y puertos desiertos.

El negocio de la construcción como un fin en sí mismo, que, además, siempre beneficia a unos pocos, que son los que deciden sobre la política en Canarias.

Las aguas residuales urbanas significan el 57% de los vertidos al mar y lo hacen a través de 224 puntos de vertido censados, del total de 394 conducciones que acaban en el mar. De ellas sólo se depura y regenera un 18%. 

Esta situación tiene remedio, hay soluciones alternativas y ya lo está discutiendo la ciudadania en distintas islas, formando plataformas ciudadanas como la de Isla Baja en Tenerife, o recogiendo firmas en change.org como lo vienen haciendo en Gáldar con la zona de Bocabarranco.

Frente a métodos basados en altos costes de mantenimiento usando combustibles fósiles existen otros métodos que podrían disminuir el caudal de agua residual con procesos de depuración primario y secundario en zonas más altas, depuración con biodigestores anaerobios y una última fase de depuración con plantas. 

Estos sistemas presentan múltiples ventajas como su nulo coste energético, bajos costes de implantación, elevada autonomía de funcionamiento, ausencia de malos olores, y posibilidad de reutilización de los productos generados (planta acuática para el forraje u ornamental, fangos para el abono, agua de salida como fertilizante líquido para el riego de cultivos, biomasa generada en el proceso como combustible).

Tenemos diversos expertos en Canarias que, con tecnología propia, han demostrado que es posible.

Seguramente, los responsables políticos no han pensado en ello ni apuestan por ello, porque no son grandes infraestructuras, no consumen energía eléctrica, no dependen, por tanto, del petróleo ni del gas con elevadas facturas de consumo, y, claro, no son negocio en sí mismas.

Han optado por las desaladoras en todas las islas, que consumen mucha energía y producen salmueras y lodos altamente salinizados a los que no se les ha encontrado la solución óptima.

Tenemos que apostar por la depuración natural y porque no se contaminen nuestros mares y nuestro territorio y se reutilice la totalidad de las aguas residuales.

Manuel Marrero Morales

Diputado del Grupo Parlamentario Podemos Canarias

 

Luis Leon Barreto copiaLuis León Barreto

Raul VegaRaúl Vega

 He usado muchas veces viñetas de Padylla para ilustrar mis textos. Padylla, al igual que otros humoristas gráficos, retratan la realidad muchas veces de manera más certera, directa y sin ambages que buena parte del periodismo en otro formato. De hecho ellos hablaron cuando buena parte del periodismo callaba, se sumía en la desgracia de las malas condiciones o no se movió por temor a perder el codiciado empleo. Ahí los humoristas gráficos tomaron las riendas y retrataron la estafa bancaria, empresarial y política que fue la crisis, que se llevó un montón de personas por delante y cuyas consecuencias y responsabilidades no han sido dirimidas.

En esta ocasión tengo que disentir de Padylla. Une el victimismo y el complejo de inferioridad como rasgos canarios. Primero, son conceptos difícil de asociar, al menos desde la perspectiva que él lo plantea. Victimismo es implícitamente en esta viñeta pedir a Madrid, quejarse por la financiación y por los incumplimientos de Sánchez. Complejo de inferioridad es, se entiende, lo que provoca el victimismo. Sin embargo yo entiendo el complejo de inferioridad de otra forma. Complejo de inferioridad, un rasgo que existe en Canarias y que está definido desde diversas visiones psicosociales, en Canarias remite a plegarse, a no quejarse, por lo tanto limita a la contemplación y a la resignación. No puede ser que lo que en otros lugares son quejas legítimas, en Canarias sean pataletas de ATI o victimismo, esa actitud denota pensamiento colonizado y eso no sale en el dibujo de Padylla.

Dicho esto, se han establecido dos actitudes diferenciadas en cuanto a los Presupuestos Generales del Estado en 2019, las dos interesadas políticamente. Por un lado se colocan los críticos con el gobierno de Pedro Sánchez, que redujo partidas presupuestarias, no cumplió con sus compromisos y que no recibe al presidente canario aunque pase al lado de su casa. En este bloque está Coalición Canaria, claro, con evidente afán electoral, por supuesto, y denunciando los citados incumplimientos del torpe gobierno de cambio. Ahí también está la derecha de PP y Ciudadanos, que critican duramente a Pedro Sánchez con un relato importado desde Madrid y que en el que han cambiado los términos: se acabó el “Madrid nos roba”, que es tentación incofensable en Coalición Canaria, y se abre la veda al “Cataluña nos roba”. Seguramente a la casta coalicionera también le agrada más esta perspectiva. Realmente si Cataluña nos roba, como afirman con claro afán populista, es que Madrid nos roba, porque es Madrid quien perpetra el robo. Pero claro, eso no interesa que lo pienses.

