Chema HernandezChema Hernández Aguilar

Las Islas de San Pedro y Miguelón se encuentran, como Canarias, en el Atlántico, también las Islas Malvinas, Islas Georgias del Sur, Islas Sándwich de Sur o Santo Tomé y Príncipe.

Tras la penosa lectura de la reforma del Estatuto de Canarias he remitido exprés y urgente a todos los Archipiélagos que comparten océano con Canarias un email que contiene el artículo 1, para que, a partir de ahora, se definan como Archipiélago Atlántico, por tanto, desde este momento son Atlánticos pues debe ser que lo eran, pero no lo sabían, eso sí, con paciencia e imaginación espero que llenen de contenido dicha definición, una vez señalada la ubicación geográfica, añadan lo que parezca que nos asemeja unos a otros en una especie de mística atlántica de un Océano que, según sus inspiradores nos coloca en las costas americanas y nos aleja de las africanas, sin embargo aún estoy por saber en qué consiste, además de los consabidos cuatro lugares comunes que servirían también tanto para un roto como descocido, para cualquier mar u océano, para cualquier cultura de costa.

También, de paso, el texto de la reforma del estatuto espero que ayude a las múltiples culturas que integran el continente americano y que son bañadas por el Atlántico, que curiosamente han estado y están en esa reflexión aún no cerrada sobre las culturas nacionales en las américas, seguramente los talentosos redactores lo han resuelto de un plumazo.

Ironías aparte, pienso que sólo a una inteligencia ingenua, negadora de nuestra realidad o con necesidad de afecto de la metrópoli se le puede ocurrir tremendo artilugio hueco, más propio de los abigarrados enfoques críticos eurocéntricos.

En definitiva, todo para evitar el término colonia que es lo que realmente nos asemeja, al igual que el hecho de ser colonizados por la misma potencia colonizadora, Castilla, también Portugal en otras regiones, todo ello conforma algunos rasgos comunes, que se reducen al hecho incuestionable de habernos relacionados siendo dependientes, objetos de colonización por la misma metrópoli, al tiempo que reprimidas, ocultadas y expoliadas las culturas originarias, compartiendo  hambre, miseria, esclavitud y extracción permanente de las riquezas propias.

Y todo ese discurso cursi para no vindicar el carácter de nación que, sin duda, somos y sustituirlo por el termino nacionalidad, otro eufemismo del que se dotó la constitución española para ocultar las realidades nacionales, término sin correspondencia alguna Internacional, salvo la de originario de un Estado Nación. Lo de nacionalidad a un territorio que pertenece a un Estado es un “Made in España” irrisorio.

Archipiélago Atlántico es un eufemismo de cobardes y sumisos que esconden detrás de la cortina el término Nación, un definición que, en vez de aportar luz, oscurece las mentes y confunde las conciencias.

Archipiélago Atlántico es la mejor manera de no definirse en sí y para sí, la búsqueda exógena de la identidad, cuyo objetivo es mantener en una nebulosa la identidad del Archipiélago Canario.

La atlanticidad tiene su par, su complementario en Región Ultraperiférica, otro eufemismo para denominar a las colonias europeas, vestigios de la época colonial, aún viva en algunas realidades y territorios.

Preámbulo: “Se adaptaron con rapidez asimilando cultura y religión”

Repito, es nauseabundo este Estatuto, ya que la Historia, Cultura, Sociedad, Antropología, Economía de  Canarias acumulan a estas alturas tal dimensión de trabajos e investigaciones que no se entiende esta broteespañol de “buen salvaje”. El grotesco preámbulo, como el articulo 1, evidencian la mediocridad de este estatuto, la brutal tutela española de la dirigencia política canaria, su carácter de administradores de la colonia, su falta de ambición  que se recoge en todo el texto y en su articulado y una única determinación proteger los intereses de los menos de Canarias que son los que sacan provecho del hecho colonial y el ansia de borrar cualquier atisbo o posibilidad de descolonización, al tiempo que garantizar la pertenencia a España unas decenas de años más hasta que se diluya cualquier rasgo de identidad.

La lectura de su articulado consolida la ausencia de competencias en los ámbitos propios de una construcción de unos mínimos de andamiaje  nacional.

Sin competencias en los mares, en puertos y aeropuertos, en inmigración, en la fiscalidad en su conjunto, en materia de seguridad social, de costas, de servicios fitosanitarios, las fórmulas que más abundan en el texto son las siguientes expresiones:

“en materia de …. sin perjuicio de las competencias constitucionalmente atribuidas al Estado sobre la materia” o “en los términos que se establezca mediante convenio o acuerdo con el Estado”.

Pero volvamos al Preámbulo, pues explica el contenido y el enfoque normativo del texto de la reforma del estatuto. Prepare los jugos gástricos. Dice así:

 “El reconocimiento que la Constitución de 1978 realiza del Estado de las Autonomías en España viene a suponer para Canarias el respaldo constitucional de sus peculiaridades económicas, políticas y administrativas acumuladas desde su incorporación a la Corona de Castilla al señalar sus singularidades de su orden político y de su régimen económico. Es, por tanto, una respuesta a una realidad isleña que se ha forjado a lo largo de siglos.

