87bb6854c6bda302b54e69c9205f5751Manuel Marrero Morales

 

Es una práctica habitual de las Administraciones Públicas multiplicar por tres o cuatro los costes de las obras públicas. Normalmente, las instituciones del Estado, autonómicas o locales, cuando licitan estas obras, acuerdan su presupuesto definitivo y sus plazos de ejecución. Sin embargo, estos plazos nunca se cumplen y mucho menos el presupuesto.

Las contrataciones suelen efectuarse en muchos casos con grandes compañías foráneas que luego subcontratan con pequeñas o medianas compañías canarias. En ningún caso suele haber en estos contratos un apartado donde las Administraciones exijan la inclusión de cláusulas sociales que garanticen las adecuadas condiciones laborales, económicas y de seguridad de las personas que trabajan en dichas obras.
Y por otro lado, nos encontramos a la ciudadanía, que sufre en sus carnes las prolongadas molestias de las obras por los incumplimientos de los plazos, y también en sus bolsillos, en los de todos, por la estafa que supone en la mayoría de los casos licitar una obra a un precio y luego incrementarlo.

El penúltimo ejemplo en Canarias de estas malas prácticas lo tenemos en la obra de la C-830 Los Sauces-Garafía (Cruz Castillo), ya que el Consejo Consultivo de Canarias, en un demoledor informe que remitió al Parlamento, advirtió que caduca el expediente de nulidad “por graves irregularidades” en la carretera del Norte, al pasar seis meses para su resolución. Este expediente se abrió contra la UTE subcontratada por la adjudicataria ACS, contra la dirección de obra y el organismo competente de su ejecución.

El Gobierno dejó pasar el tiempo para que se produjera este expediente de nulidad. El Consultivo además cuestiona “que este dictamen se solicitase a escasos días para que expirase el plazo de seis meses para resolver el proceso”, ya que este órgano suele tardar unos 30 días en emitir un informe.

En definitiva, estamos hablando de un auténtico escándalo porque la obra subió de 32,4 millones de euros a 54,3, y perdió 7,8 kilómetros, en los tramos II y III, que no se ejecutaron. Un importante pelotazo: el presupuesto aumentó un 67,42%, mientras la obra se redujo en un 32,2%.

Cuando se proyecta una obra y posteriormente desde los distintos municipios comienzan a plantearse modificaciones, como aceras, rotondas, nuevos trazados, muros, malas de contención, etc., que obligan a modificar el proyecto y, por tanto el presupuesto, evidencia un claro exponente de la manifiesta descoordinación entre las distintas Administraciones Públicas, que debieran realizar el proyecto de forma conjunta, pues con el dinero público hay que ser muy riguroso. Pero da la sensación de que en tiempos en el que hay poco que inaugurar, cada partido quiere apuntarse los tantos “en solitario” y no compartir foto con los demás porque le restan protagonismo. Así nos va.

En el caso de la carretera de Garafía, en la pasada comisión parlamentaria planteé varias exigencias al consejero de Obras Públicas y Transportes. La primera de ellas, la necesidad de depurar responsabilidades en el seno de su propia Consejería, con la UTE adjudicataria, la dirección de obra y el organismo competente para su ejecución. La segunda, la recuperación del dinero público no justificado en tiempo y forma. También le exigí que se penalizara por “graves irregularidades” tanto a la empresa principal como a la UTE subcontratada, para que no realicen ninguna contratación con ellas en el tiempo que la ley señale. El cuarto planteamiento que le expuse al consejero fue la necesidad de terminar la obra hasta el final del tramo III en los términos contemplados en el contrato. Por supuesto, también es urgente reabrir el expediente de oficio, tal y como indica el Consejo Consultivo, que se produzca un estricto cumplimiento de los plazos. Y por último, también le advertí al consejero que de no hacerse, el Grupo Parlamentario Podemos instaría a la Fiscalía para que actuara de oficio en este asunto, y así depurar responsabilidades y recuperar para el erario público el dinero presuntamente malversado.

jaimeJaime Bethencourt Rodríguez

 

No es casual que nuestra enseña tricolor con siete estrellas haya sido inspirada y fundada hace 53 años en el exilio por un movimiento político que propugnaba la libertad de Canarias. Es ese, precisamente, el mismo éxodo que a lo largo de siglos ha sido el destino obligado de los trabajadores canarios para, mediante la emigración impuesta o clandestina, buscar el sustento más allá de nuestras fronteras que nos ha hecho errar durante siglos por medio mundo.