En el otro ámbito se encuentra el sector vacío de la progresía acrítica. Que se deje de quejar ATI que no sabe gestionar, se recuerdan los incumplimientos del PP y se destacan los presupuestos sociales imposibles de aprobar del PSOE. En ese sector, con discurso importado de Madrid, están PSOE y Podemos. Lo de Ángel Víctor Torres, que tiene que estar de dolores de cabeza para arriba, se explica en su papel de Secretario General, pero es difícil hacer el ridículo tantas veces y con tantos temas distintos. Con lo tranquilo que estaba él en el Cabildo, ahora se plantea incluso dejar su cargo en la institución grancanaria para jugar a ser el muro canario de Pedro Sánchez y su gobierno que no parece interesarle en nada Canarias, al fin y al cabo el voto 175 y 176 ya no vienen de las islas. Más grave aún parece lo de Noemí Santana, en un papel vacío de política de gestos, criticando a ATI y sin ser capaz de exigir para Canarias. No sé qué tiene que pasar para exijan íntegros los compromisos con el Archipiélago, seguramente el dedo de Pablo Iglesias debería bajar desde Galapagar para señalarlo. Triste, muy triste.

Política vacía, dependiente y con nulo compromiso con Canarias. A ambos lados. Luego con señalar a Coalición Canaria, torpe defensor de la obediencia canaria, tienen. Pero la autocrítica a ambos lados es flagrante. Canarias debe exigir lo que es suyo, lo acordado. La política en Canarias no puede supeditarse a tener uno o dos diputados decisivos en Madrid. Por un lado es necesario señalar que a Canarias se le ha recortado casi 300 millones de euros, concretamente unos 275, que Pedro Sánchez ha ninguneado a Canarias, no ha recibido a su presidente, ignora la definitiva aprobación del Estatuto y su equipo no es capaz de ofrecer soluciones, menos desde Canarias. Una vez eso se recupere ya es el momento de exigir al Gobierno de Canarias que los empleen bien, pero tenemos que tener presente que esos representantes de partidos progresistas y conservadores son elegidos como representantes de Canarias y no como correas de transmisión de sus ejecutivas centrales, que es lo que se dedican a hacer. Colonialidad en uno y otro bando, también en el gobierno de Pedro Sánchez. Madrid perpetúa “el robo”, si así se quiere llamar, pero se señala a Cataluña. La mentira y la patraña en política a veces es insoportable.

Del semanario Tamaimos

Domingo GariDomingo Gari

 

El debate sobre el hecho nacional suele estar cargado de prejuicios, tópicos y, en general, de confusiones motivadas porque la propia teoría de las ciencias sociales en este tema se mezcla habitualmente con las posiciones políticas, y es por eso que nos vemos abocados a confundir términos, conceptos, categorías y tiempos históricos. También, y no es de menor importancia, por el hecho de la gran variedad de teorías sociales que hacen enfoques distintos sobre el hecho nacional y el étnico. 

Las naciones (no confundir con los estados) son artefactos relativamente modernos. Es variable para cada nación particular, pero en general no son más antiguas de mitad del siglo XIX. Francia o España, por tomar dos ejemplos, se conformaron entre el último tercio del XIX y las primeras décadas del XX. La mayoría de los relatos acerca de su constitución milenaria o de siglos son inventos de las historias nacionalistas de los estados. Los símbolos identitarios de estas naciones, himnos, banderas, fechas conmemorativas, relatos de exaltación nacionalista nacieron en el momento finisecular, cuando no posteriormente, como en el caso del 12 de octubre, fiesta nacional de España, que se instauró en 1918, o el himno de España, Marcha Real de los borbones, armonizado en 1908, durante el reinado de Alfonso XIII, el cual se dispuso por el monarca que fuera interpretado por todas las bandas militares. Aunque tenemos que esperar a 1942, ya en pleno fascismo, para que el decreto de 17 de julio lo declarara como himno nacional.

En Francia, en los años comprendidos entre 1875 y 1906, en un porcentaje muy alto de los departamentos administrativos no se usaba el francés como lengua mayoritaria. Según algunos historiadores especializados en la historia de ese país, fue en la III República (1870-1940), de forma particular entre 1870 y 1914, cuando se puede considerar a Francia como una nación. Hasta entonces, lo que convencionalmente entendemos por francés (nacionalidad) es sólo aplicable a los ciudadanos de clases medias de las ciudades y del gran París. El mundo rural, que es mayoritario, se desenvolvía con imaginarios de otro orden, y "lo francés” le resultaba extraño.