Como consecuencia de su incorporación a la Corona de Castilla, Canarias experimentó una profunda transformación en sus estructuras económicas, políticas y sociales a la que los isleños se adaptaron con rapidez asimilando su cultura y su religión.”

El preámbulo, siendo moderados en el juicio, es la exaltación más indigna de la colonización, la aceptación más miserable del hecho colonial, estas líneas nos la hubiese escrito ni un Fraile evangelizador ya que hubiese tenido  algún sentido de la vergüenza, aunque quién sabe, algún fraile hay en esa cámara que jamás llegará a prior de tanto temor a Dios  y a los castellanos.

Este fragmento resuma  falsedad histórica y engaño a sabiendas,.

Canarias entró por la vía lenta del estado de las autonomías, con el mayor de los desprecios, y además sin que en ningún momento se consultara a los canarios. El reconocimiento de la Constitución de 1977 sobre lo que denominan peculiaridades, está todavía hoy  por concretar y ha gozado hasta el momento de absoluta discrecionalidad, además de ser una herramienta para contentar a una minoría colaboracionista con la metrópoli, sin una afectación relevante sobre la vida diaria de los canarios, un mecanismo de soborno.   

Pero el éxtasis del asimilado es la expresión, además se les escapa la forma verbal: “se adaptaron con rapidez asimilando cultura y religión” . Qué buenos cristianos, qué listos los canarios. Es patético, además de un cuento de hadas. Donde dice adaptación convendría utilizar represión, conversión religiosa a través de la violencia, programa sistemático de liquidación de la cultura, tradiciones, lengua de un pueblo. En una sola frase no se podía contener mejor la Gran Mentira, la historia contada por el conquistador sin el más mínimo escrúpulo y sin el menor respeto a la objetividad histórica.

Fco Javier Gonzalez Perez 4.2018Fracísco Javier González

El título es una “autocopia”. Lo confieso de antemano no sea que, como está de moda, algún guirre extemporáneo de ribetes franquistas, naranjas o azules, me acuse de plagio. Ya lo usé en un artículo en “La Sorriba” nº 20 de febrero de 1985, cuando se gestaban los repartos de las perras a gastarse en el –entonces famoso y hoy extinto- Vº Centenario, con inversiones y créditos multimillonarios, edificaciones faraónicas, AVES y Expos universales y hasta visiteos papales incluidos.

Eran tiempos revueltos para esto del columbinato, cuando Gran Canaria -con lo de la Niña y los sucesivos viajes del tal Cristóbal- y Gomera, con su 6 de septiembre y el famoso Pozo de la Aguada bautizando América, se disputaban la supuesta gloria de llamarse “Colombinas” y Segura Clavell, consejero entonces por el PSOE del Cabildo de Tenerife, presentaba una moción de apoyo a la creación en Gomera de un Instituto Colombino y Manuel Hermoso, como alcalde chicharrero, se apoyaba en Cioranescu  para afirmar, rotundo, que “San Sebastián de La Gomera fue el único punto de la geografía canaria donde el descubridor Cristóbal Colón llegó con sus navíos…”Tras el tufillo de los billetes se formó en España una Junta Nacional para el Vº Centenario y, aquí, en la colonia, una llamada “Comisión Regional” que celebró en Gomera y luego en Tenerife y Gran Canaria, unas Jornadas -esto de Colón, a lo que se ve, va todo por “Jornadas”- sobre “Las derrotas de Colón en el Archipiélago Canario” –ojo, “derrotas” en lenguaje marinero que, desafortunadamente, nadie lo corrió de Canarias a la pedrada- donde Ana Lola Borges, directora del Instituto de Estudios Hispánicos en Canarias hablaba del “carácter planetario de la presencia de Cristóbal Colón en las costas canarias”

 ¡Toma ya! Recuerdo la inauguración de aquel ente “regional” en Gomera, con lo más granado y lucido de la administración colonial y delegada. Allí estaban el Capitán General de la colonia, el Presidente del Gobierno (subordinado) Canario, el Rector de la ULL, presidentes cabidicios, alcaldes y toda la laya de dependientes y medianeros del pastel colonial buscando cada cual su migaja. Hablaron el ya fenecido Gumersindo Trujillo –gomero de pro que, por lo que allí dijo, bien podría ser de Fregenal de la Sierra o de Madrigal de las Alta Torres- y Jerónimo Saavedra, idem, eadem idem. De todo aquello salió…Agua de Borrajas.

Las primitivas “Semanas Colombinas” –“Jornadas”- de los años 60 gestadas y paridas en La Laguna, mi Aguere, en el seno de la R.S. de Amigos del País, con Eliseo Izquierdo y Enrique Romeu Palazuelos , conde consorte de no recuerdo donde, y apadrinadas por el gobernador español, el poncio Ballesteros Gaibrois, también conde de Beretta con nombre, pues, de pistola italiana, historiador americanista al que el pueblo llamaba –por algo sería-  “Billetero Gaibrois” . Las tales Jornadas, aparte de una reseña que publicaba la universitaria “Revista de Historia” –hoy “Revista de Historia de Canarias”-  eran prácticamente desconocidas para el canario y para el gomero de a pie, salvo los comentarios a los medievales banquetes, de buen yantar y mejor libar, primero en el kiosko, luego en la Torre llamada “del Conde” y, cuando se inauguró, en el Parador, donde se ponían morados  organizadores y conferenciantes.

