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Chema Tante

 

A la torpe tropa ppera no le bastó con mandar a las policías imperiales el uno de octubre a maltratar físicamente a personas catalanas indefensas. Una semana después, envía a las hordas nazis y falangistas a maltratar la dignidad. A insultar y amenazar, brazo en alto, torso desnudo, luciendo svásticas y aguilas, a una gente cuyo único delito es querer decidir sobre su destino.

“PP y C’s ceden a la ultraderecha el liderazgo en movilizaciones y redes sociales contra el 'procès' catalán” ha titulado, con claridad PÚBLICO. Y con eso, los partidos que usurpan los nobles apelativos de “popular” y “ciudadanos”, con la ardorosa compañía del otro, el antaño socialista y obrero, se han hecho cómplices y responsables de las fechorías de esas hordas nazis y falangistas que han acudido, desde todas las partes del estado, para recorrer las calles de Barcelona, amenazando, arrebatando y quemando esteladas y, para que no quede duda de su bestialidad, insultando a policías, estorbando a bomberos en su trabajo y agrediendo a periodistas inmigrantes.

Las imágenes y testimonios de la acción deshonrosa de las hordas nazis han despojado de razón a quienes pretenden, con el insulto, la amenaza y la fuerza, que Cataluña se mantenga en un estado que niega los derechos más elementales.

En el colmo del desatino, este 8 de octubre se ha podido escuchar a un peruano (lo dice el mismo Vargas Llosa, que él es peruano) denostar la voluntad de independencia que su mismo pueblo adquirió dos siglos atrás. Con una declaración que, obviamente, era "ilegal" en l metrópoli. Parece que la horda ppera no ha sido capaz de encontrar a una persona española dispuesta a jugar ese papel vergonzoso. Han tenido que recurrir al Premio Nobel, siempre desarretado por hacerse un hueco en pantallas y portadas. Porque el que no se vende, no vende; y hay que comer

Pero sí que ha encontrado a un catalán-español, Josep Borrell. Alguien que se dice socialista pero acepta que el mundo mundial lo haya contemplado del brazo con xenófobos como García Albiol y arropado por las bandas nazis y falangistas. Generaciones heroicas de militantes del PSOE que han luchado y sufrido, que han sido presas, exiliadas y asesinadas por gente con el mismo brazo en alto, las mismas camisas azules, los mismos aguiluchos, las mismas svásticas, que se han visto en Barcelona, claman desde la Historia contra semejante indignidad. Es realmente bochornoso que las presiones de la banca puedan obligar a un tipo a hacer el ridículo de esta manera.

Y vale la pena decirle a Borrell que su argumento fuerza para convencer a Cataluña que renuncie a su independencia es poder mantenerse en la Unión Europea, que esa cuestión pudo ser aceptable hace años, cuando el ideal europeo de solidaridad, paz y justicia, estaba vigente. Pero ahora, van quedando pocas razones para mantenerse en esta Unión de mercaderes neoliberales en que se ha convertido la Unión Europea, que aplica cruelmente el austeritarismo y repele y hostiga a los y las seres humanos que reclaman su derecho a la vida. En esa Unión Europea no vale la pena quedarse, Borrell. Pero tu alma metalizada ya no puede entender que en la Unión Europea las estrellas han sido sustituidas por las espinas y las cuchillas.

Las cabezotas del Pp, C’s, PsoE, Falange, Vox y lo que queda de UPyD, gritaron este 8 de octubre que la mayoría catalana está contra la independencia. Pero, para dejar testimonio de ese embuste que sostienen, han tenido que traer refuerzos de todas partes, a un catalán malinche y a un peruano. Han llenado, sí el centro de Barcelona, con ayudas de fuera. El uno de octubre, las gentes catalanas gritaban sus deseos de que se les escuche, llenando, sin necesidad de apoyos ajenos, las calles de todas las ciudades, todos los pueblos de Cataluña. Si tan fuerte es su convencimiento, una vez más hay que decir que no se entiende su resistencia a celebrar un referéndum “con todas las garantías” que esclarezca de una vez esta cuestión.

Por cierto que escucho a Serrat exhortando desde Rosario al gobierno del estado y al govern a conversar, a hablar "aunque no sepan de qué". Sabias palabras, pero que ocultan que la parte soberanista catalana siempre ha mostrado su deso de dialogar. Que es la cerrazón imperial española, la que se niega.

Es posible -ojalá que no- que, otra vez, la brutalidad venza. Pero desde luego, no covence. No sé si a alguien le suena. Los tuertos mentales siguen en su brega infernal.

De momento, visto que lo que ofrece el estado español, brazo en alto, es la incomprensión, la amenaza y la violencia, cristaliza la realidad de que el único camino de dignidad que le queda al pueblo catalán es seguir con su proceso de liberación, pase lo que pase. Contra la arrogancia, firmeza.

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