Por su lado, la etnia tiene un recorrido temporal mayor. Una etnia es una comunidad cultural, nada que ver con la raza que como todos sabemos no existe. La raza fue y es solo un invento del racismo. Pero la etnia identifica a los miembros de una comunidad cultural que comparten elementos identitarios, reconocidos como tales por cualquier observador exterior, sin que resulte necesario que los miembros de la propia comunidad sean consciente de esos elementos definitorios. 

Puede haber distintos elementos y no son excluyentes ni exclusivos. Por ejemplo, los que definen a la etnia canaria serían la geografía insular y archipielágica, y derivado de ella la relación con el espacio físico, además de la historia, cultura, psicología, (como demostró hace ya unas cuantas décadas Manuel Aleman conPsicología del hombre canario), el habla, la geopolítica, la composición mestiza de la comunidad, reconocerse como diferentes ante los otros (los peninsulares o no isleños en general). 

La etnia no tiene necesidad de constituirse en nación, si sus miembros no lo creen oportuno o no se lo han planteado por razones de diversa consideración. Pero la etnia sí tiene el potencial de poder convertirse en nación en cualquier momento. ¿Y qué elemento haría posible esa transformación? El deseo de darle proyección política a su identidad étnica. Convertirse en nación traería aparejado la construcción de aparatos de estado y/o un cierto nivel de autonomía federal o confederal, y el ejercicio de la soberanía o la cosoberanía en la gestión de los elementos estratégicos, que inciden de forma profunda en la articulación política de la comunidad. 

Por otro lado, la etnia puede sólo manifestarse como una realidad objetiva, diferenciada culturalmente, pero sin querencia por ser nación. Puede vivir bajo un estado centralista y autoritario, reprimida y ninguneada como ocurrió durante la dictadura y el largo periodo del colonialismo antiguo, durante el cual generaciones consecutivas de canarios tuvieron que emigrar hacia América, o acoplarse sin problema a una autonomía concedida y modelada por un estado que descentraliza sus nacionalidades y regiones, como ocurrió tras 1978 en España, y vivir en esa nueva situación de “colonia moderna”, sin contradicciones con el marco jurídico-político.

Aunque de manera prematura las teorías modernistas, incluido el marxismo, tendieron a dar por superado, anticipadamente, los fenómenos asociados a las identidades nacionales, nada ha resultado tan poderoso y con tanto arrastre de masas como el nacionalismo. Las identidades étnicas y las nacionales no deben interpretarse como el resultado de esfuerzos voluntariosos de determinados grupos humanos, sino deben ser leídas como formas complejas de organización de tales grupos. Están aquí para quedarse por largo tiempo. Lo que hay que hacer es gestionarlas democráticamente .

 

Rucaden Hernández

En el año de 1999 comenzaron las emisiones de la Televisión Canaria con un partido entre la U.D. Las Palmas y el C.D. Tenerife. Parecía que podía convertirse en una herramienta para potenciar el auto-conocimiento de la población canaria y la difusión de una perspectiva autocentrada. Hemos tenido la ocasión de comprobar, en estos casi 20 años, que no ha sido así. Salvo algunas excepciones, hemos visto como se banaliza la cultura canaria, como se ridiculiza a las clases populares canarias y al habla canaria, así como la potenciación de elementos culturales que asocian religión, ejército y representantes políticos alejados de los intereses de las mayorías.

Después de todo este tiempo en el que, además, otras políticas que podían haber sido desarrolladas por un partido que se autodenomina como “nacionalista” no las han implementado sino al contrario, debilitando la educación pública, ignorando los contenidos canarios y favoreciendo formas dialectales ajenas a Canarias. Se podría haber pensado que ese era el tope, que difícilmente podría ser superado.

Hace pocas fechas se ha podido constatar el error. El Gobierno llega a un acuerdo con el Gobierno de la Comunidad de Madrid para que se atrase el reloj de la Puerta del Sol de Madrid y que den las campanadas en la hora canaria. Parecía que el esperpento no daba para más pero sí. Se dan las campanadas desde una ciudad situada a 1700 km de distancia del Archipiélago y se trasladará un equipo allí para su emisión y transmisión en Canarias. Ya resulta el colmo del descentramiento y, desde luego, pocos podrán pensar que se trata de la casualidad o simplemente la estupidez. Se trata claramente de diseño, entre otras acciones, para diluir cada vez más nuestra identidad.

Esto mismo se da con otro programa de esta televisión que es “Noveleros”. Aparece anunciada una nueva versión que es “Noveleros por la Península”. Podríamos preguntarnos, legítimamente, en cuál, ¿la escandinava?; ¿la de Jutlandia? ¿la del Peloponeso? Parece que debemos tener claro que es la ibérica, pero, ¿incluye a Portugal, a Gibraltar y a Andorra?.