 La culminación máxima de este estilo de “Jornadas” fue con el “cuñadísimo” de Manuel Fraga, Carlos Robles Piquer, Director General de Información desde donde se permitió el lujo de censurar las obras del mexicano Carlos Fuentes, cuando su cuñado Manolo era el Ministro de Información y Turismo y Franco estaba en pleno auge. Luego fue Ministro de Educación y Ciencia en el gobierno del lacrimoso Arias Navarro, embajador de España y un largo etcétera de patrióticos servicios a la derecha hispana. Fue cuando envió a Gomera por las Jornadas a los“Festivales de España” para darle carácter hispano aunque, por esos entonces, el primitivo objetivo de “jornadas” supuestamente culturales  iba ya proa al marisco.

Antonio Pérez Méndez, siendo presidente del Cabildo, se gastó sus buenos dineros pagando estancias y comilonas de los  “mantenedores” de las Jornadas y sus adláteres, además de los que gastó en los supuestos “monumentos colombinos” (Torre “del Conde”, Pozo de la Aguada, Iglesia de la Asunción y “Casa de Colón”) que, salvo la parte inicial de la Torre, ninguno de ellos pudo conocer Colón por el simple hecho de que cuando tuvo como parada y fonda de paso a la isla gomera, elegida por su excelencia como puerto velero, ninguno de estos supuestos monumentos existía. De la Torre de los Peraza –hay que recordar que el título de “Conde de La Gomera” no se crea hasta el S. XVI para Guillén Peraza de Ayala, el retoño de la Bobadilla- solo pudo conocer Colón el primitivo cuerpo, puesto que el actual se construyó con Felipe II. La Casa de la Aguada actual –la del pozo con su letrero del agua de bautismo de América- se levantó casi 300 años después del paso de Colón, y el mito de la “Casa de Colón”, que no pasa de ser eso, un mito para consumo turístico, es una construcción del S. XVII como bien acreditan los estudios de Pablo Jerez Sabater y los de Alberto Darias Príncipe. El Cabildo de Pérez Méndez compro ese inmueble para instalar en el mismo el “Instituto de Estudios Colombinos”, con biblioteca, museo y toda una parafernalia que quedó, de nuevo, en Agua de Borrajas. Para 1977 el cacareado Instituto era ya un cadáver, hasta tal punto que la subvención que la Consejería de Educación, Cultura y Deportes concedida para la realización de la“XLIV Semana Colombina  y el V Curso de América ante el reto del II Milenio: Relaciones Canarias-América”tuvo que ser reintegrada a las arcas públicas porque, según  reza el BOC la entidad “Asociación  Instituto de Estudios Colombinos de La Gomera” se encontraba en “ignorado paradero”.

 Cuando el Cabildo gomero, fenecido el Instituto de Estudios Colombinos –creo que su último presidente fue Luis Macías- introdujo, paulatinamente, en las Semanas –inicialmente concebidas como “culturales”, pseudoculturales más bien, basadas en conferencias sobre el tema- una serie de elementos de disfrute popular, desde las verbenas en la plaza -¿qué gomero no se apunta a un baile y un chajoreo?- hasta una multitud de heterogéneos campeonatos desde los que llevan un balón a los de tiro al plato, la motonáutica, el envite o el dominó y más tarde las regatas veleras Palos-Gomera, en un esfuerzo para que calara en el gomero la idea de que el hecho de ser, siglos atrás, la rada de San Sebastián una escala de paso, una fonda provisional, para toda una serie de españoles en su camino a las Indias en búsqueda de fortuna, era el hecho histórico más importante sucedido en esta desafortunada isla.

Poco a poco se introdujeron las exposiciones de pintura o escultura, los cantantes y grupos de moda y todo el largo etcétera que, con la consolidación de la regata –iniciadas en su día con el empuje y empeño, entre otros, del desaparecido Erasmo Armas- y recuperada este año con carácter bianual, pasado el tiempo, ha culminado con el añadido en esta edición del tenderete de sardinas asadas, papas con mojos, tortillas y toda la parafernalia de los catering habituales con vinos, cervezas o refrescos a granel y, como se decía antes, “al tuti plen”, pa’disfrute de autóctonos y allegados, chonis varios incluidos, que encontraron cena y tenderete gratuito en la playa de la Villa.