A partir de esos precedentes, a los canarios se nos ha coartado la consolidación y el desarrollo de nuestra identidad como territorio africano abierto a un espacio sociocultural tricontinental que conforma nuestra actual singularidad. Hemos sufrido los efectos de un prepotente y exterminador nacional- españolismo que insiste en querer borrar cualquier atisbo de nuestra personalidad vernácula que, aunque lo silencien, tienen sus más nobles y remarcados referentes mucho antes de la cruenta y salvaje dominación española. Se nos ha impedido dotarnos de un propio autogobierno que encauce cabalmente nuestro bienestar. Nuestra economía continúa siendo sitiada por un sistema de dependencia y de expolio aborreciblemente colonial que promueve que una maraña de entidades empresariales y financieras foráneas aquí asentadas mantengan una extracción irrefrenable de capital hacia el exterior directamente proporcional a las enormes carencias que nuestro pueblo sufre. No podemos pasar aquí por alto, la complicidad de la miserable y egoísta burguesía canaria, sin la cual esta sucesión de desmanes no sería posible.

Como menoscabos añadidos para nuestra mayoría social, hay que sumar los perniciosos efectos colaterales que, lejos de desaparecer, se mantienen en forma de inferior inversión por habitante, injusta distribución de la riqueza, alto desempleo, miserables salarios, indeseables condiciones laborales y la pobreza que alcanza a cerca de la mitad de nuestros conciudadanos, circunstancias estas que nos segregan de la pretendida condición de españoles con la que eufemísticamente se nos apoda.

Por ello, es este 22 de octubre fundacional de nuestra enseña, en Intersindical Canaria también alzamos la voz para que, además de reivindicar la bandera blanca, azul y amarilla con siete estrellas como símbolo inequívoco de nuestra Nación Canaria, también exigir el derecho a decidir para dotarnos de auténticos mecanismos d eautogobierno y poder popular que nos permita un benefactor reparto de nuestros recursos y alcanzar un bienestar que tras siglos de discriminación nos equipare, al menos y como inicio, a los ciudadanos de los que dicen son nuestros “iguales” europeos. No existe Comunidad alguna en el actual estado español con mayores razones para ejercer su derecho a decidir y lograr su plena soberanía política y económica.

Esta apelación justiciera y libertaria no es nueva ni superficial: iniciada por nuestro antepasados durante un largo siglo de resistencia frente a los conquistadores y durante el que se forjó el inicio de la actual Nación Canaria, ha tenido su relevo en otros muchos compatriotas que en diferentes épocas y circunstancias, han sido duramente perseguidos e incluso asesinados por su ideario anticolonialista y emancipador. Secundino Delgado, Guillermo Ascanio, Javier Fernández Quesada, Antonio González y Antonio Cubillo, entre otros, ocupan un lugar destacado e indeleble en la historia de resistencia frente a la opresión nacional y laboral de nuestra nación.

Hoy, además, en ese marco deleznable de sinrazón y acoso contra las libertades cívicas y nacionales, levantamos también la voz para exigir la libertad de los presos políticos víctimas de la acción represiva del actual gobierno y de los aparatos represivos del Estado español, de los que la nacionalista canaria Aisha Hernández y los soberanistas catalanes, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, son los más recientes exponentes.

