Wladimiro Rodriguez 2Wladimiro Rodríguez Brito

En la segunda semana de octubre la naturaleza nos ha dado un tirón de orejas. Las máquinas y los bomberos no pueden con el fuego. Portugal, Galicia, California, son ejemplos de libro. No todo es cambio climático y pirómanos, temas importantes, pero el hombre, su cultura, la gestión de la naturaleza, la máquina como máxima expresión en California, con equipos aéreos y terrestres, desde los medios propios de un país cargado de recursos, con aporte incluso de Australia y Canadá, desalojando más de cien mil personas, miles de casas quemadas, víctimas humanas.

California, Galicia y Portugal han puesto de manifiesto que las máquinas no son suficientes, y, lo que es peor, han creado una dependencia que hipoteca la seguridad de una población. Se confía y se hace dependiente de la supuesta garantía que ante el fuego dan dichos aparatos a los que confiamos nuestra integridad física poniendo mayores recursos económicos en la extinción, y muy pocos en la prevención (también llamada extinción de invierno), ignorando la sabiduría de antaño, es decir, la limpieza en la estación húmeda de lo que ahora llaman combustible, antes pasto para el ganado, hojas secas para camas de los animales, leña para el fuego, etc.

Los ejemplos del monasterio orensano de Osera, con más de seiscientos años, desalojado estos días, ya que los medios mecánicos y aéreos no pudieron garantizar la seguridad de los monjes, pone de manifiesto los puntos débiles de los sistemas actuales, ya que hasta ahora los pastores y campesinos tenían limpios los entornos de dicho monasterio. Qué decir de un parador de turismo en Tejeda, quemado ante la falta de limpieza de la maleza de su entorno.

Fuego y cultura.- La sociedad urbana ignora la relación del hombre con el entorno, no solo confiando en las máquinas, sino ignorando que los usos que se hacen del medio rural tienen un importante papel de armonía: pastos, cultivos, economía complementaria, agricultura y ganadería, vivienda y entorno.

Ahora existen residentes en el campo sin vínculos con la tierra, caso de California, o bien las pequeñas explotaciones familiares agroganaderas de Portugal, Galicia o Canarias, que entran en crisis pasando al monocultivo del eucalipto, la madera y la crisis de los usos tradicionales.

Aquí, los cultivos tradicionales hacen que tengamos numerosos pueblos rodeados de zarzas, helechos, hinojos, tojo (espino), granidellos, etc.

En Galicia se llegaron a plantar, cual lechugas, más de dos mil eucaliptos por hectárea para la producción maderera. Y más preocupante es Portugal, donde casi todo el monte se ha privatizado, estando ahora en manos de la industria maderera. A esto hay que contraponer el bajo presupuesto que se está dedicando a la prevención, teniendo ya el caldo de cultivo para la situación que se está viviendo actualmente.

Aquí y ahora necesitamos otra política (agroambiental) que potencie los cultivos y los usos ganaderos, con penalización para los campos sin labrar, poniendo más recursos en la prevención, aportes económicos a las familias que labren los terrenos, cambios que mejoren el pastoreo y el medio ambiente, acuerdos con pastores que retiren pastos de los entornos forestales, cortafuegos, etc. Qué decir de obligaciones de limpieza del entorno a las viviendas, con entornos limpios de vegetación al final de la estación húmeda. En definitiva, poner más recursos en la prevención, un pacto con los agricultores y ganaderos en la gestión de la naturaleza, los campesinos como aliados ambientales, con aporte económico y menos burocracia papelera.

Entre Portugal, Galicia y California se han quemado más de quinientas mil hectáreas y han perdido la vidas más de cien personas, esperando por la lluvia para controlar los incendios. Es un ejemplo del fracaso de un sistema que ha confiado en las máquinas, olvidando la cultura del arado y los campesinos.

El fuego en las puertas de Vigo o cortando las autopistas de California son ejemplos de libro de lo que no se debe hacer. El monasterio de Orense nos da una lección de la eficiencia de la cultura de ayer ¿Cuándo éramos pobres?

 

Agaete

 
 Grupos manifestantes sostienenen ampliacion Agaete EDIIMA20180623 0327 19

Movilización popular contraria a la ampliación del puerto de Agaete

Una multitudinaria marcha popular integrada por más de diez mil personas que inició su recorrido en el parque de San Telmo para concluir en la sede del Gobierno en Las Palmas, expresó su desacuerdo con la construcción del macro-puerto de Agaete proyectado por el gobierno de Clavijo y Coalición Canaria. Colectivos políticos, sindicales y ecologistas llamaron a la protesta realizada el sábado 23 de junio, recriminando al gobierno que continúe apostando por las macroinfraestructuras injustidicadas que malversan el dinero público y que avanzan en la política de tierra quemada y de deterioro del territorio canario. En una encuesta realizada por el propio ayuntamiento del municipio de Agaete, la inmensa mayoría de la población es contrario a la construcción del proyecto. Mientras el Cabildo de la isla se ha manifestado por la celebración de un referéndum vinculante.