No creo que haya que ignorar el paso de Colón por esta isla, pero si desmitificarlo y ponerlo en su auténtica dimensión. Para la historia real de nuestra Gomera no tiene más trascendencia que la de ser, durante un par de días, la parada y fonda de aquellos marinos, como lo fue posteriormente de la mayoría de los viajeros a Indias que aprovechaban su excelencia como puerto sin igual en esa época en este archipiélago. Por poner un ejemplo de contraste, la “Rebelión de los Gomeros” si fue un hecho básico y fundamental en la isla y, sin embargo,  las figuras de Hupalupa y de Hautakuperche pasan, ignoradas por todos los estamentos oficiales. Colón tiene ya dos estatuas en la Calle Real que, con la del Padre Torres Padilla constituyen todo el acervo escultórico público de la Villa capital ¿Y de los héroes gomeros, qué? ¿Para cuándo? Recuerdo que, año tras año, el Centro “Amílcar Cabral” solicitaba una calle para cada uno de estos dos héroes gomeros hasta que, por mediación de Erasmo de Armas se consiguió que unas escalonadas y empinadas callejuelas, de UNA SOLA CASA por cada lado, muy cerca del Cuartel de la Guardia Civil, llevaran el nombre de los próceres que se enfrentaron a la tiranía brutal de los Peraza y la Bobadilla. A Hautakuperche, como les sonaba subversivo, le españolizan el nombre a Huatacuperche.

Este año, en ese sentido, parece haber llegado al Cabildo algo más de sensatez. Salvo el libro de José Pedro Sabina –que aporta datos de interés sobre el proceso de beatificación de Colón -¡toma ya!- y la exposición de “Colón en el mundo del coleccionismo” poco ha tenido de exaltación a la figura, cada vez más controvertida aquende y allende de los mares, del Almirante. El propio presidente, Casimiro Curbelo, en su discurso institucional, con la inevitable presencia del afuchado presidente Fernando Clavijo, que está, como las cajas del turrón, en todas las fiestas que se precien, no pasó por Colón ni siquiera de puntillas. Se centró en la relación Canarias- México, en la acogida que dio aquel país a los exiliados políticos que provocó el franquismo -como mi tío Antonio Pérez Suárez entre ellos- , en los elementos comunes mexicanos y gomeros, desde las vírgenes de Guadalupe al silbo de los indígenas de Oaxaca, para rematar con un llamado a la “revolución pendiente para arrinconar la pobreza” cosa de la que tanto gomeros como mejicanos sabemos más de lo que desearíamos.

…Y otro día hablaremos de Colón, que bien que lo merece.

Maria del RioMaría del Río

A finales de julio, justo en el día que tuvimos el último pleno antes de las vacaciones, me pasé por el entorno de la calle Miraflores en busca de alguna de las mujeres que ejercen la prostitución por la zona y que, según leí en un periódico, pedían ser escuchadas por alguien que pudiera ayudarlas ante el inminente derribo de los edificios donde ellas se buscan la vida (por cierto, gracias a la autora del reportaje y a quienes hacen buen periodismo).

Reconozco que para mí no fue un paso fácil, me daba cierto pudor invadir su espacio, y temía -aunque lo habría entendido perfectamente- que me miraran con reticencia y rechazo. Una siente cierta vergüenza de saberse clase privilegiada ante quienes están en los umbrales más profundos de la pobreza y exclusión social.

Ellas pasan muchísimas horas al día expuestas allí, tanto si hace frío, viento, lluvia o calor, como era el caso de ese día, protegiéndose con paraguas, que hacen las veces de sombrillas,  de un sol de justicia. Y yo, diputada, llegaba toda fresquita desde el Parlamento, a poquísimos metros de esas calles, pero otro mundo, con nuestro aire acondicionado y todos nuestros lujos ¿Cómo no van a tener todo el derecho del mundo a mirarnos mal?

Se me encogió el estómago, tremendas ganas de seguir caminando disimuladamente y pasar de largo, no pude evitar sentirme culpable de tanta desigualdad, de tanta injusticia, de lo mal que repartimos nuestros recursos en una tierra tan rica como Canarias donde no tendría que haber ni una sola persona en exclusión social.

Llevo casi tres años pasando por esa calle y pensando en estas mujeres, cómo será su vida, qué sentirán, qué pensarán, hasta qué punto la eligieron, si tienen otras alternativas, si se sienten bien o están esperando que alguien o ‘alguienes’ se preocupen un poco por ellas y pongan en marcha medidas que les permitan cambiar ese destino.

En esos segundos que estaba en la duda entre irme o quedarme, vino a mi mente el concepto de ‘matria’, esa ‘Matria Canaria’ a la que aspiramos, que acoge y cuida de toda su gente, que no dejaría nunca a nadie fuera, sin un techo, sin una comida, sin un trabajo digno.

Respiro y doy el paso, me dirijo a una de ellas, una señora un poco mayor, de cara muy triste, que está sentada en una de las pocas sombras que a esas horas dan los edificios, la saludo y pregunto si está por allí alguna de las dos chicas que hablaron con la prensa, hacía unos días, por el tema de la demolición de los edificios, me dice que sí, que está una de ellas, Camila ‘La Brasileira’.