Del Secretariado Nacional de Intersindical Canaria

Francisco Javier Gonzalez 1990Francisco Javier González

 

Con los sucesos catalanes -de los que hay mucho que aprender- vuelvo a oír y leer la opinión entre los independentistas canarios de que no debemos hablar de AUTODETERMINACIÓN sino de DESCOLONIZACIÓN, como si fueran cuestiones contrapuestas y no complementarias. Quiero contribuir a clarificarlo, según mi criterio.
La “Declaración de los Derechos del Hombre y de los Ciudadanos”que aprobó en 1789 la Asamblea Nacional francesa afirmó en su Artículo 1º que “Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos.”Parecía una utopía de los revolucionarios franceses pero fue el fundamento de los actuales “Derechos del Hombre” que forman parte esencial del Derecho Internacional.
Los Derechos Humanos se distinguen de otros derechos subjetivos por ser universalmente válidos. No necesitan la aprobación de ninguna instancia política ni verse reflejados en ninguna Ley o Constitución porque, como recoge el Art. 1º de la Declaración Universal “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. De esos Derechos Humanos recogidos en esa Declaración, hay unos que responden a las exigencias de la ley natural, como el Derecho a la Vida o el de Libertad de Conciencia y es dentro de esos derechos de carácter fundamental donde las Naciones Unidas han colocado, en un lugar preeminente de los textos jurídicos al Derecho de Autodeterminación de los Pueblos confiriéndole el rango de Derecho Internacional Positivo que obliga a todos los Estados signatarios de la Declaración. De esa forma, en los dos Pactos de Derechos Humanos que la ONU ha redactado y los Estados suscrito, figura como Artículo Primero y único de la Parte I, que se reserva íntegramente para la Autodeterminación de los Pueblos.
La VI Asamblea General de la ONU, por la resolución 545 de 5 de febrero de 1952 obligó a la “inserción en el Pacto o los Pactos Internacionales relativos a los Derechos del Hombre de un artículo sobre el derecho de los pueblos a disponer por sí mismos” y así, los adoptados en la VII Asamblea el 16 de diciembre de 1966 se encabezan con la Parte I, Art. 1º que reza “Todos los pueblos tienen el derecho a disponer por sí mismos. En virtud de este derecho determinarán libremente su régimen político y asegurarán libremente su desarrollo económico, social y cultural”.
A partir de 1976 en que se logra la adhesión mayoritaria de los Estados constituyentes –entre ellos España- y de todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, esos pactos entran en vigor. A partir de entonces la Autodeterminación es un Derecho Humano Fundamental que tienen las comunidades humanas que posean las características sociológicas de pueblo y que, como tales, se mantienen integradas, ocupando tradicionalmente un territorio determinado y diferenciadas de las demás, condiciones que -con exceso y muchas más- cumple nuestra Nación Canaria.
Es evidente que no es la voluntad del estado español cumplir sus compromisos sobre la Autodeterminación de los Pueblos. Nunca lo ha sido. Lo estamos viendo en el caso de Catalunya sobre su Derecho a Decidir, la represión que ha desatado y las maquinaciones estatales españolas que lo impiden. No es, de todas formas, el caso de Canarias. El nuestro es un territorio colonial, situado en otro continente, conquistado y mantenido por la fuerza de las armas al que se le dota de una falsa autonomía para evitar su descolonización. Ya en su momento, España declaró a sus colonias africanas (Canarias, Ceuta, Melilla, Sahara Occidental, Guinea Ecuatorial) como “Provincias o Plazas de Ultramar” para no estar sujetas a la Resolución 1514 (XV Asamblea General de la ONU) del 14 de diciembre de 1960 de la “Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales”, que parte de reconocer “el apasionado deseo de libertad que abrigan todos los pueblos dependientes y el papel decisivo de dichos pueblos en el logro de su independencia,” y que “ los pueblos del mundo desean ardientemente el fin del colonialismo en todas sus manifestaciones” tras una serie de recomendaciones, termina exigiendo en su punto 7 y último que. “Todos los Estados deberán observar fiel y estrictamente las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas, de la Declaración Universal de Derechos Humanos y de la presente Declaración”.
