Francisco Javier Gonzalez 1990Francisco Javier González

 

Con mi amigo Juan Manuel García Ramos guardo, políticamente, severas diferencias. Empezando por mi rechazo absoluto a su posición de subordinar unas siglas históricas como las del PNC a ese conglomerado de intereses nacionaleros que es Coalición Canaria, lo que no obsta para que mantengamos también algunas afinidades. Entre estas está la que tengo –parcialmente- respecto a su respuesta (las de Clavijo, Román Rguez & Cía ni se han producido ni se esperan) a los planteamientos psoísticos, enmarcados en el extraño federalismo asimétrico, de Pedro Sánchez y su pirueta verbal de la pasada semana, al declarar que España es una nación –aunque los “separatistas” la denominen “el Estado”- y que además de España, también tienen la consideración de nación, Cataluña, País Vasco y Galicia ¡cuatro naciones! -a las que no se me ocurre negar su existencia- y a las que Susana Díaz se apresuró a equiparar a Andalucía.

Juan Manuel, y por su boca el PNC, copio textualmente, expresa que: “Canarias no es que sea una nación dentro del Estado actual, es, desde el punto de vista histórico y geográfico, la última colonia del imperio español. Canarias es un sujeto político excepcional dentro del Estado español, muy lejos –en distancia física y política- de lo que pueden significar Cataluña. País Vasco o Galicia. A Canarias para convertirse en Estado no le hace falta sino ir a la ONU y tramitar su proceso de descolonización cuando nuestro pueblo así lo decida.

El debate que abre Pedro Sánchez y su partido debe ser más cuidadoso con algunos territorios como Canarias y no volver a tratarnos como subalternos dentro de la organización territorial del Estado”

Mi acuerdo con el literal de la primera parte es casi total con un matiz deferencial. Canarias constituye hoy una NACIÓN pero no integrada como tal en el Estado español, en el que participa en concepto de COLONIA (no la última, porque aquí, en África, quedan también Ceuta y Melilla). Es precisamente el hecho de la explotación colonial española de esta patria archipielágica nuestra, la que nos convirtió, de territorios insulares diferenciados, en una NACIÓN, conquistada y ocupada militarmente por una metrópoli ajena a este continente –como hizo con medio mundo- lo que nos convierte en nación sujeta a esa explotación colonial europea.

Mi acuerdo con el literal del final de esa primera parte es total. A Canarias nos bastaría con ir a la ONU para iniciar el proceso descolonizador pero, justamente, “cuando nuestro pueblo así lo decida”. Mi acuerdo con Juan Manuel se queda en esa literalidad. Si estamos reconociendo esta realidad innegable ¿qué estamos haciendo para resolverla? ¿Por qué no estamos incidiendo en la vida política canaria llevando al ánimo de nuestra gente esa realidad colonial? Pobre Secundino si levantara la cabeza y viera que el partido que se inspiró en su lucha y sus principios, el PNC, tiene vocación de telonero de la satrapía insularista travestida en “nacionalista”. Volvería a reclamar que nos falta un partido que luche, sin vergüenzas, cortapisas ni falsos aliados serviles como los coalicionados, por la independencia de la patria.

La segunda parte del escrito pudo habérsela ahorrado Juan Manuel y el PNC. ¿Cómo va a tratar a un territorio colonial como Canarias, un líder político español y un partido como el PSOE que, desde su Congreso de Suresnes del 74, arrinconó el reconocimiento a la libre determinación y se dedica con verdadero ahínco a salvaguardar la unidad sacrosanta de la patria de los Franco y sus herederos, los Borbones?
Nos trata exactamente como lo que somos y nos resignamos a ser.

