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Intersindical en el Día de la bandera canaria

J. BethencourtJaime Bethencourt

En el marco de su estridente campaña para contrarrestar el bajo nivel de aceptación que tienen en la sociedad palmera, el Astrofísico del Roque de Los Muchachos nos presenta ahora un estudio que concluye que la astrofísica aporta a la economía canaria el triple de lo que las instituciones aportan a sus instalaciones. A falta de conocer el contenido del informe encargado a la ULL, la credibilidad profesional de sus autores y el dudoso rigor con el que el mismo ha sido realizado, las evidencia de los hechos se nos antojan mucho más fiables. Garafía, El municipio en el que se asienta las instalaciones, continúa siendo el más pobre del conjunto de Canarias, ello en una isla en la que el paro continúa estando por encima de la media del Archipiélago. Pero además, hemos sabido que, durante muchos años, el "benemérito" complejo de observación del Roque de Los Muchachos, ha venido cometiendo un monumental fraude a la hacienda municipal garafiana al evadir el pago de impuestos al que viene obligado por cada una de sus diversas instalaciones. Esa deuda histórica se sitúan en varias decenas de millones de euros.

A falta de que nos aclaren con más precisión dónde están los puestos de trabajo creados y quiénes han sido los receptores de los beneficios económicos que dicen haberse producido, sí que existen datos tangibles sobre los perjuicios no tasables pero si de incalculable valor social, histórico, medioambiental y paisajístico como el daño quelas instalaciones observatorias han causado al valiosísimo patrimonio arqueológico, o la amputación de un espacio de alta significación ambiental catalogada por los organismo internacionales como único por la presencia de especies naturales protegidas. Súmese a ello, la grave contaminación por emisión de residuos sin depurar que se han estado vertiendoen el amplio espacio que ocupan las instalaciones que albergan los telescopios, aún hoy sin corregir, o la más perceptibles obscuridad que, durante la noche,impone a toda la isla la llamada "Ley del cielo".

Estas negativascircunstancias no es óbice para que los responsables del Instituto Astrofísica de Canarias y el conjunto de cómplices instituciones canarias continúen promoviendo la colocación de más y nueva chatarra en esta “epidemia” de artefactos de observación en el singular balcón de la Caldera de Taburiente, con unos inconvenientes que, a la vista está, superan con mucho a las inapreciables ventajas de la investigación astrofísica.


POBREZA

 

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