Canarias adquiere unidad y entidad con el fenómeno de la colonización, cuando este pueblo, invadido y esclavizado, toma conciencia de ello, de que es diferente del invasor y se rebela. Pasamos de ser 7 islas cantonalizadas a ser una única nación, colonizada sí, pero nación. Así, la Rebelión de los Gomeros o la del Mencey Ichasaguas en Tenerife fueron los primeros episodios en la larga lucha de liberación que aún no hemos culminado y las añepas que simbolizaban esas luchas fueron nuestros primeros símbolos nacionales, como lo fueron luego las que crearon el PNC en el exilio cubano, con sus estrellas blancas izada en el Ateneo de Aguere, el MIC en el venezolano y sus estrellas rojas, la RIA en la clandestinidad patria o las tres tiras verticales, blancas, azul y amarillas que confeccionaron para Canarias Libre en 1961 Dª Mª del Carmen Sarmiento y sus hijos Arturo y Jesús Cantero que inundaron las fiestas del Pino en el Teror de 1961, pero para la definitiva bandera nacional canaria hay que esperar a la fundación por Antonio Cubillo del MPAIAC el 22 de Octubre de 1964 en el exilio argelino. Ese día, hace ahora 53 años, que todas las luchas anteriores y las que desde entonces se han desarrollado por la libertad, la descolonización y la independencia de esta Nación Canaria se han arropado bajo sus siete verdes estrellas. Esa bandera nuestra presidió la ceremonia que refrendó, el 20 de julio de 1968 en Argel la Declaración Solemne de la OUA que reza “Las Islas Canarias forman parte integrante del continente africano y sus habitantes tienen derecho a la autodeterminación y derecho a la independencia como todos los países colonizados de África”, declaración que por su carácter de “Solemne” carece de caducidad y sigue, por lo tanto, totalmente vigente. Unidas quedan aquí la Autodeterminación y la Independencia, justificadas y cimentadas en la realidad de nuestra situación colonial. En resumen, nuestra Descolonización.
Prohibida y perseguida por el colonialismo pasa a ser conocida por el pueblo canario a raíz de las emisiones de “La Voz de Canarias Libre” que la describen. Fue un maremágnum al principio. Se colocaban mal las estrellas, incluso con algunas como en la bandera venezolana. Fue la militancia popular la que extendió su conocimiento enarbolándola en manifestaciones y fiestas o colgándola de puentes de las autopistas que, para que la Guardia Civil española no las arrancara, se les adosaba un paquete de velas pintadas de canelo simulando cartuchos de dinamita. Fue la que acompañó a los entierros de los asesinados por la policía española como Bartolomé García Lorenzo y Javier Fernández Quesada y la que llevaron en su viaje a la eternidad de la memoria colectiva patriotas como Julio Bastarrica, José Manuel de Villena, Tomás Chávez, Hupalupa, Antonio Cubillo, Víctor León, Antonio Morongo, Juan Valiente, Belén María y tantos otros que ocuparán siempre un lugar en nuestro corazón y brillarán entre los verdes luceros de la esperanza de nuestro pueblo.
La nuestra es pues una bandera de libertad, de rebeldía, de insumisión, con el preciso significado de la Descolonización y la Independencia y, al mismo tiempo, es una bandera de esperanza en un futuro mejor para este pueblo canario que ha soportado siglos de vejaciones, saqueos y colonialismo, muy distinta a la que se nos quiere imponer desde el oficialismo, con los perros acollarados que usaron los conquistadores como animales de guerra contra nuestros antepasados guanches.
Estamos en tiempos difíciles, con nuestras organizaciones en un proceso de retroceso frente al españolismo ramplón del ¡a por ellos! Y el ¡yo zoy españó, españó...! con una ciudadanía desnortada y desmotivada, sumisa a una burguesía criolla decadente y unas formaciones pseudonacionalistas que tergiversan el sentido del independentismo tratando incluso de apropiarse de nuestra bandera sin asumir el verdadero significado de lucha anticolonial con el que nació. Las estrellas libertarias brillarán pese a todo porque tenemos razón y derecho.