Francisco Rodriguez Pulido 2 2

Francisco Rguez. Pulido

 

Con mesura y acierto, la exposición del Castillo de La Luz, una “mirada Insular”, en un contexto de asimilación y evanescencia de nuestra identidad, indaga de forma intencionada sobre el sustrato primitivo del arte moderno canario. y sin quererlo, nos ofrece una memoria identidaria. Y es que, en el ultimo año, el “imaginario atlántico insular”, también ha sido tratado por  Samir Delgado, escritor y crítico de arte. Paralelamente, en Tenerife, hace unas semanas se presentó, “pintura y poesía: la tradición canaria del siglo XX” como una cartografía del imaginario de Canarias, por el catedrático de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna, Fernando Castro Borrego. "Una exposición conceptualmente tan ambiciosa acerca al objetivo deseado de un centro de las artes contemporáneas canarias", apuntó su otro comisario, el poeta y catedrático de Literatura Española de la ULL, Andrés Sánchez Robayna, en su inauguración. 

Estas coincidencias de exposiciones en ambas orillas, una en la búsqueda de lo común en el sustrato prehispánico, y la otra en la modernidad, abordan la expresión de los signos propios en tiempos diferentes. Algunos, podrían pensar que ha sido casualidad y otros, pensarán que algo nos tratan de advertir sus promotores. Ahora bien, fuese como fuese, lo que si denota es la ausencia de una mirada sobre la tradición cultural de Canarias que recorriera en su desarrollo los principales aspectos simbólicos y mitológicos que vertebran el trabajo creativo Insular. Ese consenso histórico no está construido. La necesidad de una recuperación, de unas raíces propias o señas de identidad propias, ante lo difuso, se hacen evidente. Lo que nos diferencia, nos caracteriza, nos condiciona, está muy relacionado con la posición en todos los ámbitos. La isla puede ser vista como un espacio mítico que contribuya a la propia mistificación artística: bondad del clima, paisajes hermosos y gente amable. Su contraste lo observamos en el surrealismo onírico y la canariedad perturbadora de Juan Ismael, que se enfrentan a la tangible realidad social del mundo campesino, con la dureza de sus rostros, visto por Felo Monzón o los signos del rastro de un sujeto agónico de la pintura de Paco Sanchez. La isla como un espacio de huida, o como un espacio añorado.

Indagar en las profundas relaciones -propias de la cultura insular- entre los signos pictóricos y los signos poéticos, es un elevado propósito. El aspecto innovador, de ambas iniciativas, es que se organizan a partir de un orden simbólico, vertebrado a partir de algunos símbolos y los elementos: aire, agua, tierra, fuego, luz, cuerpo, mito e historia, para analizar los repertorios compartidos, en la exposición del TEA. O en la exposición de la Fundación Chirino, vemos como la misma, se articula en una mirada al paisaje y en torno al mar o el viento. O en la exposición a comienzo de año, en La Casa Museo Antonio Padrón-Centro de Arte Indigenista, la exposición de grabados titulada ‘El imaginario insular’, compuesto por el mar, las barcas, los cardones, la arquitectura de los riscos, la tierra, las mantillas, las palmeras o los volcanes, en un recorrido que irremediablemente conduce hasta las Islas. O, la memorable espiral de Chirino, que representan, una huella del pasado pero también el recuerdo de las máscaras africanas.

No sé hasta qué punto, acercarse a la isla a través de personajes foráneos, aunque luego se quedarán entre nosotros, sirve a los creadores insulares para ofrecer la “visión del otro” sobre nuestra sociedad, visión que, a menudo, esconde implícitamente la voz del propio narrador. La isla, en el imaginario continental, es el paraíso afortunado, refugio para el reposo, o la tierra poblada de gente bárbara.También desconozco si los tópicos del romanticismo idealizado prevalecen en las nuevas generaciones de creadores, donde el aislamiento ha sido roto, con los medios del transporte y las nuevas tecnologías.

Seguramente, hemos de subrayar siempre el vinculo de la poesía y la pintura con lo más vivo de la cultura mundial de cada fase histórica, y  entonces, lo insular  vuelve a recobrar otro sentido, a modo de una espiral, o simplemente señala la creatividad de nuestra tierra y la capacidad de adaptación de nuestra gente a un territorio delimitado.