En unos minutos aparece Camila, intentamos buscar una sombra para hablar tranquilas, pero es medio día de finales de julio y el sol quema, le propongo ir mejor a sentarnos a una terraza tranquila y tomar algo fresquito. Empezamos a hablar, ella me confiesa que se siente cohibida, que no está acostumbrada a hablar con “gente normal”. Yo también lo estoy, vivimos en mundos paralelos que, aun estando tan cerca uno del otro, es extraño y difícil que se lleguen a juntar.

Empieza a contar cosas de su vida, desde su infancia en una favela de pobreza extrema y miseria, y de como a los 12 años, aún sin tener la regla, se ve obligada a prostituirse por primera vez

Su historia, tremenda, ha sido publicada en parte en algunos medios y pronto podremos conocerla en profundidad a través de un libro que está escribiendo y que una ONG le está ayudando a traducir.

“Nos tratan como basura, aunque no todos son iguales, algunos vienen muy enfadados con sus mujeres y descargan en nosotras su ira”.

“Hacen con nosotras lo que no se atreven a hacer con ellas. Algunos dan tanto asco que entran ganas de vomitar, huelen mal, como si no se hubieran duchado nunca, si se lo insinúas se enfadan y te tratan peor, cuando se van, con el estómago revuelto, a veces vomitas todo lo que habías comido”

“Enfermedades mentales, todas acabamos así, durante meses estuve también bulímica, también tengo lapsus en los que olvido todo y no sé volver a mi casa”.

Lo quiere contar todo, la mafia que la capturó para traerla España y cómo debe trabajar un montón de años para recuperar su libertad (16.000 €), la relación entre prostitución y droga, el abuso de los proxenetas, los puteros maltratadores, los nidos de serpientes que se generan alrededor, las humillaciones, las vejaciones, los abusos de poder de quienes tienen dinero frente a las que lo necesitan.

Me cuenta que entre sus compañeras hay mujeres mayores, enfermas, obesas con dificultad para andar y con más de 65 años. “¿No crees que deberían de estar jubiladas?” Me interpela.

“Estoy nerviosa, no estoy acostumbrada a hablar con “gente normal” como tú, que eres rica, la gente rica en mi país no se sienta en una terraza de un bar a hablar con una pobre, yo vivo en mi mundo, con las mujeres que son como yo, el resto del tiempo vivo aislada, cuido a mi hija para que no le falte de nada. Vivo en el sur, mi hija no sabe nada de mi vida ni en qué trabajo.”

Intento tranquilizarla, su relato me ha impactado profundamente y creo que ella lo nota, después de más de una hora de charla hay cierta química entre las dos que nos ayuda, aunque sea por unos instantes, a romper el abismo que nos separa. Me mira a los ojos y me dice:

“Ahora ya les puedes decir a la gente que tú sí conoces a una prostituía de verdad. ¿Me vas a ayudar?”

Claro que sí, le digo, en todo lo que podamos.

En nombre de mi grupo, Podemos, prometimos poner todos los medios a nuestro alcance para ayudar tanto a “Camila” como a todas las mujeres que junto a ella se encuentran en la misma situación, en la búsqueda de alternativas que les permitan salir de esa condición de extrema vulnerabilidad y les abran el acceso a una mínima vida digna.

En este primer pleno de septiembre le preguntamos al consejero de Presidencia, Justicia e Igualdad, sobre las medidas que tienen previstas desde su Consejería para ayudar a estas mujeres que se ven obligadas a ejercer la prostitución en los edificios de la calle Miraflores, a punto de ser demolidos.

Y a cuenta de todo el debate suscitado estos días con la legalización del sindicato OTRAS y sobre la prostitución me preguntan sobre mi postura. Mi corazón es abolicionista, deseo vivir en un mundo donde ninguna mujer tenga que vender su cuerpo por necesidad, donde ningún hombre se sienta legitimado a satisfacer su deseo comprando sexo con dinero, y ninguna mujer, por dinero, se vea obligada a ofrecer un sexo que no desea.

Deseo vivir en una sociedad donde el sexo sea algo libre para mujeres y hombres, y esté basado en el deseo mutuo, recíproco y empático entre personas que se sienten en igualdad de condiciones, que quieren disfrutar y disfrutarse. Deseo que el sexo sea un bien universal, para todas y todos, libre, gratuito y a ser posible de calidad.

Ese es mi deseo, pero mientras la realidad sea otra no podemos mirar hacia otro lado, algo tendremos que hacer ante las situaciones de extrema desigualdad y violencia con las que nos encontramos, ante mujeres a las que están machacando y vulnerando sistemáticamente los derechos más básicos, ante estas mujeres que nos piden una ayuda que ni podemos, ni queremos negar.

Y en eso estamos, lo primero es poner en marcha políticas públicas que  protejan y garanticen unas mínimas salidas dignas. Para ello, no bastan las palabras, hay que poner sobre la mesa recursos de todo tipo, porque éste es un problema que no se resuelve solo, ni estigmatizando a las mujeres que se prostituyen, ni mandándolas a fregar escaleras.

Estas mujeres tienen familias que mantener y no pueden esperar más, y por mucho que ciertos sectores se empeñen, no hay suficientes escaleras que ayuden a salir de tanta miseria ni sirvan para tranquilizar nuestras conciencias.