Wladimiro Rodriguez 2Wladimiro Rodríguez

Recientemente concluyeron las campañas de incendios de manera oficial -un año "afortunado"-. Sin embargo, la naturaleza y los peligros de los incendios no entienden de almanaques. No podemos desmovilizar unos recursos humanos y materiales básicos en una isla cargada de lo que ahora llaman combustible.
¿Podemos desmovilizar unos medios que, ya de hecho, son reducidos para cuidar del 60% de la superficie insular? En el caso de Tenerife, este ha sido uno de los años más secos de los últimos cincuenta, y en el que, a las más de 50.000 ha de monte en las que hemos tenido peligro, hemos de añadir algo más de 120.000 de erial y tierras de cultivo abandonadas. Es decir, de las casi 200.000 ha de la isla, tenemos riesgo de incendio en más del 60% del territorio, incluyendo núcleos de población rodeados por grandes matorrales que son consecuencia de la crisis agraria y las limitaciones que hemos puesto a los usos ganaderos. Como ejemplo de este año seco, podemos observar el promedio de lo que ha llovido en Aguamansa (municipio de La Orotava, altura 1.070 m), que está en torno al 50% de la pluviometría media del entorno, ya que en lo que va de año solo han caído 251 litros, es decir, 30 litros mensuales, cuando los registros de la zona superan los 60 litros.
Entendemos que hemos de habilitar otra política que potencie la agricultura y la ganadería en los espacios próximos al monte, con medidas de obligado cumplimiento en los entornos urbanos y los barrancos, con aportes económicos para los que cultiven y tengan los campos limpios, y medidas que penalicen los campos balutos. Un marco teórico con recursos económicos en la política ambiental que no sea todo en cuadrillas y helicópteros o drones, es decir, un campo humanizado, con campesinos como gestores con responsabilidad, no solo como agricultores y ganaderos, sino también como gestores ambientales.
Los últimos incendios en California y Tamarán indican que la herramienta básica contra el fuego es la prevención. En Gran Canaria nos ayudó la tímida lluvia. Aquí y ahora, octubre y el Alisio favorecen que las noches sean frescas, pero tenemos una vegetación maltratada por un invierno seco y un verano duro y largo.
El almanaque y la cartera no pueden hacer de frontera. Hasta que nos visite la lluvia tenemos que mantener todos los recursos existentes hasta ahora, y no dejar en manos de la suerte un tema de gran riesgo y responsabilidad. Quiero pensar que los responsables políticos cambiarán de actitud, no mirando para el almanaque y, asumiendo que la naturaleza y los peligros del fuego sólo los aplaca la lluvia o la retirada de combustible, tema este importante, ya que eso requiere poner en la piel de las islas miles de campesinos con importantes rebaños de ganado.
Está en nuestras manos mantener los recursos que hemos tenido durante el verano y desear que las cosas se mantengan como hasta ahora. No olvidemos que en España se han quemado más de 100.000 ha solo hasta mediados de septiembre. Entendemos que la situación de riesgo es similar en las cinco islas occidentales.
¿Don Alisio nos da tranquilidad? Pero ¿don Siroco nos ha dicho que no vuelve? Y ¿nuestros campos están labrados, pastados, limpios, cargados de campesinos y pastores? Tan siquiera los medios que teníamos hasta ayer, día que finalizaron unos contratos laborales... ¿De verdad? ¿Hemos recogido la cosecha?
El cambio climático y el cultural también nos obligan a leer otro almanaque. No asociemos los peligros del fuego solo al ámbito forestal, ya que la interfaz entre lo urbano y lo forestal tiene gran peso en Canarias. El abandono de los montes y de las tierras labradas (balutas) con una población dispersa, sumado a la sequía, nos hace mucho más frágiles ante los incendios, que ya no son solo forestales, para convertirse en una emergencia civil.
Dejemos de "ordeñar" whatsapp y leamos el territorio con ojos de campesino desde Tenteniguada a Sabinosa.
rcer tal de

Arturo BorgesArturo Borges

 


El pueblo catalán lleva muchos años buscando su camino constituyente que le permita conformarse democráticamente como tal y necesariamente de acuerdo al programa y prioridades que marque la correlación de fuerzas, determinante a su vez de la mayoría social y política que sea capaz de su materialización.