2 1Francisco Tarajano Pérez

 

En 1985, siendo yo jefe del Seminario de Lengua y Literatura del Instituto “Pérez Galdós”, con dinero donado por la Asociación de Padres, compré para la biblioteca libros de autores canarios, tales como “Faycán” de Víctor Doreste, “Mararía” de Rafael Arozarena, “Tierra batida” de Agustín Millares, “Nos dejaron el muerto” de Víctor Ramírez y otros más.

En Julio de 2017, revisando mis viejos papeles, me encuentro con una dedicatoria de Víctor Ramírez fechada el 26 de octubre de 1987, que dice: “Para mi querido amigo Francisco Tarajano, agradeciéndole su lucha docente y literaria en pro de nuestro avasallado pueblo. ¡Viva Canarias libre! Un abrazo. Víctor Ramírez”.

Me parece que yo, con motivo de la presentación del libro de Víctor “Desde el callejón sin salida”, escribí y hablé así: 

“En mis clases yo recomendaba a Víctor Ramírez como sobresaliente novelista; me interesaba que los alumnos canarios conocieran a sus eximios escritores tan valiosos o más que los que impone la policía de la cultura metropolitana”.

De Víctor Ramírez narrador en novelas y cuentos se ha hablado y hablará. Ahora me refiero al periodista. El periodismo es cátedra desde la cual se exponen ideas y doctrinas, se enseña y se convence, se incita, se amonesta; es altavoz por medio del cual el pueblo anuncia su contento o descontento; exige remedios a sus necesidades; expone legítimos anhelos; es palanca poderosa que empuja, arrastra y levanta las masas; por eso se le amordaza y priva de libertad de expresión, se le marca cauces para que en sus páginas no aparezca sino lo que interesa y consolida al gobierno y partido de turno.

Víctor Ramírez, educador inteligente, sabe que la prensa escrita u oral es una escuela siempre abierta que siembra cultura y educación, inspira ideas, dirige a la mente y voluntad, moldea el pensamiento de esa enorme masa que es incapaz de pensar y actuar por cuenta propia, es instrumento de aproximación humana.

Un buen día se nos apareció Víctor Ramírez como un magnífico periodista de opinión en el Diario Las Palmas. Con estilo claro, natural, sencillo, nervioso, certero y lleno de viveza y belleza, Víctor nos ha regalado más de mil artículos. Muchos nos hicimos lectores del Diario Las Palmas por admiración a Víctor.

En su libro “Desde el callejón sin salida” aparecen sesenta y nueve artículos en que El Viejo Armiche y El Cobra mantienen una conversación atrevida, sincera y limpia como lo que suele hacer Víctor con sus amigos en cualquier rincón. Tanto El Viejo Armiche como El Cobra son alteregos de Víctor; los dos a veces llegan a ser hipercríticos con la realidad de sus entornos, y entonces fustigan a la sociedad a través de las marcas que han impreso los hombres: hipocresía, ignorancia, cobardía, ridiculez, sumisión, abuso, incuria, inmoralidad política, social y económica, interés capitalista, boato, ramplonería, soberbia, corrupción.

Los artículos de Víctor desagradaban y molestaban a los ladinos políticos de turno y a los poderosos hacendados. Hace años, cuando existía Radio Popular, el amigo Rafael Rivero me grabó treinta programas para emitir-los en el mes de agosto en su hora de las ocho de la mañana. Un día Rafael me dijo que al Obispado habían llegado quejas por el contenido de algunos de mis poemas. Las quejas procedían del Clero y del Ejército. Tal como le pasaba a Víctor.

Muchos nos asustábamos con la valentía y rebeldía de Víctor. Temíamos que lo condenaran al silencio. Y así ocurrió. Víctor y yo compartimos ideas y conocimientos. Pensamos que con la conquista colonial se impuso el riguroso silencio y el borrón a todo lo canario; se impuso la cultura de la mentira apoyada por la fuerza de las armas; se borró la cultura de libertad y se falseó toda la historia canaria.