En fin, no bastaba con ridiculizar a las clases populares sino que ahora se suma al descentramiento y la dispersión. Una buena señal sería dejar la televisión la noche de fin de año. Si se está en familia poner un despertador a medianoche y celebrarlo o bien salir a nuestras plazas a vernos con nuestra gente. Si nos quieren separar, unámonos

Wladimiro RodriguezWladimiro Rodríguez Brito

TABLA 1 Evolución de la Superficie cultivada y Agricultores

Año Secano Regadío Camp. Asal. Autó.

1960 143.500 31.800 73.114 117.460

1970 94.200 26.500 41.655 82.469

1980 36.000 37.000 Sin datos Sin datos

2018 15.500 35.000 17.139 4.784

"Los activos canarios han pasado de significar el 36% en 1960 a menos del 3% en el año 2018".

L eer los datos sobre la población activa y el sector agrario en Canarias pone bajo lupa una crisis muy seria, ya que el recurso del suelo cultivado y el medioambiente lo dejamos sin gestores. No digamos la fragilidad en la dependencia de alimentos del exterior, unido a la separación entre la población y el medio en un territorio insular, en el que la mayoría de los casos nuestra población fue domesticando la naturaleza , incorporando plantas y animales al medio isleño, desde el pastoreo a la domesticación de las plantas tropicales o templadas, tanto en medios húmedos como en suelos pobres o carentes de humedad, desde El Hierro a Lanzarote, desde las batatas tropicales a los castaños y nogales.

El cuadro anterior sobre la población activa en Canarias nos da una lectura preocupante: asumir que el campo canario lo gestionan menos de 30.000 personas, aunque también contemos con que hay una población de fin de semana y pensionistas, jugando cierto papel en la realidad social de las Islas. Sin embargo, la pérdida de superficie labrada es contundente, hemos pasado de más de 150.000 hectáreas en 1960, a situarnos en unas pírricas 45.000 en 2018, con la desaparición de los secanos en las Islas, quedando como cultivo sin riego unos campos de viña y un porcentaje reducido de papas, complementado con algo de cereal.

Hemos de tener presente que gran parte de los terrenos sin cultivos acaban siendo matorrales en muchos de los casos, lo que conlleva problemas serios en cuanto a la generación de incendios, y para la conservación de nuestros bienes forestales. En el caso de la superficie forestal, tenemos la mayor masa de vegetación en muchos años, superando las 135.000 hectáreas, es decir, un espacio como la isla de Tamarán o más del doble de La Palma.

Superficie carente de gestores, ya que la plantilla para la gestión forestal no alcanza los 1.700 operarios, mientras se está perdiendo gran parte de la actividad complementaria que ayuda y tiene un gran papel en la gestión y limpieza del monte, como es la agricultura, la ganadería, o en otros casos con la labor de pastoreo, que ayuda retirando vegetación en los entornos forestales.

Los activos agrarios y la superficie cultivada nos obligan con urgencia a una lectura que proponga, en el plano económico educativo, medidas que estimulan la incorporación de jóvenes al medio rural. En el pasado año se han incorporado tres centenares de jóvenes, con apoyo económico por parte de la Consejería de Agricultura, pero sigue siendo urgente la incorporación de nuevos equipos humanos, con ilusión y compromiso, con garantías para los productos locales y donde la economía, para los que hacen surcos, tenga también una valoración positiva por parte de la sociedad, que dignifique el trabajo, el esfuerzo, lo pequeño, lo local.

Leer lo que ocurre en nuestros pueblos es preocupante. Ver las contradicciones entre los altos niveles de jóvenes desempleados que solicitan ayuda a los bancos de alimentos, mientras muchas tierras están abandonadas; o la contratación temporal e insuficiente de cuadrillas mediante convenios, donde supuestamente se contrata a peones agrícolas, pero el trabajo que hacen es de barrenderos. Mientras, se extiende el rabo de gato en las tierras balutas, quedando los campos intransitables cubiertos de zarzas. También traemos papas de importación, manzanas, pienso para perros y gatos, mientras nuestro campo se queda sin campesinos.

Leamos el cuadro de los activos agrarios, está en nuestras manos cambiarlo. La defensa del campo y la agricultura no es cosa de drones, sino de campesinos.

 

Canarias con Cataluña

Sin titulo 3

 

La delegación de INTERSINDICAL CANARIA es recibida con emotivos saludos y aplausos en la manifestación celebrada en Madrid el 16 de marzo por el derecho a decidir y la libertad de los presos políticos catalanes.

 

 

 

 

 

 

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