15.4.2019

Domingo GariDomingo Gari

 

 

Entramos en 2019 con nuevas promesas de rearme del militarismo en las Islas. Las declaraciones al respecto son claras. “La creación del Mando de Presencia y Vigilancia Terrestre en el Archipiélago llevará al Ejército de Tierra… a ser más perceptible” en las calles de nuestras ciudades y pueblos, nos anuncia el teniente general Carlos Palacios Zaforteza, general jefe del Mando de Canarias.

 La razones principales aducidas son “contribuir al conocimiento del entorno marítimo, la protección de líneas de comunicación a través del mar, la protección de infraestructuras críticas contra la piratería y contra los tráficos ilícitos o la aportación a las actividades contra el terrorismo por vía marítima”. Además, forma parte de este nuevo auge del militarismo la conducción y seguimiento de las operaciones de vigilancia, seguridad y control en los espacios aéreos de interés nacional, así como planear y conducir las operaciones multinacionales de vigilancia, control, seguridad y policía aérea en y desde el espacio aéreo cuando España asuma su liderazgo”.

 No es misión de las fuerzas armadas patrullar las calles de las ciudades, ni dejarse ver, en tiempos de paz. Para realizar esas funciones ya se tienen a los cuerpos policiales, a los cuales se les supone preparación y recursos suficientes para ello. No está claro que los militares estén preparados para realizar esas tareas. ¿Obedece esto acaso, a una ley marcial encubierta? ¿Estamos en un estado de alerta por ataques terroristas y no se nos ha informado a la población? No quedan claras las funciones de ese Mando de Presencia y Vigilancia Terrestre.

 Por otro lado, el papel que España viene asumiendo hace un tiempo como muleta de los intereses franceses en el Occidente africano, no nos reporta ningún beneficio a los ciudadanos del Estado español, y de Canarias, en concreto. Si bien Francia es dependiente de las materias primas de Mali y Niger, no es el caso de la economía española ni de la canaria. Las operaciones conjuntas llevadas a cabo en el occidente del continente africano por parte de España, están claramente orientadas a seguir sometiendo a estos países a los intereses de los capitales y de la geopolítica de las potencias occidentales en la zona.

 Por otra parte, la propuesta del líder del PP de asentar en las Islas el mando del Africom, organismo de la OTAN para la intervención en África, es un despropósito mayúsculo. Los problemas migratorios no se resuelven ni intimidando a las poblaciones que se desplazan, ni al bombazo limpio, como parece querer apuntar tamaña ocurrencia. La deriva ultra de la dirección actual del PP en nada desmerece las propuestas de VOX. 

 Canarias, cuando ha tenido oportunidad de expresarse, 12 de marzo de 1986- ya dijo que no quería pertenecer a la OTAN, y puso de manifiesto en aquella ocasión y de manera permanente lo ha hecho a lo largo de la historia, que quiere ser considerada un pueblo de paz, y buen vecino de los países ribereños del África Occidental. África no necesita un Archipiélago, ubicado estratégicamente, que la vigile y la amedrente. Lo que necesita son políticas de desarrollo conjunto, intercambio de capital humano, inversiones con objetivos para el desarrollo humano, democracia y bienestar. Si Europa, España y la OTAN no tienen nada que aportar a esos respectos lo que deben hacer es abandonar el neocolonialismo persistente que vienen aplicando desde 1960 y olvidar a África.

 La revalorización de nuestra área geopolítica como una zona de conflicto permanente y en aumento debe llevar a pensar muy en serio el papel que el Archipiélago debe y puede jugar, desde su posición de actor minúsculo, en los años venideros. En cualquier caso, la geografía de los recursos naturales y los intereses económicos del sistema neoliberal, de sus empresas y estados aventajados, están colocando a las Islas ante su evidencia geográfica. Los actores políticos insulares deberán decidir cómo quieren jugar y hasta dónde llevar ese factor propio. Se puede convertir la situación geográfica en un factor de geopolítica, procurando usarla de manera inteligente, creando una única zona bajo control del Gobierno por medio de la definición y concreción del mar interior y exterior del Archipiélago, o permanecer como se ha hecho a lo largo de la historia de las Islas, dejando que el factor geopolítico sea solo y meramente un accidente geográfico sin mayor proyección e inteligencia colectiva que la que otros decidan (Para una visión historia del tema https://www.researchgate.netpublication279220146_Geopolitica_nacionalismo_y_tricontinentalidad).

 No parece que el actual Gobierno de Canarias esté pensando en estas cosas. Más bien se muestra poco interesado en hacer valer la condición geopolítica exclusiva de Canarias en el conjunto del Estado. Con un REF reformado y un estatuto que nuevamente hurtan al sufragio universal dan por concluidas sus ambiciones.

 

Pens

 

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