Wladimiro RodriguezWLADIMIRO RODRÍGUEZ BRITO

 Los que conocemos Tenerife en los últimos 50 años, tenemos una lectura difícil de dicho territorio. El pueblo de La Guancha fue un foco de participación y libertad en el norte de la isla, en torno a su casino. Teníamos un foco de luz y compromiso con la democracia. La riqueza estaba mejor distribuida, la tierra repartida, los niños tenían más escuela, y las estructuras de poder fueron menos opresoras que en el entorno, como en Icod o San Juan de la Rambla; no digamos lo que ocurría en La Orotava y los campesinos de las zonas altas (Benijos, Camino de Chasna).

Aquí se celebró un congreso sobre papas en el que participó el director del Instituto Escocés de papas, organizado por el investigador y director del CSIC en Madrid, el doctor Antonio Bello.

Aquí nació el primer sindicato agrario en Canarias, la COAG, Calle el Sol, nº 1, promovida por Rafael Jiménez, Pedro Molina, Manuel Caballero y otros. Se presentó en el Casino de la Guancha, acto en el que intervino el primer ministro de agricultura de la democracia, Jaime Lamo de Espinosa, quien debió lidiar con los problemas con las primeras importaciones de papas inglesas para consumo local.

Esta zona en esta época fue un emporio de libertad y riqueza, con muchos universitarios, con una economía mejor distribuida. El casino, a diferencia del entorno, no era elitista, como en La Orotava, San Juan de la Rambla, la Cruz Santa.

La Guancha fue pionera también en alumbramiento y canalización de agua, comparable con Arafo y Fasnia, pueblos también de riqueza repartida. Centros de producción, como la cooperativa Fuentes de La Guancha, exportaban papas tempranas para las Islas Británicas.

Contemplar las zonas de cultivo de antaño, desde Topete, Fuente La Guancha, La Canaria, Cerro Gordo, Las Palomas, da sentimiento, pues actualmente están cubiertos de maleza, desde granadillos a zarzas y helecheras. A esto hay que añadir la devaluación de las tierras de cultivo. Actualmente se vende a 1 euro el metro cuadrado, mientras que hace unos años valía entre ocho y diez (lo que pone de manifiesto que hay una diferencia entre precio y valor, donde, por ejemplo, no se tienen en cuenta costes como el de la sorriba). Se ha devaluado el trabajo de lo nuestro, mientras comemos papas cultivadas por campesinos ingleses, chipriotas, egipcios. En el año 2000 sembramos en La Guancha 382 has de papas; en el año 2016, apenas fueron 70 has.

La maleza rodea todas las cosas. El oasis se seca, todos tenemos alguna responsabilidad, desde el sistema educativo, la familia, hasta los responsables políticos, que miran para afuera y asocian el voto con pan y circo. El vecino Manolo Reyes sacó un bando en el año 2009 requiriendo a los vecinos sobre la limpieza de los entornos de las casas y vías públicas, y sobre la retirada de maleza como lucha contra el fuego. También habló de un posible banco de tierras con aporte de semillas, y los votos lo castigaron.

Necesitamos mirar para adentro, revalorizar lo nuestro. Hoy es posible cultivar y limpiar gran parte de las medianías, no solo como elemento económico, sino, sobre todo, como un recurso ambiental. No olvidemos cómo la maleza rodea numerosos caseríos. No olvidemos lo ocurrido este año en California, con incendios en los que los medios aéreos y los bomberos no han podido con ellos.

No sigamos mirando para el exterior y marginando lo pequeño, lo próximo, lo nuestro. Otra Guancha es posible, dignifiquemos nuestra cultura, nuestro paisaje.

La crisis del oasis guanchero no se debe al cambio climático, sino al cambio cultural. Está en nuestras manos cambiar las cosas y darle valor a lo que realmente lo tiene.

Mila Hormiga 2Mila Hormiga

Quizá en el resto de Canarias no se sepa pero en Lanzarote, hasta el otro día, algunos desalmados se reunían en Alegranza para cazar pardelas, asarlas y comérselas. Armaban un buen fuego y montaban un asadero con estas aves protegidas, por pura diversión.

Esta práctica se prolongó hasta septiembre de 2015, cuando la sargento del Seprona Gloria Moreno puso fin a esta depravada costumbre isleña. ¿Se le reconoció en su momento esta labor? Claro que no. Años después, la sargento comenzó a investigar el caso de la perrera municipal de Arrecife, donde se sacrificaron más de 800 animales y se entregaron otros 300 sin ningún tipo de control ni respeto al protocolo. Tanto así, que la mayoría de esos perros y gatos fueron entregados a las mismas personas y nunca se supo cuál fue su paradero, algo que Gloria intentaba averiguar.

¿Cuál fue la respuesta del coronel de la Guardia Civil de Las Palmas? Cesar a  esta sargento  por hacer su trabajo, ni más, ni menos. La suspendieron de empleo y sueldo durante tres meses y anterior a eso, el coronel Ricardo Arranz le enviaba al veterinario de la perrera una carta en la que pedía disculpas por el comportamiento de la sargento Moreno. Decisión que avaló el anterior Director General  de la Guardia Civil en Madrid como falta muy grave.