Víctor Ramírez es quizás el escritor más fecundo y sobresaliente de Canarias. En él es constante el grito reivindicador de la raza anonadada. Por eso no se le premia, por eso se le pretende eclipsar. Pero Víctor sigue gritando su rebeldía contra la producción capitalista hostil al arte y a la poesía y conquistadora del poder abusador. Y acaso ese sea su Gran Premio: que no se hayan atrevido a premiarlo siendo, para mí y bastantes otros, el escritor más fecundo y sobresaliente de Canarias.

JAIME BETHECOURTJaime Bethencourt

 

En ninguna de las comparecencias realizadas por los voceros del Gobierno o por el propio Clavijo, se ha querido entrar en el fondo de la cuestión que no es si las microalgas o cianobacterias son o no un efecto colateral del vertido incontrolado de aguas sin depurar, sino los vertidos en sí, el por qué estos se realizan impunemente, cuál es su cantidad y que medidas urgentes va a tomar el gobierno para acabar con esta intolerable situación. Un fenómeno este que, aparte de poder afectar a la salud de los habitantes de las islas, lesionan todo el sistema biológico marino de nuestras costas, además de poner en peligro al sector turístico como medio económico que da actividad laboral a un amplio número de nuestros conciudadanos.
Cuando la nefasta Ley del Suelo inicia su andadura, son ya demasiadas las actuaciones impunes contra nuestro patrimonio las desarrolladas por este gobierno, convertido ya en un auténtico peligro público por su desprecio a las personas y al medio natural de los cuatro puntos cardinales de Canarias. Tras continuar propugnando el salvaje desarrollismo, promover la sobrecarga turísticas que supera la capacidad de nuestro Archipiélago, negarse a la ejecución de medidas proteccionistas para nuestro territorio y sus espacios naturales... hay que pararlos en esta suicida deriva. Su deportación política se convierte en inexcusable cuando este baladrón y su equipo gubernamental, un día sí y otro también promueven el crecimiento del capital especulativo y el desmedido enriquecimiento de la patronales para, de paso, empobrecer inmisericorde y sin descanso a los trabajadores, aumentando sus jornadas laborales y reduciendo sus salarios. O dimite o en breve tiempo convertirá a nuestras islas en un maldito erial.

Emilio ArmasEmilio Armas

Según la RAE, una escusa es el “provecho o ventaja que por especial condición y pacto disfrutan algunas personas según los estilos de los lugares”. Y aunque escusa también puede escribirse con “x”, lo más normal es que cuando decimos “excusa” todo el mundo entienda “motivo o pretexto que se invoca para eludir una obligación o disculpar una omisión”.
Teniendo en cuenta lo anterior, podemos afirmar que las vacaciones en Ecuador del ministro de asuntos exteriores, Alfonso Dastis; con todos los gastos de estancia y manutención pagos, para él y su familia, con cargo al presupuesto de la embajada española en aquél país, incluyendo vehículo oficial y un amplio personal a su servicio; son una escusa para la que no hay excusa creíble.
Evidentemente, desde el gobierno ya han tratado de quitarle importancia al hecho alegando que no se trata únicamente de un viaje de vacaciones, puesto que el Sr. Dastis lo ha aprovechado para realizar algunos contactos diplomáticos. Viene a ser algo así como si un empleado de una agencia de viajes, mientras se encuentra de vacaciones en algún país, toma nota de las promociones turísticas que le parecen interesantes con objeto de hacer propuestas a su agencia para renovar la oferta turística que la misma plantea a su clientela. Es poco probable que la agencia decida pagar todos los gastos de las vacaciones de este empleado, y mucho menos los de toda su familia. Ni que decir tiene que si, además, ese empleado, por encontrarse en el extranjero, no acudiera a cumplir con sus obligaciones en la empresa, al regreso se encontraría con la carta de despido. Pues eso mismo es lo que debería hacer Rajoy, cesar al ministro cuando vuelva de sus vacaciones después de haberse tomado por “el pito del sereno” la convocatoria de Consejo de Gobierno del pasado miércoles.
Lo anterior no pasaría de anecdótico, dentro lo que ya viene siendo habitual entre los ministros del PP -no hace mucho ocurrió algo similar con el ministro Soria- si no fuera porque, precisamente, buena parte de las personas que trabajan en las embajadas que España tiene en todo el mundo lo hacen como becarios en prácticas sin retribuir.
El número de becarios en prácticas, que hasta el año 2012 eran retribuidas, se han incrementado considerablemente a partir del año 2013, justo cuando con la excusa de la crisis dejaron de serlo por insuficiencia presupuestaria. Al parecer, la insuficiencia presupuestaria afecta a personas que, en algunos casos, cuentan con varias carreras, másteres e idiomas, y que se ven desarrollando una actividad que, más que formativa, es profesional. En cambio, esa misma insuficiencia presupuestaria no parece que afecte a los ministros que deciden viajar con toda su familia a costa del pueblo ya sea en embajadas, en hoteles en Punta Cana o en buques de la armada.
Pero lo más grave no es cuánto le van a costar al estado las vacaciones familiares del Sr. Dastis. Lo más grave, lo peor, lo verdaderamente indignate, es que quienes nos gobiernan se sitúan en un plano diferente al del pueblo, no se consideran parte del pueblo, pues no se aplican a ellos mismos lo que nos exigen a los demás. En pocas palabras, “esto cada vez se parece menos a un estado democrático y más a un reino de la edad media”.

