Tomás Ramos copiaTomás Ramos

¡De Islas Verdes a Islas de Cabo Verde!

Jamás en la Historia de la Humanidad, un peligro tan terrible para el devenir del ser humano ha sido advertido con tanta insistencia, con tantas pruebas racionales científicas abrumadoras, y con tanta anticipación, como el del cambio climático. Basta con mirar superficialmente los pronósticos de los científicos ambientalistas durante los últimos 30 años, o los artículos de denuncia de las organizaciones ecologistas de hace décadas, y se verá que no sólo se están cumpliendo al pie de la letra, sino que incluso se quedaron cortos... ¡¡Y eso que se les tachaba de agoreros alarmistas!! Y, sin embargo, aquellos que deberían haber tomado nota de estos hechos, las élites gobernantes, y haber actuado en consecuenciapreventivamente, han actuado, y siguen actuando, con una irresponsabilidad absoluta y criminal, a todos los niveles, en toda situación y lugar. Parecen tal cual a los adictos a alguna droga dura que está matando a los que la consumen, que los médicos se lo han advertido una y otra vez que van camino del cementerio a corto plazo si no dejan su vicio, y siguen, y siguen, como zombies, caminando hacia el precipicio.

No sería bueno que nos perdiéramos en el análisis de la lucha contra el cambio climático a nivel mundial… Es demasiado complicado y nos puede hacer perder la perspectiva. En estos temas hay que pensar globalmente, sí, pero actuar localmente. Veamos nuestra situación en nuestro medio cercano, en nuestras islas Canarias, o más concreto aún, en nuestras islas occidentales , en nuestra isla palmera que, supuestamente, es una isla verde, húmeda, donde el agua es (era) abundante… Y tanto, que la hemos desperdiciado, y la seguimos desperdiciando, como locos suicidas. La realidad evidente es que el cambio climático… ya está aquí. Por si la visitan estos días, verán que, en pleno invierno, está la Caldera de Taburiente más seca que en un verano tórrido., por dar un ejemplo. Lo peor es que estas anomalías meteorológicas, este clima desconocido que estamos teniendo, no es algo episódico… Es, será la norma, lo más frecuente a partir de ahora. Ya no somos ni seremos islas verdes, somos, seremos a muy corto plazo, más bien algo así como las islas africanas de Cabo Verde, meteorológicamente hablando. Y por si no las conocemos… sepamos cuál es su clima, para hacernos ya a la idea: Las islas de Cabo Verde son unas islas semidesérticas con unas invasiones de aire cálido sahariano muy frecuentes, con sequías tremendas que duran años… y luego, puntualmente, llega una tormenta subtropical repentina en la que cae de golpe toda el agua que ha faltado durante largo tiempo… y vuelta a empezar con la sequía… La Palma, la Gomera, el Hierro, el norte de Tenerife, pasarán a ser en muy pocos años similares al sur de Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote…: semidesiertos subtropicales rodeados de agua salada.

A todo ello se debería estar tomando ya medidas rápidas, enérgicas y bien planificadas. Pero es evidente que no se puede esperar peras de un algarrobo, ni visión de futuro en nuestra clase política isleña bananera. Están más pendientes de la Nueva Ley del Suelo, en crear una segunda burbuja inmobiliaria más disparatada y perniciosa que la anterior, que ante el peligro ya presente. No ven el futuro inmediato ni teniéndolo ya delante de sus narices. ¿Y cuál es este futuro inmediato, ya casi presente?:

Colapso de la agricultura de regadío que queda por falta de agua, cada vez más cercanos los momentos de restricciones y cortes de agua frecuentes en el entorno urbano, incendios todavía más catastróficos en nuestros montes. etc, etc, y etc. Un panorama desolador. ¿Qué tendrían que estar ya haciendo y planificando, pero no lo hacen? Es evidente, no hace falta ser nada inteligente, sólo pararse a pensar un momento para darse cuenta que lo siguiente ya debería estar en marcha:

– Una revisión rápida y urgente, municipio a municipio, de las pérdidas de agua por fugas o defectos en la red, tanto en el abasto público y privado a nivel urbano, y reparación asimismo, urgente… Porque, aunque no se difunde, lo que se pierde en esta isla palmera por este concepto, alcanza cifras catastróficas. A nivel de municipios, el de Los Llanos , hasta ahora, se llevaba la palma sobre el más despilfarrador… tres de cada cuatro libros se perdían en fugas por el pésimo estado de la red de distribución. Ahora, tras algunas reparaciones de la parte de la red de aguas más deficiente, no se conoce si otro municipio ostenta actualmente este primer puesto de vergüenza.