Asociaciones ecologistas y animalistas de Canarias se han organizado en una plataforma denominada “Justicia para Gloria”, que hizo entrega el pasado junio al nuevo Ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, y a todos los grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados, de las más de 120.000 firmas de apoyo recogidas en Change.org pidiendo justicia para Gloria.

En el Senado, el Gobierno socialista fue interrogado por un senador de Podemos, miembro de la Asociación Parlamentaria para la Defensa de los Derechos de los Animales (APDDA) sobre este tema. El Gobierno del PSOE no respondió. Se limitó en señalar que el caso continua en procedimientos administrativos. 

La verdad es que todas esperábamos que el PSOE de Pedro Sánchez contemplase los tres ejes fundamentales de los que hace propaganda como son el Ecologismo, la Igualdad y el Derecho Animal, solucionara por fin el caso de Gloria. Pero no ha sido así. En la práctica y cuando tienen posibilidades de tomar decisiones al Partido Socialista le importa muy poco el derecho animal, ni a las personas que  lo defienden, ni deja de financiar con dinero público determinadas prácticas que directamente dañan a los animales como la tauromaquia.

¿Ha hecho algo más el PSOE, a parte de cambiar los nombres a los ministerios? Lo pregunto en su agenda política no aparece el Derecho Animal por ningún lado.

Desde Podemos Canarias exigimos una investigación en profundidad de la cadena de maltrato, acoso y persecución llevadas a cabo por el coronel de la comandancia de Las Palmas, Ricardo Arranz, contra la sargento jefa del Seprona en la isla de Lanzarote, Gloria Moreno, por realizar su trabajo con profesionalidad y honestidad, atendiendo exclusivamente al mandato constitucional de perseguir los delitos y las irregularidades.

La Plataforma no ha recibido respuesta alguna ni del Ministerio del Interior, ni de la Secretaría de Estado, ni de la Dirección General de la Guardia Civil o la Delegación del Gobierno en Canarias. Todas esas personas tienen traspapelado un caso de acoso a una agente de las Fuerzas de Seguridad del Estado que se ha preocupado por el bienestar de los animales. La ignoraron desde el Partido Popular en el pasado y parece que el Gobierno de Pedro Sánchez sigue la misma estela de la gaviota.

La noticia del cese de Gloria Moreno ha tenido una amplia repercusión en los medios de comunicación y en redes sociales. El apoyo ha ido creciendo en forma de solidaridad a través de la plataforma Change.org con más de 138.000 firmas a día de hoy.

Por qué el PSOE no cumple con lo que dice que se compromete, a qué espera para dar un paso adelante y para la cadena de maltrato y acoso?. Con su acceso al Gobierno y el  nombramiento de Grande-Marlaska como ministro de Interior, junto a Teresa Ribera al frente del área de Medio Ambiente, están en condiciones de pasar de las palabras a los hechos. Es imprescindible frenar los expedientes contra la sargento del Seprona y abrir una investigación profunda que aclare la forma en la que se viene actuando desde la Guardia Civil en este caso.

Sucesos como el escrito por el que el coronel de la Guardia Civil se dirige al veterinario de Arrecife (denunciando por prácticas irregulares en la gestión de la perrera municipal), pidiéndole disculpas por la actuación de la sargento Gloria Moreno, no deben ser pasados por alto. El sorprendente escrito de disculpas juega un papel fundamental en toda la campaña de acoso y persecución desarrollada contra la sargento. Recordamos que apenas unas semanas después de enviar esa carta, Gloria Moreno fue cesada en sus funciones.

Con anterioridad ya había sido objeto de otros cuatro expedientes abiertos por sus superiores. Entendemos que lo que está sucediendo aquí es una campaña de acoso y derribo contra una mujer que desde su llegada al servicio del Seprona de la Guardia Civil en Lanzarote se mostró firme en la persecución y denuncia de irregularidades y delitos ambientales.

En concreto, la acción desarrollada en Alegranza contra los cazadores y consumidores de pardelas en 2015 ha significado un antes y un después, porque mostró que con decisióny  sin connivencia, se puede actuar eficazmente en la persecución de los delitos contra la naturaleza.

El PSOE tiene ahora la oportunidad de mostrar el cambio de rumbo en el Gobierno de España. Gloria Moreno es una mujer, funcionaria pública, miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que está siendo acosada a base de informes y expedientes preparados con el único fin de expulsarla de la Guardia Civil y conservar el espacio de impunidad que para muchos ha existido durante demasiado tiempo.

 

Raul VegaRaúl Vega

Agosto languidece entre arena y fuego a más de 30º. Es la mañana del último domingo del mes más desactivo y vago del año. El mes en que no si no estás de vacaciones, sales cuando terminas de trabajar. Pienso en las masas de personas en zonas turísticas, zonas recreativas, de acampada… De pronto un avión que se ve a lo lejos me recuerda que muchas otras personas, de las nuestras, estarán de viaje por otras latitudes, disfrutando de unas merecidas (o no) vacaciones de verano. París, Barcelona, Madrid, Bruselas, Roma, Florencia, Punta Cana, Banjul, Islas de Sal, Bangkok, Tokio… Lugares donde, de una forma u otra, se trata de desconectar del trabajo, los estudios o los quehaceres cotidianos.