santiago perezSantiago Pérez 

 

A estas alturas del “verano de las microalgas”, supongo que nadie podrá afirmar ni negar tajantemente que los vertidos incontrolados y los nutrientes que aportan al medio marino han contribuido al bloom que ha afectado y afeado gran parte del litoral canario.

Bueno: nadie menos Clavijo, Carlos Alonso y la Nomenclatura del Régimen que lo niegan tajantemente y han intentado por todos los medios construir un cortaaguas entre las algas y los vertidos incontrolados al mar. Ese mar que rodea a las Islas que muchos hemos exigido delimitar con las líneas archipielágicas y ponerlo bajo administración autonómica. ¿Para ésto?
La razón de este empecinamiento es que hablar de vertidos incontrolados es hablar de una historia de flagrantes incumplimientos legales (de todo tipo de normas jurídicas, desde la Directiva 91/271/CEE, pasando por las leyes españolas y canarias y llegando a los instrumentos de planeamiento: planes insulares de ordenación y planes hidrológicos insulares, ya que cada isla constituye una “demarcación hidrológica independiente”).
Los incumplimientos incumben especialmente al Gobierno regional y a los cabildos. Les marearía si transcribiera sólo una pequeña parte de las normas incumplidas. Sólo un ejemplo: la Directriz 31.5, con rango de Ley autonómica, que se define como Norma de Aplicación Directa, establece que “el Gobierno de Canarias prestará una especial atención a las circunstancias en que se producen los vertidos mediante emisarios, manteniendo controles regulares del cumplimiento de los requisitos que los autorizaron y colaborará en las intervenciones necesarias para erradicar los vertidos al mar”....
Si buceamos en el Reglamento estatal del dominio público hidráulico o en el Plan Hidrológico Insular de Tenerife, comprobaremos cómo en la autorización y vigilancia de los vertidos están entretejidas las responsabilidades del Gobierno, a quien corresponde la autorización, y de los cabildos. Y cómo son la isla o las comarcas, y no los municipios, el ámbito de ordenación en esta materia.
Por eso son tan desvergonzados los intentos de Clavijo de escudarse tras la buena imagen de las Islas o el de de Carlos Alonso de echarle el muerto de los vertidos incontrolados a los ayuntamientos. Porque son el Gobierno y los cabildos, singularmente el de Tenerife, presididos por Coalición Canaria desde el tiempo de maricastaña, los grandes responsables de todo este desaguisado contra el derecho constitucional de los canarios al medioambiente, a la salud y contra el futuro de Canarias como destino turístico. Por eso no quieren hablar de vertidos incontrolados.
Por eso no quieren bajo ningún concepto que se hable de los vertidos; porque constituyen una radiografía de las zonas de sombra de un sistema de poder basado en la propaganda, la desinformación y la no asunción --por principio-- de ninguna responsabilidad política. Un Régimen del que debemos desembarazarnos y refundar una autonomía del Archipiélago digna de ese nombre.
Clavijo se ha puesto especialmente inquieto. Porque hace poco, muy poco, que ha derogado casi en bloque, siguiendo instrucciones tajantes del lobby de los constructores, las Directrices de Ordenación General mediante la Disposición Derogatoria Única de la Ley del Suelo.