En ese camino se ha encontrado con el corsé del "régimen del 78" impuesto por la correlación de fuerzas favorable a los herederos del franquismo, conseguida entonces gracias al colaboracionismo que supuso la renuncia a la ruptura democrática por parte del grupo "eurocomunista" dirigente del PCE, en los años de la llamada "transición" a la democracia. Uno de los aspectos de esa renuncia fue el referido al "derecho de autodeterminación de los pueblos de España", como aún se formulaba en 1976, pasando a apuntalar el Estado de las Autonomías que rechazaba la posibilidad de ejecer tal derecho

Por contra, decía Lenin: "El derecho de las naciones a la autodeterminación significa exclusivamente su derecho a la independencia en el sentido político, el derecho a la libre separación política respecto de la nación que la oprime. En términos concretos, esta reivindicación de la democracia política significa una libertad total de propaganda por la separación, y la solución de ese problema mediante un referéndum en la nación que se separa. De modo que esta reivindicación no equivale en absoluto a la de separación, fragmentación y formación de pequeños Estados. Significa sólo una manifestación consecuente de lucha contra toda opresión nacional."

En Canarias, Guillermo Ascanio que fue uno de los comunistas isleños de mayor relevancia y consecuencia en los años 30, escribía en el número 169 del semanario Espartaco, el 18 de noviembre de 1933: "....los canarios precisan reclamar urgentemente el derecho a gobernarse por sí mismos. Es caminando y luchando en este sentido que se encuentran todas las posibilidades de desenvolvimiento económico y político de Canarias. La población laboriosa de las siete islas necesita urgentemente unificar sus esfuerzos para luchar por la conquista de un gobierno propio, acomodado a todas sus características geográficas, económicas y sociales y sobre la base de destruir el poderío económico de las grandes casas exportadoras, y en general toda la gran burguesía." De esa manera reflejaba las profundas bases económicas en las que descansaba el posible desarrollo de una cuestión nacional canaria.

Posteriormente fueron esas mismas bases económicas, de un sistema capitalista español que condenaba al pueblo canario a soportar una clara opresión nacional y social bajo la estructura política, económica, social y cultural de la "larga noche franquista", las que fueron gestando y manifestando, sobre todo en los últimos años de la dictadura y durante la "transición", un potente desarrollo de dicha cuestión nacional canaria. Ese proceso se concretó con claridad en los últimos años 70 y primeros 80, cuando se expresó el llamado movimiento nacional-popular que tuvo en la Unión del Pueblo Canario su máxima expresión electoral, alcanzando en la municipales del año 1979 el 2º lugar en Santa Cruz de Tenerife y en Las Palmas de Gran Canaria, y obteniendo incluso la alcaldía en esta última ciudad gracias al apoyo de PSOE e independientes.

En este punto viene a cuento recordar el contenido del programa nacional-popular que exponía Fernando Sagaseta, otro comunista de gran relevancia y consecuencia de esta época, en un texto publicado en El País el 12 de julio de 1977: "Nuestro programa está apoyado por un arco de tendencias políticas ideológicamente diversas, pero que convergen en los puntos fundamentales y que son: 1.Derecho del pueblo canario a decidir soberanamente su futuro entre las distintas opciones posibles. Gobierno provisional y proceso constituyente. Derecho a la autodeterminación. 2.Programa político antifascista que aboga por las plenas libertades políticas para todo el Estado español, por una amnistía total y por un proceso constituyente a nivel de Estado. 3.Alternativa económica antioligárquica y antiimperialista. Voluntad de movilizar las masas tras sus justas reivindicaciones y colaborar en la gestación de organismos populares que defiendan sus intereses. 4.Medidas sociales orientadas a mejorar de manera inmediata las condiciones de existencia de la clase obrera y del conjunto de las capas populares.