En mi caso fui de los que madrugadores en irse de vacaciones, principios de junio. El resto del verano, al pie del cañón. Camino por tierra suelta, de esa que ensucia los zapatos, entre invernaderos bajo un imponente sol, el mediodía se acerca. A mi lado Tirma jadea y paro a echarle un pizco de agua. Sus carreras no entienden de calores, pero después le afectan. Los invernaderos se cuentan casi por cientos en esta zona de El Cardonal, en el municipio de Telde, bajo la montaña sagrada de Cuatro Puertas. Unos invernaderos están cerrados, pero no hay nada plantado. En otros se adivinan lo que mi ignorancia botánica me dice que son tomateros incipientes. Otros, en cambio, están abiertos y abandonados, son los que aprovecha Tirma para refugiarse del sol, ante mis indicaciones de que siga por el camino y no entre en lugar ajeno. Sin ni siquiera saber que de quién podría ser aquello…

La sensación de abandono lo invade todo. Me imagino un montón de mujeres y hombres haciendo trabajos ante aquel sol tan acuciante. Sin vacaciones, sin domingos, sin viajes culturales. Detrás, el dueño de todo aquello y los diligentes capataces, en un sistema laboral que no entendía de derechos ni de horarios. En ocasiones las personas que trabajaban en el sector vivían en cuarterías, infraviviendas sin condiciones mínimas que eran cedidas por el cacique. Todavía quedan restos de ese tipo de construcciones por esta zona. Aquella actividad frenética, aquel sistema de explotación laboral, cuasi esclavista, ha quedado reducido al olvido, a los restos de los invernaderos abandonados y a la memoria familiar. En nuestra memoria colectiva, en nuestro día a día, no son comunes los detalles que englobaban a esta actividad, desde la recolección del tomate al empaquetado.

Lo único que queda en la memoria son los restos de invernaderos abandonados, que afean el paisaje e inutilizan la zona. Y digo yo, ¿no se podrían aprovechar las construcciones ya hechas para reutilizarlas de otra forma? Desde la ignorancia, pregunto de manera abierta a algún arquitecto si no sería posible aprovechar la construcción ya realizada para adecuarla y hacer algo, quizá un museo de la memoria de la aparcería. Sin embargo hay tantos invernaderos, no solo en esta zona sino en todo el este y resto de la isla, que las posibilidades son ingentes. Como también existen museos dedicados a esta actividad, por ejemplo el Museo de la Zafra en Vecindario. En antiguas ciudades industriales aprovechan las fábricas abandonadas para aprovecharlas en todo tipo de iniciativas. Me pregunto si esta posibilidad no sería posible en nuestro caso.

Dentro del eslabón de la cadena, tenemos que hablar de las empaquetadoras, un sistema casi esclavista de opresión a la mujer. El Cabildo de Gran Canaria distinguió a las empaquetadoras de tomate en su última entrega de Honores y Distinciones. Gloria Herrera, presidenta de la Asociación de Empaquetadoras de Tomate, describe así su labor: “Nosotras nos encargábamos de separar las piezas por color, tamaño y calidad, se distribuía en las mesas para luego meterlas en cajas. Empezábamos a las ocho de la mañana y terminábamos a la una de la madrugada. Los sábados se podía prolongar aún más la jornada”. Los sueldos de miseria, las condiciones leoninas o la arbitrariedad de los capataces, eran una constante en su actividad. Todo ello lo está recopilando Domingo Viera, uno de los fundadores del Sindicato Obrero Canario y sindicalista de la rama de aparcería y empaquetadoras. Viera recoge el testimonio olvidado de las empaquetadoras de tomate, en un volumen que verá la luz en otoño.

En medio del mes más vacacional del año, mis pies transitan por los espacios en los que trabajaron las personas que no tenían vacaciones, permisos sin sueldo, derecho a asistencia sanitaria ni casi derecho a la dignidad. Son las madres, los padres, abuelas o abuelos de las personas que se trasladan a ver la Torre Eiffel, que hablan maravillas del estilo de vida holandés, que se bañan en hermosas playas de la costa Dálmata o que descansan acampando en Cofete. Mientras viven su vida sin más preocupaciones que hacerlo dignamente, algo harto difícil en la Canarias turística de hoy, su memoria continúa soterrada en invernaderos abandonados que dibujan paisajes lunares en medio del camino. Ahora son testigos del sol, pero lo serán de la lluvia y el viento. Y ahí seguirán, en pie, viendo impasibles el tiempo mientras nadie les parece prestar atención. Ellos se quedarán, yo interrumpo mi pensamiento para, con un grito, poner rumbo a lo cotidiano: “Tirma, vamos”. Yo también soy nieto de aparceros, hijo de empaquetadora.

 

Raúl Vega en Tamaimos