Ivan SoumiIván Soumi

“Joder, no hay en España nada más caro que las Islas Canarias”
“Todo vale la mitad en Canarias. El agua vale el doble y se la pagamos”
“Los canarios viven de la subvención, no viven de otra cosa y esto es un insulto a la inteligencia” [1].

La propaganda españolera siempre nos ha presentado como unos mantenidos incapaces. Nunca pierde ocasión de recordarnos lo caros que le salimos los canarios a esa nación española desbordante de generosidad siempre desinteresada que nos inunda de millones a fondo perdido para que no muramos de hambre. Un ejemplo reciente de esa propaganda, que nunca descansa, nos lo da el diario digital El Español.comEnel, la gran beneficiada del agujero que hace Canarias al bolsillo de los españoles.

Agujero en el bolsillo de los españoles. Va el artículo de lo cara que resulta la generación eléctrica en el Archipiélago y de cómo los canarios suponemos un sobrecoste que pagan “a escote entre todos los españoles”. Pero espérense porque antes de reclamarle la guita al español de turno que le haya tocado en suerte a cada cual (el mío no me ha pagado, ¡me debe una pasta!), conviene seguir leyendo porque más adelante el mismo artículo se contradice. Después de tratarnos a los canarios poco menos que de parásitos, resulta que dice sospechar que las compensaciones que cobra Unelco del Estado superan los costes reales. Que en Canarias hay “una suerte de monopolio en el que la operación de Endesa sigue engordando año a año los bolsillos de su matriz”, Enel. Que “la operación de la eléctrica en las Islas Canarias se ha convertido en un jugoso caramelo para la italiana Enel”. Que los sucesivos ministros españoles del ramo han impedido el desarrollo de renovables, y que “el único beneficiario de la situación en las Islas, tanto desde el punto de vista regulatorio como del fiscal, es Enel”.

O sea, que quien le vacía los bolsillos a los españoles (¡y a los canarios!) al final no somos los canarios. Son las eléctricas con la connivencia del Estado; concretamente una, Enel, a la que le vendieron Endesa de aquella mala manera que recordarán. Los canarios somos un mercado cautivo, un “jugoso caramelo” que no es que deje pérdidas, es que es un bisne que no quieren soltar ni a la de tres. Pero el titular del artículo no dice eso, sino todo lo contrario. Periodista, no dejes que la realidad te estropee el titular.

Lo jodido de verdad en todo esto no es que a Canarias la estallen como una pita y encima tengan la poca vergüenza en España de pretender que les demos las gracias. Lo verdaderamente jodido es que los canarios nos traguemos el cuento de que ellos nos mantienen. He ahí la madre de la baifa. ¿Y cómo nos lo tragamos? Pues por “la imputación metódica que se ha hecho al subdesarrollado de seguir siéndolo como culpabilización por sus defectos, sus culpas y su resistencia a la asimilación. Indolencia, rutina, cerrazón mental, obstinación, serían las imputaciones principales” [2]. Es decir, continuamos inmersos en el relato colonialista de que nuestro subdesarrollo es culpa nuestra. Es el leitmotiv de todo colonialismo: para poderlo explotar hay que convencer al colonizado de que es un inútil, no sabe manejarse por sí mismo y hay que hacérselo todo. Supone una carga. Y mientras se lo cree, que los intereses de turno vayan haciendo caja.

Así, “el opresor, por el carácter global y tremendo de su autoridad, llega a imponer al autóctono nuevas maneras de ver, singularmente un juicio peyorativo en cuanto a sus formas originales de existir (…). Culpabilidad e inferioridad son las consecuencias habituales de esta dialéctica. El oprimido intenta, entonces, escapar, por una parte proclamando su adhesión total e incondicional a los nuevos modelos culturales, por otra parte pronunciando una condena irreversible de su estilo cultural propio” [3]. Así se explican frases como “el turismo nos da de comer” con niveles de pobreza galopantes mientras la maquinaria turística (o energética en este caso) bate récords de beneficios año sí y año también.

Economía y administración colonial, pues, van íntimamente unidas en Canarias (…). Y ahora bien sabemos que las plusvalías fiscales y la misma explotación social y económica (levas, derecho de familias, etc.) devengaban a La Corona una cantidad suficiente de beneficios nada despreciables para sus intereses coloniales. No de otra manera puede entenderse su estancia en estas Islas. Y todo ello a pesar de que las relaciones Canarias / España no fuesen significativas” [4].

La relación con España siempre ha sido colonial y de lucro en favor de esta. No cabe pues hablar ni de agujero ni de mantenimiento, ni antes ni ahora. Canarias es hoy motor principal de la primera industria española. Más que abundar en el tópico colonial de las Islas como supuesta “carga” para España, los canarios haríamos bien en sacudirnos el complejo de inferioridad inoculado y empezar a reflexionar sobre si esta España realmente a nosotros nos sale a cuenta.

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[1]: http://www.tamaimos.com/2012/07/02/de-godos-y-mantenidos/
[2]: ÁNGEL SÁNCHEZ: Ensayos sobre cultura canaria
[3]: FRANZ FANON: Por la revolución africana
[4]: JOSÉ R. SANTANA GODOY: “Economía y administración colonial en Canarias”, en Revista Aguayro nº 90

De godos y mantenidos

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A estas alturas ya conocerán ustedes estas declaraciones de Pedro Muñoz, alcalde de Toreno, en las que nos describe a los canarios como meros parásitos de la

MIGRACIÓN

 

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