De lo señalado se desprende, asimismo, la falsificación que realizan quienes nos prefiguran como «independentistas», lo que hacen con el evidente propósito de cercenar el espectro político amplio que tiene cabida en nuestro programa. El hecho de que fuerzas independentistas hayan apoyado o simpatizado con nosotros se debe primordialmente a que el programa recoge el derecho que todas las opciones políticas tienen a que nuestro pueblo las considere en un proceso constituyente y al carácter popular de sus presupuestos.

Con todo lo descrito queda también de manifiesto que la nuestra no es una alternativa «contra los peninsulares». Hacemos nuestras las reivindicaciones más sentidas de los obreros y de los pueblos que componen el Estado español. Nosotros contra quien estamos es contra el gran capital peninsular y extranjero, contra la oligarquía local que explota a todo el pueblo y esquilma los recursos de Canarias. Ahí queda el programa que hemos distribuido para atestiguarlo."

Posteriormente una amplia amalgama de fuerzas anti-UPC, conformó una intervención que fue capaz, junto a los errores propios, de lograr desarticular el movimiento nacional-popular, tomando diversas derivas su amplio abanico de componentes. Aportando unos soporte a las políticas reformistas y siendo decisivos otros en la construcción del insularismo oligárquico de Coalición Canaria, en coincidencia con la dirección "eurocomunista" que desertó del Partido Comunista de Canarias.

Casi 40 años después, la descomposición del mencionado "régimen del 78" ha hecho posible la apertura de grietas por donde poder retomar las reivindicaciones constituyentes y populares a favor de las mayorías sociales. El proceso catalán sin duda va a ser acompañado, lo está siendo ya, por los distintos pueblos y clases sociales populares del Estado español que aspiran a retomar el hilo de las diversas luchas que fueron neutralizadas mediante la hegemonía de los poderes oligárquicos y fácticos agrupados bajo el susodicho régimen.

Es hora de recuperar y dotar de auténtico sentido a la historia del pueblo canario, como se manifestó en el rechazo mayoritario de nuestra ciudadanía a la OTAN en el referéndum que tuvo lugar en 1986. Ante ese reto, las y los comunistas canarios con las referencias de Guillermo Ascanio, de Fernando Sagaseta y muchas más, debemos estar a la altura de las necesidades del mismo que pasan por dotar a la clase trabajadora y demás capas populares del instrumento que aporta la historia, el pensamiento marxista y el Partido Comunista que lo convierte en fuerza material. Con ese instrumento estaremos en condiciones de contribuir a la conquista, por la mayoría social, del poder que se precisa para cambiar la situación política, económica, social y cultural de Canarias, incluido, por supuesto, el posible ejercicio del derecho de autodeterminación.

Arturo Borges Álamo, miembro del colectivo "PuntodeVistaComunist

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Chema Tante

 

A la torpe tropa ppera no le bastó con mandar a las policías imperiales el uno de octubre a maltratar físicamente a personas catalanas indefensas. Una semana después, envía a las hordas nazis y falangistas a maltratar la dignidad. A insultar y amenazar, brazo en alto, torso desnudo, luciendo svásticas y aguilas, a una gente cuyo único delito es querer decidir sobre su destino.

“PP y C’s ceden a la ultraderecha el liderazgo en movilizaciones y redes sociales contra el 'procès' catalán” ha titulado, con claridad PÚBLICO. Y con eso, los partidos que usurpan los nobles apelativos de “popular” y “ciudadanos”, con la ardorosa compañía del otro, el antaño socialista y obrero, se han hecho cómplices y responsables de las fechorías de esas hordas nazis y falangistas que han acudido, desde todas las partes del estado, para recorrer las calles de Barcelona, amenazando, arrebatando y quemando esteladas y, para que no quede duda de su bestialidad, insultando a policías, estorbando a bomberos en su trabajo y agrediendo a periodistas inmigrantes.