– Lo que se dice para la red urbana de abasto de agua, vale también para la red agrícola¿Cuántos canales y tuberías de traslado de agua a nuestros campos pierden parte de su caudal por el camino? Es evidente que mucho, demasiado para estos tiempos que vivimos. Ya la revisión a fondo y urgente, y su reparación absoluta, tendría que estar en marcha. Pero no se está haciendo. ¡Total irresponsabilidad!

– Balsas, estanques y depósitos de agua, para cuando cae alguna lluvia abundante, cada vez menos frecuente. Es fundamental tener dónde recogerla, y con garantías de que no se pierda. Pero, como bien sabemos, la historia de buena parte de nuestros embalses en La Palma, es de llanto. Recordemos todas las roturas en la balsa de Barlovento, el despropósito de la balsa de Fuencaliente, rota nada más ser inaugurada, los estanques antiguos del Valle de Aridane abandonados sin que hayan sido aprovechados, y ahora, la historia interminable de la presa de Vicario en Tijarafe. Por si la visitan, se está llenando… de vinagreras y otros matojos que crecen en su fondo.

– Depuración y desalación de agua marina, y turismo de costa. Con cantidades menguantes de agua, es imposible abastecer al turismo de costa, a la población urbana y a la agricultura al mismo tiempo. El turismo tiene que fabricarse su propia agua, y ya se tendría que estar trabajando en ese aspecto, Eso sí, con energías alternativas. Sol y viento para producir agua potable a partir del mar, para el turismo costero que, de sus beneficios, sí puede pagarla. La escasa y preciosa agua natural tiene que quedar reservada para la población urbana y para la agricultura, con muy rígidas normas y técnicas de ahorro y consumo.

– Ensayar nuevos métodos de obtención de agua. Con urgencia y decisión. Resulta chocante que Canarias, pionera mundial y a la cabeza de la tecnología de obtención de agua a partir de las nieblas (en esta caso de los alisios), apenas la utiliza. En este aspecto, el aspecto práctico, Perú y Chile nos superan, con muchos pueblos del desierto costero abastecidos con el agua de nieblas marinas costeras. En La Palma los alisios soplan muchos días al año. En concreto en los 7 kilómetros que separan el Refugio del Pilar de la vertical de la Virgen del Pino, conocido por la Hilera, la niebla bate insistentemente contra la montaña. Bastaría una inversión respetable en “atrapanieblas” en ese lugar, para obtener tanta agua como la producción de una exitosa galería… Y encima el “embalse” de ese agua no habría que construirlo…lo hizo la madre naturaleza bajo nuestros pies, en la capa freática que está debajo de ese punto y de donde se abastece de agua potable buena parte del Valle de Aridane. Bastaría con dejar caer sobre el suelo de la Hilera el agua obtenida de los atrapanieblas para que ésta se infiltrara en ese gigantesco depósito subterráneo (y la laurisilva del lugar se fortalecería a su vez, creando un nuevo aumento de la condensación de agua por “lluvia horizontal”…) Efecto “bola de nieve” beneficioso.

Sin embargo, en lugar de cosas como éstas, ¿qué es lo que nos ofrecen las “lumbreras” de nuestra casta política insular, con el ya “obsoleto” Perestelo como “cabeza” destacada?:

– Anuncios del Cabildo sobre posibles ayudas o subvenciones para reabrir antiguos pozos, que se salinizarán en muy poco tiempo…

– Sugerencias de ir cambiando los plátanos por los aguacates (como si los agricultores fueran imbéciles que no se dan cuenta de cuánta agua gasta cada cultivo, y no necesitan consejos en ese aspecto).

– Sugerencias de cambiar el riego por aspersión por el riego por goteo. (de nuevo llamando tonto y desinformado al platanero… como si no supiera del tema bastante más que sus políticos).

¿Cuál será la próxima ocurrencia, cuando la cosa esté realmente grave, lo cual será muy, pero que muy pronto? ¿Subvenciones para traer agua en barcos desde Madeira, como ya hacen en algunas islas griegas semidesérticas ? ¿Insistir en la tradicional plegaria anual a la Virgen de las Nieves o a San Miguel?

Como no nos movamos y dejemos de estar mirando al cielo o al poder a ver qué nos ofrecen de arriba, el agua escasa y carísima volverá a ser, como antaño, la cadena de hierro que nos ate a la esclavitud de los aguamangantes…

 
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