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Intersindical en el Día de la bandera canaria

Pilar Vera copia copiaPilar Vera

Cuando el pasado 6 de febrero, desde la tribuna de invitados del Congreso de los Diputados, viví la votación de la aprobación de la creación de una comisión de investigación sobre la tragedia del vuelo JK5022 pasaron por mi mente, de golpe, los nueve largos años que llevo de presidenta de la AVJK5022 y el motivo por el que me puse la Asociación, su lucha, sus problemas y la herencia de su primer año de vida, a mis espaldas?

Durante todo ese tiempo me he enfrentado con más voluntad, talento y generosidad, que recursos a un sinfín de problemas derivados de la propia tragedia: no es suficiente con el tremendo dolor de ver como la muerte de 154 inocentes no ha servido para nada porque ni siquiera se ha puesto en evidencia y revisión al mismo sistema que las provocó, sino que además siguen insistiendo aquellos que disfrazados de samaritanos pretenden 'ayudar'.

La aviación civil española en estos diez años que hará de la tragedia del JK5022 el próximo 20 de agosto ha elevado sus números a cifras vertiginosas: pasajeros, vuelos, compañías aéreas, etc? Sin embargo no se ha detenido ni un segundo a extraer de esta catástrofe aérea los conocimientos para la seguridad de todos los que utilizan el avión como medio de transporte, esencial en la vida de los insulares canarios.

Y cuando todos la daban por enterrada -siguiendo el camino que marcó vergonzosamente la Audiencia Provincial de Madrid al archivar en "sobreseimiento libre" la investigación penal que durante más de tres años se instruyó en el Juzgado número 11 de Madrid- resulta que el trabajo constante, vehemente y la seguridad de creer que estábamos en el camino correcto nos ha llevado a entrar en el Congreso de los Diputados que, mediante la creación el pasado 18 de abril de una comisión de investigación, la situará nuevamente en el ojo del huracán: dijimos el 31 de julio de 2011, cuando se hizo público el Informe Final de la Ciaiac, que era un enorme fracaso institucional; el 19 de septiembre de 2012 que el archivo en sobreseimiento libre era en falso y que jamás cicatrizaría una herida que supuraba injusticias y mentiras.

Mientras algunos cerraron página sin leer siquiera su contenido otros se resignaron a que perder a sus seres queridos era cuestión de mala suerte, que nunca se iba a conocer la verdad y mucho menos a obtener justicia sobre la mayor catástrofe aérea de los últimos 30 años en nuestro país. Solo la profunda convicción de que esta lucha desigual que desde la AVJK5022 lidero tenía que llevar a algún lugar y es, por ahora, el Congreso de los Diputados.

El transporte aéreo en España tiene muchos focos, colectivos, intereses, instituciones, etc?, acompañarnos en los aniversarios, alguna palabra de ánimo, pero eso sí, sin darnos visibilidad ni amparo, no fuera a ser que les 'pegáramos' nuestra desgracia. Porque en eso nos han convertido: en la cara amarga del fracaso institucional, profesional y social que supuso aquel triste 20 de agosto de 2008 en el que fallecieron 154 personas y sobrevivieron 18, en algo que hay que ocultar por vergüenza propia y ajena.

Solos hemos llegado hasta aquí pero también con el apoyo de muchos municipios canarios, de tres parlamentos autonómicos, de personas dentro de las estructuras de partidos políticos diversos a título personal. La batalla ha sido durísima pero hemos dado ejemplo de perseverancia, tesón y de compromiso moral con una catástrofe que nunca debió ocurrir.

A todos cuantos creen que España no tiene remedio porque la corrupción es el azote actual y futuro de generaciones venideras, les digo que no es verdad, que la sociedad civil tiene en sus manos la posibilidad de transformarla, y que lo fácil es rendirse buscando excusas que sería mejor ponerlas en la puerta de cada uno por si alguien las quiere y se las lleva.

Lo verdaderamente difícil es permanecer durante diez años luchando por los valores que no cotizan en el mercado persa de las vanidades españolas, por sacrificar la vida en aras del bien común, de cerrar los ojos ante tanto egoísmo. Porque de una manera o de otra, el Estado que falló estrepitosamente aquel llorado 20 de agosto y después, nos empujó a la disyuntiva vital de olvidar y vivir o de vivir sin olvidar para lograr lo que debió hacer y no ha hecho: extraer de esta tragedia el conocimiento para la seguridad de todos, evitando que vuelva a suceder por similares causas.

He sacrificado los últimos nueve años de mi vida por este casi imposible empeño de lograr verdad y justicia, otros en mi lugar hubieran abandonado, pero llevo casi 40 años viviendo lejos de mi querida Gran Canaria y creo que se lo debo por muchas razones: por tantos vuelos casi sin

incidencias de ida y de vuelta, de viajes por los cinco continentes, por tantas familias, amigos, conocidos que vuelan a menudo, tenía que tratar de evitar en la medida de lo posible, más muertes inútiles. Y aunque me desespero, no he podido dejar en el camino la responsabilidad de saber que lo que ocurrió tiene responsables contra los que no clamamos venganza, sino simplemente que salgan del sistema: son nocivos para la seguridad de todos los usuarios del avión como medio de transporte.

Y esa comisión de investigación en el Congreso tiene que servir para esclarecer la verdad, identificar la cadena de errores en el sistema que provocó la tragedia (*) de 172 personas que se subieron al vuelo JK5022 y sus familias. Quedarse a medias, sucumbir a las presiones de los enterradores de esta catástrofe para todo un país, sería matarnos otra vez.

A los que tienen miedo de recordar decirles que no es posible olvidar y vivir, que el tiempo no cura, solo merma el dolor porque la cicatriz de estos casi diez años supura con tanta fuerza que sólo la paz de sentir que se ha hecho todo y más ayudará a seguir viviendo lo que nos reste de vida.

He asumido el proceso de todos estos años y aunque como ser humano no he sido insensible a la soledad y egoísmos de los vivos, es más fuerte la generosidad de llegar al resultado por 154 inocentes que no eligieron su trágico destino y por todas las vidas que podrán salvarse con una seguridad aérea revisada en nuestro país, que cualquier otra inclinación por justificable que sea.

Y todo por ellos? que están en algún lugar?. siempre en nuestros corazones.

(*) Un accidente cualquiera se produce por un fallo humano, una tragedia aérea cuando se fía a la estadística llegar a destino pero se culpa al ser humano, una tragedia aérea cuando se fía a la estadística llegar al destino pero se culpa al ser humano de las deficiencias e incumplimientos que la provocan.

 

POBREZA

 

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