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Intersindical en el Día de la bandera canaria

Wladimiro RodriguezWladimiro Rodríguez Bríto

 

En los últimos años nuestros estómagos nos han hecho más dependientes, si bien es verdad que, desde hace algo más de 500 años, las Islas han mirado para afuera cuando la sequía nos dejaba sin cereal para hacer gofio. Ahora celebramos el Halloween, con calabazas de importación además, ¿y cuándo plantamos en nuestros pueblos otra manera de hacer las cosas, ayudas para los que hacen surcos y siembran, dignificar el campo y los campesinos?

La lectura que se puede hacer es que las prioridades están, -sin decirlo-, en las elecciones de mayo. Incorporar con dinero público nuevos equipos de barrenderos, crear bancos de alimentos, mientras las tierras están sin cultivo en Barlovento, igual que en Yaiza, Adeje, Santa Cruz de Tenerife, La Oliva, etc.

En Barlovento, el huerto escolar está rodeado de un gran zarzal, y cuando hablamos en el Pleno de "mudos y mudas" del campo, el señor alcalde da el pleno por terminado. El campo es cosa del pasado. Tampoco se habla de la pérdida de población, ni de hacer el pueblo más habitable, de población y recursos, etc.

Cómo es posible que se vean papas arrugadas procedentes de Egipto o Israel en sitios como Icod de los Trigos o Barlovento, mientras las tierras productivas están cubiertas de zarzas, y nuestros ayuntamientos contratando campesinos como barrenderos.

Mientras, la señora Merkel dice adiós en Alemania, y Bolsonaro se hace con Brasil. Los acontecimientos de esta semana son preocupantes para Canarias. Angela Merkel ha jugado un papel importante en la UE durante la última década, y Alemania significa mucho en la economía de las Islas, aunque Hessen sea tres veces Canarias en población y territorio. La derrota del CDU en esta importante comarca ha sido la gota que rebosa el vaso, y Merkel tira la toalla.

Al mismo tiempo, no podemos olvidar la situación en el resto de Europa, la crisis migratoria, Italia, la Europa que quiere poner murallas, y la situación con los EEUU de Trump, que ahora gana un nuevo aliado, Brasil. Puertas y cerrojos, lecturas hacia dentro, proteccionismo local. Ahora, no a los acuerdos de París contra el cambio climático, veremos deforestarse más la Amazonia.

El control de la carne mundial estará ahora en manos de Trump y Bolsonaro, ya que EEUU y Brasil son los mayores productores mundiales de alimentos para el ganado, las proteínas con las que se alimentan tanto los rumiantes como las gallinas y cochinos en América, Europa y China. Más del 80% de la soja y el maíz.

Quinientos millones de personas controlan el 80% de los alimentos clave. Qué decir de los transgénicos, de los monopolios sobre las semillas, la producción de herbicidas químicos. ¿Cómo afectará esto a la salud y la distribución de recursos, a la agricultura y el medioambiente?

Agricultura orgánica frente a los transgénicos, agricultura sustentable frente a la convencional y el cambio climático, derechos humanos y salud frente a la aplicación de mano dura como solución a los problemas sociales. Separar el medioambiente de la producción, con la Amazonia y los transgénicos por el medio.

El modelo que presentan estos países es el del mercado y el dinero, el de metralletas contra el hambre y la pobreza en la frontera con México o en las favelas de Brasil, y de dominio de la naturaleza como si fuera una mercancía.

 

POBREZA

 

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