Las Directrices fueron el fruto de una reflexión colectiva, realizada al borde del Milenio, sobre el crecimiento económico de Canarias y sus límites después de la vorágine desarrollista de los años 90. Y fueron aprobadas con un amplio consenso y, para subrayar su trascendencia como decisión política, en forma de Ley.
La Memoria de la Directrices, también derogada sañudamente aunque careciera de valor normativo propio, subrayaba cómo las regiones insulares se enfrentan a una problemática específica en materia de residuos “agravada en las que han experimentado un fuerte desarrollo turístico, circunstancia que incrementa en Canarias la producción de residuos urbanos en un 22% sobre la media estatal” (apartado 2.4.3 Energía y residuos).
Precisamente por eso, la Directriz 85, después de fijar como objetivo básico de las infraestructuras el de contribuir a la sostenibilidad del desarrollo de Canarias, ordenaba que la planificación y ejecución de las infraestructuras deberá dirigirse, preferentemente, hacia las infraestructuras ambientales “como....el tratamiento de residuos, el saneamiento, la depuración y los vertidos” (Directriz 85.2.a). La propia Ley definía también esta directriz como Norma de Aplicación Directa.
Las derogaron de un plumazo. Y cuando el Consejo Consultivo señaló el vacío y la inseguridad jurídica que esa derogación iba a producir, rápidamente encargaron (esta práctica es también marca de la casa) otro Informe, probablemente inspirado por los mismos redactores de la Ley aunque llevara la firma de una alta funcionaria, que desdeñaba los reparos de constitucionalidad señalados por el Consejo Consultivo con el “argumento” de que la derogación de las Directrices “en lugar de generar un vacío sirve para clarificar y resolver un ordenamiento confuso”, porque las directrices son un mero “conjunto de recomendaciones”. Y rematando con la genialidad de que no hay tal vacío porque “la situación es análoga” a la que se daba entre 1999-2003, es decir cuando aún no había directrices. Con esa línea argumental podríamos darle a la moviola legal hasta la Edad de Piedra sin “poblema”.
El problema consiste en que los principales lobbys económicos han usurpado el derecho a la autonomía, que es un derecho que corresponde al pueblo canario, y están convirtiendo las leyes en un mecanismo para convertir sus intereses en obligatorios para todos, con consecuencias difíciles de medir para la canarias y los canarios del día de mañana. Y el actual Gobierno es el agente de esa usurpación. Que el mundo empresarial influya en la política es imprescindible. Pero que se adueñe de las Instituciones, desde el poder y la influencia que les da el dinero para captar más beneficios desde el poder, es inaceptable en una sociedad democrática.
Pero lo que se deroga de un plumazo, en un abrir y cerrar de ojos se vuelve a poner en vigor. Se podrá hacer en bloque o Directriz a Directriz. Restablecer de inmediato la vigencia de las Directrices de Infraestructuras y residuos es la mínima respuesta que el Parlamento debe dar a la irresponsabilidad y a la venalidad de este Gobierno.
Y todo esto corresponde a la oposición en esta legislatura. O a un Gobierno al servicio de los ciudadanos en la próxima.