Las imágenes y testimonios de la acción deshonrosa de las hordas nazis han despojado de razón a quienes pretenden, con el insulto, la amenaza y la fuerza, que Cataluña se mantenga en un estado que niega los derechos más elementales.

En el colmo del desatino, este 8 de octubre se ha podido escuchar a un peruano (lo dice el mismo Vargas Llosa, que él es peruano) denostar la voluntad de independencia que su mismo pueblo adquirió dos siglos atrás. Con una declaración que, obviamente, era "ilegal" en l metrópoli. Parece que la horda ppera no ha sido capaz de encontrar a una persona española dispuesta a jugar ese papel vergonzoso. Han tenido que recurrir al Premio Nobel, siempre desarretado por hacerse un hueco en pantallas y portadas. Porque el que no se vende, no vende; y hay que comer

Pero sí que ha encontrado a un catalán-español, Josep Borrell. Alguien que se dice socialista pero acepta que el mundo mundial lo haya contemplado del brazo con xenófobos como García Albiol y arropado por las bandas nazis y falangistas. Generaciones heroicas de militantes del PSOE que han luchado y sufrido, que han sido presas, exiliadas y asesinadas por gente con el mismo brazo en alto, las mismas camisas azules, los mismos aguiluchos, las mismas svásticas, que se han visto en Barcelona, claman desde la Historia contra semejante indignidad. Es realmente bochornoso que las presiones de la banca puedan obligar a un tipo a hacer el ridículo de esta manera.

Y vale la pena decirle a Borrell que su argumento fuerza para convencer a Cataluña que renuncie a su independencia es poder mantenerse en la Unión Europea, que esa cuestión pudo ser aceptable hace años, cuando el ideal europeo de solidaridad, paz y justicia, estaba vigente. Pero ahora, van quedando pocas razones para mantenerse en esta Unión de mercaderes neoliberales en que se ha convertido la Unión Europea, que aplica cruelmente el austeritarismo y repele y hostiga a los y las seres humanos que reclaman su derecho a la vida. En esa Unión Europea no vale la pena quedarse, Borrell. Pero tu alma metalizada ya no puede entender que en la Unión Europea las estrellas han sido sustituidas por las espinas y las cuchillas.

Las cabezotas del Pp, C’s, PsoE, Falange, Vox y lo que queda de UPyD, gritaron este 8 de octubre que la mayoría catalana está contra la independencia. Pero, para dejar testimonio de ese embuste que sostienen, han tenido que traer refuerzos de todas partes, a un catalán malinche y a un peruano. Han llenado, sí el centro de Barcelona, con ayudas de fuera. El uno de octubre, las gentes catalanas gritaban sus deseos de que se les escuche, llenando, sin necesidad de apoyos ajenos, las calles de todas las ciudades, todos los pueblos de Cataluña. Si tan fuerte es su convencimiento, una vez más hay que decir que no se entiende su resistencia a celebrar un referéndum “con todas las garantías” que esclarezca de una vez esta cuestión.

Por cierto que escucho a Serrat exhortando desde Rosario al gobierno del estado y al govern a conversar, a hablar "aunque no sepan de qué". Sabias palabras, pero que ocultan que la parte soberanista catalana siempre ha mostrado su deso de dialogar. Que es la cerrazón imperial española, la que se niega.

Es posible -ojalá que no- que, otra vez, la brutalidad venza. Pero desde luego, no covence. No sé si a alguien le suena. Los tuertos mentales siguen en su brega infernal.

De momento, visto que lo que ofrece el estado español, brazo en alto, es la incomprensión, la amenaza y la violencia, cristaliza la realidad de que el único camino de dignidad que le queda al pueblo catalán es seguir con su proceso de liberación, pase lo que pase. Contra la arrogancia, firmeza.

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